Ante el día de la Iglesia diocesana

Queridos diocesanos:

Con el penúltimo domingo del Año litúrgico (33 del T.O.) llega la Jornada de la Iglesia diocesana. Gracias al Concilio Vaticano II ha ido creciendo en las comunidades eclesiales la conciencia de esta hermosa realidad, afortunadamente sin detrimento de lo que significa y representa la Iglesia universal. Fueron precisamente las referencias al obispo que preside y dirige la Iglesia diocesana como fundamento visible de su unidad, y a la Eucaristía como principal manifestación de aquella, los factores que facilitaron la comprensión gozosa de las Iglesias particulares dentro de la comunión de la Iglesia universal (cf. LG 23; 26 y SC 41). De este modo, en cada una de las diócesis se encuentra viva y activa verdaderamente la Iglesia de Cristo una, santa, católica y apostólica, como confesamos en el Credo, es (cf. CD 11).    

El Catecismo de la Iglesia Católica sintetiza así toda esta doctrina: “Se entiende por Iglesia particular, que es en primer lugar la diócesis (o la eparquía), una comunidad de fieles cristianos en comunión en la fe y en los sacramentos con su obispo ordenado en la sucesión apostólica (CD 11; etc.). Estas Iglesias particulares están ‘formadas a imagen de la Iglesia Universal. En ellas y a partir de ellas existe la Iglesia católica, una y única’ (LG 23)”. Me parece que no está de más citar y retener en la memoria esta precisa formulación de lo que es la Iglesia diocesana, que nos ayudará sin duda en la vida espiritual y en la práctica pastoral y apreciaremos cada día más lo que significa y exige la comunión eclesial, generadora de todos los vínculos que deben unirnos. 

En el presente curso pastoral 2011-2012 de nuestra diócesis, el objetivo general señala todavía la necesidad de “intensificar la comunión eclesial a partir de la Iniciación cristiana y de la educación en la fe”. Bien merecería la pena que la Jornada del 13 de noviembre no se quedara en una simple referencia a la finalidad de la colecta que se hace en las misas dominicales, sino que fuera precedida de alguna forma de catequesis, conferencia o exposición doctrinal de lo que es y significa la diócesis con referencia a la nuestra, a su historia y a su organización actual, y a sus gozos y esperanzas. Y, por supuesto, resaltando o llamando la atención sobre los elementos de carácter institucional y litúrgico que ponen de relieve la espiritualidad de la comunión en la que debemos crecer cada día más, por ejemplo, la mención del Papa y del obispo diocesano en la plegaria eucarística, las intenciones de la oración de los fieles, la referencia a algunas urgencias pastorales de la diócesis, por ejemplo, las vocaciones al ministerio sacerdotal, la asistencia social a personas sin recursos, inmigrantes, etc., la ayuda a las pequeñas parroquias, sin olvidar, por ejemplo, los días en la diócesis de la JMJ-2011, de tan grato recuerdo, etc.   

El lema elegido para este año es significativo: La Iglesia contigo, con todos. Como una madre, como una familia, abierta y acogedora. Es una pena que la Iglesia aparezca a los ojos de la mayoría de la gente tan sólo como una estructura social o una institución de carácter público, cuando lo propio suyo es ser espacio de comunión y de comunicación de bienes ante todo espirituales, el amor, la fe, la esperanza… Aprovechemos el día de la Iglesia diocesana para proponer esta vivencia. Con mi cordial saludo y bendición:

+ Julián López

 Obispo de León

Mons. Julián López
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Mons. D. Julián López Martín nace en Toro (Zamora) el 21 de abril de l945. Estudió en el Seminario Diocesano de Zamora y en el P. Instituto de San Anselmo de Roma, donde obtuvo el doctorado en Teología Litúrgica en 1975, como alumno del P. Colegio Español y del Centro Español de Estudios Eclesiásticos anexo a la Iglesia Nacional Española de Roma. Recibió la ordenación sacerdotal en Zamora el 30 de junio de 1.968. CARGOS PASTORALES Fue coadjutor de Villarín de Campos y cura ecónomo de Otero de Sariegos (1968-1970), coadjutor de la parroquia de Cristo Rey en Zamora (1973-1989) y, desde 1978, canónigo Prefecto de Sagrada Liturgia de la Catedral de Zamora y delegado diocesano de Pastoral Litúrgica, miembro del Consejo Presbiteral y del Colegio de Consultores desde 1984. Ha sido también consiliario diocesano del Movimiento Familiar Cristiano (1976-1986) y consiliario de la Zona Noroeste de este Movimiento (1980-1983). Profesor de Religión en el Instituto "Claudio Moyano" (1975-1976) y en la Escuela Universitaria de Formación del Profesorado en Zamora (1981-1983). Ha sido director del Centro Teológico Diocesano "San Ildefonso" y de la Cátedra "Juan Pablo II" (1984-1992); delegado diocesano para el IV Centenario de la Muerte de Santa Teresa de Jesús (1980-1982); Año de la Redención (1983-1984); Año Mariano Universal (1987-1988); V Centenario (1992) y Congreso Eucarístico de Sevilla (1993). Profesor de Liturgia y Sacramentos de la Universidad Pontificia de Salamanca (1975-1981 y 1988-1994), ha sido también Presidente de la Asociación Española de Profesores de Liturgia (1992-1995), habiendo impartido clases en las Facultades de Teología de Burgos (1977-1988) y de Barcelona (1984-1989). El 15 de julio de 1994 fue nombrado Obispo de Ciudad Rodrigo por el Papa Juan Pablo II, tomando posesión el 25 de agosto del mismo año. Cargo que desempeñó hasta su nombramiento como Obispo de León el día 19 de marzo de 2002, tomando posesión el 28 de abril. El 6 de julio de 2010 Benedicto XVI le nombró miembro de la congregación para el Culto Divino de la Santa Sede. En la CEE ha sido miembro de la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis de 1996 a 1999. De 1993 a 2002 formó parte de la Comisión de Liturgia y desde 2002 a 2011 fue Presidente de dicha Comisión. Desde 2011 es miembro de ella