La iglesia es tu familia

Estuve varios años de párroco en la Parroquia San Pio X, de Zaragoza, en el barrio de la Jota. Un barrio joven, situado junto al primer polígono industrial que se creó en Zaragoza, el polígono de Cogullada. Un barrio que iba creciendo con mucha rapidez.

Nuestro trabajo pastoral consistía, en gran medida, en acoger a las nuevas familias que llegaban al barrio, visitar a los padres cuando nacía un hijo e invitarlos a prepararse para el Bautismo y también preparar a los padres y a sus hijos para la Primera Comunión.

Personalmente, mi tarea se dirigía más a los padres que a los niños. Para ello realizaba diversas reuniones a las que acudía la mayor parte de los padres. En ellas trataba de ayudarles a que conocieran mejor la fe cristiana, se sintieran miembros de la comunidad parroquial y descubrieran la importancia de prepararse para educar a sus hijos. De estas reuniones nació un catecumenado, al que llamábamos Comunidad Cristiana, y una Escuela de Padres, la primera que hubo en Zaragoza. Tanto la Comunidad como la Escuela se veían incrementadas cada año con nuevos miembros.

Uno de los temas en el que profundizábamos era el de la Iglesia. Comenzábamos con algunas preguntas: ¿Qué es la Iglesia para vosotros? ¿Qué cosas buenas y malas veis en ella? Les pedía que no dejasen de decir lo que se comentaba en los bares y en las peluquerías sobre la Iglesia. Como la reflexión se hacía en pequeños grupos, se animaban a hablar con naturalidad. Yo escribía en la pizarra las aportaciones y luego se comentaba y aclaraba lo que habían dicho.

Hoy, que celebramos el Día de la Iglesia Diocesana, quiero destacar la diferencia que existe entre la parroquia entendida como una tienda en la que compro el producto (religioso en este caso) que necesito, lo pago y me voy, y la parroquia entendida como una familia donde cada uno aporta lo que puede y recibe lo que necesita.

Muchos tenían la idea de que la parroquia era como una tienda. Poco a poco, fueron comprendiendo que tenían un lugar en la familia parroquial: unos pintaban, otros hacían mesas, sillas o bancos para el templo que estábamos construyendo, otros participaban en Cáritas, visitaban a los enfermos, se preparaban para dar catequesis, acompañaban en la Escuela de Padres o se implicaban en las muchas necesidades que tenía un barrio que estaba naciendo y apenas tenía servicios. Muchos se comprometieron también a contribuir con una cantidad de dinero mensual o trimestral para mantener la parroquia. Había quienes repartían la Hoja por las casas, cobraban las suscripciones, etc., etc. Teníamos un lema: «Pide lo que necesitas y comparte lo que tienes». Eso es lo que se hace en la familia.

Pongo hoy estos recuerdos ante vuestra consideración porque es el Día de la Iglesia Diocesana. De ella recibimos la ayuda que necesitamos y ella cuida de cada uno de sus miembros con la colaboración de los demás. Entre todos los bautizados formamos la Iglesia Diocesana. El Obispo es el servidor de la comunión y la corresponsabilidad entre todos, junto con los sacerdotes y religiosos, los catequistas y los demás voluntarios que dedican su tiempo al servicio de la familia diocesana.

Muchas gracias a todos los que ya participáis y mi invitación a todos los demás para que aumente el número de colaboradores.

+ Alfonso Milián Sorribas

Obispo de Barbastro-Monzón

Mons. Alfonso Milián Sorribas
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Mons. Alfonso Milián Sorribas nació el 5 de enero de 1939 en La Cuba, provincia de Teruel y diócesis de Teruel y Albarracín. Realizó los estudios eclesiásticos en el Seminario Metropolitano de Zaragoza y fue Ordenado sacerdote el 25 de marzo de 1962. En 1992 obtuvo la Licenciatura en Teología Catequética por la Facultad de Teología ‘San Dámaso’ de Madrid, con la tesina «La iniciación a la dimensión contemplativa del catequista por medio de la oración de Jesús». La segunda parte de la misma fue publicada en 1993, en la revista ‘Jesus Cáritas’ con el título «La invocación del nombre de Jesús, camino de encuentro con el Padre». Además del español, conoce el francés. Después de su ordenación, ha desempeñado los siguientes cargos: - 1962–1969:Párroco de Azaila (Teruel); - 1962–1967:Coadjutor de la Parroquia de La Puebla de Hijar (Zaragoza); - 1967–1969:Encargado de las Parroquias de Vinaceite (Teruel) y Almochuel (Zaragoza); - 1969–1983:Párroco de ‘San Pío X’ en Zaragoza; - 1970–1976:Delegado de Cáritas de Arrabal (Zaragoza); - 1978–1990:Miembro del Consejo Presbiteral de la Archidiócesis de Zaragoza; - 1980–1981:Consiliario del Movimiento ‘Junior’; - 1982–1990:Vicario Episcopal de la Vicaría IV de la Archidiócesis de Zaragoza; - 1992–1996:Delegado Diocesano de Apostolado seglar y Consiliario Diocesano del Movimiento ‘Junior’; - 1992–1998:Delegado Diocesano de Pastoral Vocacional; - 1996–2004:Vicairo Episcopal de la Vicaría II; - 1998–2004:Consiliario de ‘Manos Unidas’; - Nombrado Obispo Auxiliar de Zaragoza el 9 de noviembre de 2000 y elegido para la sede titular de Diana, recibió la ordenación Episcopal el 3 de diciembre de 2000. - El 11 de noviembre de 2004, el Nuncio Apostólico en España comunicó al Administrador Diocesano el nombramiento de Don Alfonso Milián para la sede barbastrense-montisonense, de la que tomó posesión el 19 de diciembre de 2004 en la catedral de Barbastro. - En la Conferencia Episcopal es miembro de la Comisión Episcopal de Asuntos Sociales y Obispo Delegado para Cáritas Española.