La unidad

Pregunta: Hay un hecho que preocupa a todos los que tenemos un poco de sensibilidad espiritual. ¿Por qué seguimos divididos los cristianos en distintas denominaciones y no se propugna una espiritualidad más agresiva hacia la unidad? ¿Estamos preocupados de nuestros criterios y dejamos aparcados los de Jesucristo?

Respuesta: Ciertamente que esta es una realidad que toca lo más íntimo del deseo que Jesucristo expresó. Hace referencia a la unidad que hemos de tener para manifestar que nuestra fe en él es sincera. El mundo creerá si estamos unidos los cristianos y en solidaridad todas las religiones. Es una de las inquietudes que están muy presentes en el Papa Benedicto XVI y que ahora, en vistas a la Nueva Evangelización, quiere presentar a todos los creyentes como una meta a conseguir.

Me habla que deberíamos propugnar una “espiritualidad más agresiva” hacia la unidad. Y estoy de acuerdo. Pero no olvide que la unidad comienza por uno mismo. Difícil será que yo contribuya a la unidad y  a la comunión con los demás si dentro de mí hay división y si disiento del credo de la Iglesia como creyente católico.

 Nos sucede que con la mente percibimos la verdad y con los pies caminamos hacia la mentira. Si nos esforzamos por lograr la unidad dentro de nosotros, estamos caminando hacia la unidad con los de cerca. Para vivir la unidad hace falta saber perder, saber callar y saber decir las cosas. Hoy se necesita el profetismo de la unidad que es tan importante como la denuncia. Los dos deben abrazarse pues de lo contrario surge la división.

Desde la unidad con uno mismo y con los más cercanos, hemos de tender a la unidad con todos. Este es el punto clave de la situación que impide, muchas veces, el regionalismo o nacionalismo. Nadie niega que se identifique un pueblo, pero será mucho más rico si se abre a los demás y no se cierra en si mismo. Lo religioso y lo cristiano debe modelarse con el mismo patrón. Tenemos ejemplos actuales, en países fundamentalistas, que son fiel reflejo de la incapacidad que tienen para soportarse y respetarse.

Cuando el afán de dominio y prepotencia se da surge rabioso el fundamentalismo. Parece mentira que esto pueda suceder entre personas que alardean de ser religiosos. De ahí que ha de haber un gran cambio en la mente y en el corazón. Cuando la mente se estrecha el corazón se seca y cuando el corazón se encoge la mente no tiene capacidad de razonar.

Hemos de rezar y pedir asiduamente, a Dios, para que vivamos más unidos. No se puede vivir con la división que ahora tenemos. Es un “escándalo para el mundo y daña a la causa santísima de la predicación del Evangelio a toda criatura” (Vaticano II, UR.1). Que este impulso, con motivo de la Nueva Evangelización, para vivir mejor el Evangelio nos ayude a mirar con los ojos puestos en Cristo: “Padre que todos sean uno…” (Jn 17).

+Mons. Francisco Pérez González

Arzobispo de Pamplona-Tudela

Mons. Francisco Pérez
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Nace el día 13 de enero de 1947 en la localidad burgalesa de Frandovínez. Estudió en los Seminarios diocesanos de Burgos, en la Pontificia Universidad Santo Tomás “Angelicum” de Roma y en la Universidad Pontificia de Comillas, donde se licenció en Teología Dogmático-Fundamental. Fue ordenado sacerdote el 21 de julio de 1973, incardinándose en la diócesis de Madrid, a la que sirvió como Vicario parroquial, en dos parroquias, entre 1980 y 1986. Con anterioridad, de 1973 a 1976, ejerció el ministerio parroquial en Burgos. Entre 1986 y 1995 fue formador y director espiritual del Seminario Diocesano de Madrid. Colaboró asimismo en los equipos de dirección espiritual del Seminario Diocesano de Getafe y del Seminario Castrense. El 16 de diciembre de 1995 fue nombrado Obispo de Osma-Soria, recibiendo la ordenación episcopal de manos del Santo Padre Juan Pablo II el 6 de enero de 1996. El 30 de octubre de 2003 se hacía público su nombramiento como nuevo Arzobispo Castrense y el 11 de diciembre tenía lugar la celebración de toma de posesión. CARGOS PASTORALES Desde el 12 de febrero de 2001 es el Director Nacional de Obras Misionales Pontificias, cargo pontificio para un periodo de cinco años para el que fue ratificado en el 2006. Este mismo mes de julio se hacía público su nombramiento como director de la recién erigida cátedra de Misionología de la Facultad de Teología de San Dámaso de Madrid por un periodo de tres años, tras ser designado para el cargo por el Arzobispo de Madrid, Cardenal Antonio María Rouco Varela, Gran Canciller de la citada Facultad. El 31 de julio de 2007 es nombrado por Benedicto XVI Arzobispo de Pamplona y Obispo de Tudela, en sustitución de monseñor Fernando Sebastián, que había regido estas diócesis desde 1993. Tomó posesión el domingo 30 de septiembre de 2007, en la Catedral de Pamplona. OTROS DATOS DE INTERÉS En la CEE es presidente de la Comisión Episcopal de Misiones y Cooperación entre las Iglesias, cargo para el que fue elegido el 14 de marzo de 2017. Fue miembro de las Comisiones Episcopales del Clero y de Seminarios y Universidades (1996-1999); de Misiones y Cooperación entre las Iglesias (1999-2011/2014-2017). Perteneció al Comité Ejecutivo durante el trienio 2011-2014. Ha sido miembro de la Comisión Permanente en representación de la Provincia Eclesiástica de Pamplona (2016-2017).