Ante el día de la Iglesia diocesana

Queridos diocesanos:

“La Iglesia contigo, con todos” es lema que anuncia el Día de la Iglesia diocesana en este año 2011. Un lema cargado de verdad y contenido porque la Iglesia está con cada uno, en cada situación concreta, para animar al desanimado, hacer renacer la esperanza en el desesperanzado y, desde Dios y con Dios, ofrecer solución a los muchos problemas por los que tantas personas y familias pasan en cada momento.

La Iglesia cuenta con multitud de voluntarios que dan lo mejor de sí mismos (tiempo, saber, medios económicos, etc.) en favor de los que los necesitan en cada momento. De este modo, son muchas las personas que -como exigencia de su fe y de su condición de discípulos y misioneros- se ponen al servicio de la Iglesia y -a través de ella- al servicio de toda la sociedad como catequistas, como voluntarios de Cáritas, como animadores de un determinado sector de la pastoral, etc. realizando una labor espléndida y francamente magnífica de ayuda en todos los niveles, desde lo puramente material hasta el servicio al Evangelio en el proyecto de la nueva evangelización.

Son cada vez más los que colaboran económicamente con la Iglesia a través de donaciones, limosnas, cuotas mensuales o anuales fijas, marcando la “X” a favor de la Iglesia Católica en la declaración de la renta, etc. Gracias a todos ellos la Iglesia puede llevar a cabo tantísimos proyectos pastorales como desarrolla en favor de la persona, sea o no creyente; gracias a ellos, puede socorrer a multitud de familias que acuden a la Madre Iglesia para solicitar la ayuda material más básica (alimentos, ropa, el pago del recibo de la luz o del alquiler de la vivienda familiar, etc.); gracias a ellos, la Diócesis puede llevar adelante toda una ingente serie de actividades pastorales para las cuales se necesitan personal y abundantes recursos económicos.

Incluso son cada vez más los no católicos que -ante la buena actuación de la Iglesia, su acción social, educativa y evangelizadora y la multitud de ayudas que lleva a cabo con creyentes y no creyentes- están dispuestos a colaborar con ella económicamente -así como con otros tipos de ayuda- para que pueda seguir haciendo tanto bien como hasta ahora, ayudando a los más pobres, necesitados y marginados de nuestra sociedad. Debemos sentirnos muy orgullosos por el gran prestigio que la Iglesia Católica ha ganado entre creyentes y no creyentes.

Sabemos que la Iglesia desempeña multitud de proyectos de promoción humana y cristiana; para ellos necesita de la ayuda, del apoyo, de la generosidad de tantas personas que quieran ofrecer su tiempo, su saber, sus cualidades y su dinero. Hermanos: que la Iglesia pueda seguir desarrollando tal número impagable de proyectos en favor del ser humano; el que pueda seguir cumpliendo con la misión que el Señor le ha confiado de ir y hacer discípulos de todos los pueblos (cfr. Mt 28, 19) o -como decía el beato Juan Pablo II- llevar el Evangelio al corazón del mundo, depende de nosotros, de que todos estemos dispuestos a dar algo de lo nuestro -tiempo, saber, dedicación, dinero- para que la Iglesia pueda seguir siendo el abrazo amoroso del Padre a la Humanidad que busca, camina y sufre.

Desde aquí deseo lanzar una llamada a todos los que formamos la Iglesia del Señor en estas tierras sorianas: ¡colabora con tu tiempo! ¡pon tus cualidades al servicio del anuncio del Evangelio! ¡comparte tu fe con los que no la tienen! Ojala todos seamos motivo de esperanza para tantas personas desesperanzadas a causa de su situación familiar, económica y social, y sembremos ilusión en sus corazones colaborando con la Iglesia en sus proyectos, ofreciendo nuestra disponibilidad y ofreciendo también nuestra colaboración económica.

Celebremos este Día del Iglesia diocesana sintiéndonos -de verdad- Iglesia; encarnados realmente en esta Diócesis que quiere dar respuesta a tantas expectativas como muchos de los hombres y mujeres de nuestra sociedad tienen puestas en ella.

Que Dios os bendiga a todos,

+Gerardo Melgar

Obispo Osma-Soria

Mons. Gerardo Melgar
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Mons. Gerardo Melgar Viciosa nació el 24 de Septiembre de 1948 en Cervatos de la Cueza, Provincia y Diócesis de Palencia. Cursó la enseñanza secundaria (años de Humanidades) en el Seminario Menor Diocesano de Carrión de los Condes y los estudios de Filosofía y Teología en el Seminario mayor de San José de Palencia. Fue ordenado sacerdote el 20 de Junio de 1973 por el entonces Obispo de la sede palentina, Mons. Anastasio Granados García. Fue nombrado Párroco -de 1973 a 1974- al servicio de las parroquias de Vañes, Celeda de Roblecedo, San Felices de Castillería, Herreruela de Castillería y Polentinos. Al terminar ese curso pastoral, fue enviado a Roma, donde estudió Teología en la Universidad Gregoriana, licenciándose en Teología Fundamental el 14 de junio de 1976. A su regreso a Palencia fue nombrado Coadjutor de la parroquia de San Lázaro de la capital palentina durante un año. En 1977, y hasta 1982, desempeñó el cargo de Formador y Profesor del Seminario Menor Diocesano en Carrión de los Condes, del que sería, más tarde, Rector (1982-1987). En 1983 fue nombrado miembro del equipo de Pastoral Vocacional de la Delegación Diocesana de Pastoral Juvenil y Vocacional. Al dejar el Seminario de Carrión de los Condes fue destinado, como Vicario Parroquial, a la Parroquia de San José de Palencia durante seis años (de 1987 a 1993). En 1993 fue elegido por Mons. Ricardo Blázquez Pérez para desempeñar el oficio de Vicario Episcopal de Pastoral de la Diócesis palentina, cargo en el que permanecería hasta 1998. También durante diez años (de 1995 a 2005), fue Párroco solidario de la Parroquia de San José Obrero y Coordinador de la Cura pastoral de la misma, miembro del Colegio Diocesano de Consultores (1995-2000) y vocal, por designación del Sr. Obispo, del Consejo Presbiteral Diocesano (2001-2005). En el año 2000 fue nombrado Delegado Diocesano de Pastoral Familiar hasta que, en 2005, Mons. Rafael Palmero Ramos lo eligió para desempeñar el cargo de Vicario General de la Diócesis. De 2004 a 2005 fue, además, confesor ordinario del Seminario Menor Diocesano “San Juan de Ávila” así como, de 2005 a 2008, miembro del Colegio de Consultores de la Diócesis y Profesor de Teología del Matrimonio en el Instituto Teológico del Seminario Mayor de San José (2007). En enero de 2006, y hasta septiembre de 2007, durante el periodo de sede vacante producida por el traslado de Mons. Rafael Palmero Ramos a la Diócesis de Orihuela-Alicante, fue nombrado por la Santa Sede Administrador Apostólico de la Diócesis de Palencia. El 1 de Mayo de 2008, momento en el que desempeñaba el cargo de Vicario General de la Diócesis de Palencia y era el Capellán del Noviciado de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados, se hizo público su nombramiento como Obispo de Osma-Soria. El 6 de Julio de 2008 recibió de manos del entonces Nuncio Apostólico de Su Santidad en España, Mons. Manuel Monteiro de Castro, la ordenación episcopal y tomó posesión canónica de la Diócesis oxomense-soriana. Ha publicado varios libros sobre el matrimonio y la familia: “Juntos cuidamos nuestro amor. Convivencias para matrimonios jóvenes”, “Madurando como Matrimonio y como Familia”, “Nos formamos como padres para educar en valores a nuestros hijos” y “Llenos de ilusión preparamos nuestro futuro como matrimonio y familia”, además de múltiples artículos y materiales de trabajo sobre la familia y la pastoral familiar. De su Magisterio episcopal, pueden destacarse las siguientes Cartas pastorales: “Sacerdotes de Jesucristo en el aquí y el ahora de nuestra historia” (2009) con motivo del Año sacerdotal, “Juan de Palafox y Mendoza. Un modelo de fe para el creyente del siglo XXI” (2010), con motivo de la beatificació, “La nueva evangelización y la familia” (2011), “Carta pastoral sobre el Seminario diocesano” (2012), “Itinerario para la evangelización de la familia” (2013), Carta pastoral “Después de la Misión diocesana Despertar a la fe” (2014). Además, ha publicado otros escritos: “La Pastoral Familiar, un proceso continuo de acompañamiento a la familia” (2009), “Los grupos parroquiales de matrimonios jóvenes” (2010), “Unidades de Acción Pastoral. Instrumentos de comunión al servicio de la evangelización” (2010). El 8 de abril de 2016, el papa Francisco lo nombró obispo de Ciudad Real, en sustitución de Antonio Ángel Algora, que renunció por edad. El 21 de mayo del mismo año tomó posesión canónica en la catedral de Santa María del Prado.