Te examinarán del amor

La escatología cristiana es bastante desconocida en la actualidad. Aparece como algo esotérico para el gran público y entre ellos, muchos cristianos. Partamos del anhelo de eternidad que todos llevamos dentro. En ocasiones, surge la inquietud de preguntarnos: Y después de la muerte ¿Qué podemos esperar? Si el objeto de nuestra esperanza somos nosotros mismos y nuestras conquistas, entonces no hay respuesta, porque no se cree que haya nada. Desgraciadamente esta es la postura de la cultura dominante en nuestra sociedad. Pero aceptar ese enfoque, es vivir en un engaño. Porque está claro que el hombre necesita una esperanza, que vaya más allá de lo puramente finito, que haga justicia frente al malvado y retribuyan a los que hicieron el bien. Si esto no se diera, la última palabra de la historia la tendría la injusticia. ¡Nadie ni nada respondería del sufrimiento de los inocentes en tantos siglos y todo estaría permitido! ¿Es esto humano? Sin embargo, es más conforme a la razón la propuesta cristiana, que solventa ese gran dilema. Porque sólo un Dios que se revela como Amor encarnado, puede hacer verdadera justicia a los hombres, pagando a cada uno según las obras del corazón (cf. Rom 14,12; 2 Cor 5,10). Lo vemos en el momento de la cruz, cuando Cristo muestra la misericordia divina, concediendo el paraíso al ladrón arrepentido (cf. Lc 23,43).También, lo dejó muy claro en la parábola de Lázaro, cuando Abrahán responde al hombre rico: “recuerda, hijo, que ya recibiste tus bienes durante la vida, y Lázaro, en cambio, males. Ahora él está aquí consolado mientras tú estás atormentado” (Lc 16,25). Habrá pues, un juicio particular para cada hombre después de morir y un juicio universal donde el “Hijo del Hombre hará comparecer ante Él a todas las naciones, y separará a unos de los otros” (Mt 25, 31.32; Mc 13, 26-27; Lc 21,36) (cf. CAT 1021-1060). La primitiva comunidad supo que todo esto, no era una enseñanza marginal, sino que pertenecía al depósito central del Credo de la Iglesia, y así afirma que el Señor Jesús: “vendrá de nuevo con gloria a juzgar a vivos y muertos”. Benedicto XVI en su encíclica Spe Salvi nos dice que: “la perspectiva del Juicio ha influido en los cristianos, también en su vida diaria, como criterio para ordenar la vida presente, como llamada a su conciencia y, al mismo tiempo, como esperanza en la justicia de Dios” (nº 41). El pensamiento sobre el juicio final no debería aterrorizarnos, sino todo lo contrario, llenar nuestra alma de confianza y responsabilidad. Porque nadie puede temer a un Dios que se manifiesta al mundo como justicia y caridad. Él sabe muy bien de qué “barro” estamos hechas sus criaturas. Nunca quiere la muerte y condenación del pecador, sino desea que se convierta y viva (cf. 2Pe 3,9). Por eso mismo, es mediante la virtud de la caridad cómo ascendemos al cielo, nos encontramos con los hermanos y superamos el “escrutinio final”. De ahí, la advertencia del gran místico san Juan de la Cruz: “a la atardecer de la vida te examinarán en el amor. Aprende a amar a Dios como Dios quiere ser amado y deja tu propia condición (de pecador)” (Avisos y sentencias, nº 57).

+ Juan del Río Martín
Arzobispo Castrense de España

Mons. Juan del Río
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Mons. D. Juan del Río Martín nació el 14 de octubre de 1947 en Ayamonte (Huelva). Fue ordenado sacerdote en el Seminario Menor de Pilas (Sevilla) el 2 de febrero de 1974. Obtuvo el Graduado Social por la Universidad de Granada en 1975, el mismo año en que inició los estudios de Filosofía en el Centro de Estudios Teológicos de Sevilla, obteniendo el título de Bachiller en Teología en 1979 por la Universidad Gregoriana de Roma. Es doctor en Teología Dogmática por la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma (1984). Su ministerio sacerdotal lo desarrolló en la diócesis de Sevilla. Comenzó en 1974 como profesor en el Seminario Menor de Pilas, labor que ejerció hasta 1979. De 1976 a 1979 regentó la Parroquia de Sta. María la Mayor de Pilas. En 1984, una vez finalizados los estudios en Roma, regresó a Sevilla como Vice-rector del Seminario Mayor, profesor de Teología en el Centro de Estudios Teológicos, profesor de Religión en el Instituto Nacional de Bachillerato Ramón Carande y Director espiritual de la Hermandad de los Estudiantes de la Universidad sevillana. CARGOS PASTORALES En los últimos años como sacerdote,continuó su trabajo con los jóvenes e inició su labor con los Medios de Comunicación Social. Así, desde 1987 a 2000 fue capellán de la Universidad Civil de Sevilla y Delegado Diocesano para la Pastoral Universitaria y fue, desde 1988 a 2000, el primer director de la Oficina de Información de los Obispos del Sur de España (ODISUR). Además, colaboró en la realización del Pabellón de la Santa Sede en la Expo´92 de Sevilla, con el cargo de Director Adjunto, durante el periodo de la Expo (1991-1992). El 29 de junio de 2000 fue nombrado obispo de Jerez de la Frontera y recibió la ordenación episcopal el 23 de septiembre de ese mismo año. El 30 de junio de 2008, recibe el nombramiento de Arzobispo Castrense de España y Administrador Apostólico de Asidonia-Jerez. Toma posesión como Arzobispo Castrense el 27 de septiembre de 2008. El 22 de abril de 2009 es nombrado miembro del Comité Ejecutivo de la CEE y el 1 de junio de 2009 del Consejo Central de los Ordinarios Militares. OTROS DATOS DE INTERÉS En la Conferencia Episcopal Española es miembro del Consejo de Economía y de la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación Social desde marzo de 2017. Ya había sido miembro de esta Comisión de 2002 a 2005 y su Presidente de 2005 a 2009, año en que fue elegido miembro del Comité Ejecutivo, cargo que desempeñó hasta marzo de 2017. El 20 de octubre de 2011, en la CCXXI reunión de la Comisión Permanente, fue nombrado miembro de la "Junta San Juan de Ávila, Doctor de la Iglesia".