¿Qué es la visita pastoral del obispo?

Durante este curso vamos a llevar a cabo la visita pastoral a diversas parroquias de nuestra diócesis. Me parece oportuno dedicar a este tema durante unas semanas la carta dominical. No tienen otra intención que ayudarnos todos los miembros de nuestras comunidades cristianas a realizar con fruto la visita pastoral del obispo.

La visita pastoral es una de las acciones del pastor diocesano, confirmada por siglos de experiencia, en la que mantiene contactos personales con los sacerdotes, diáconos, religiosos y religiosas y laicos y laicas; en suma, con todos los miembros del pueblo de Dios que forman una determinada comunidad cristiana, generalmente una parroquia, un colegio, una obra religiosa, un movimiento o asociación.

El Directorio para el ministerio pastoral de los obispos nos recuerda que estos tienen la obligación de visitar su diócesis cada año, total o parcialmente, de modo que al menos cada cinco años visite la diócesis entera, personalmente o por medio de sus colaboradores que pueden realizar este servicio. El periodo de cinco años nos da una pista que considero muy válida sobre el espíritu de la visita pastoral, porque deseo subrayar, ante todo, que no ha de ser en modo alguno una mera formalidad jurídica o administrativa. Reducirla a esta dimensión sería olvidar el espíritu de esta práctica pastoral y privarla de los frutos que, con la ayuda de Dios, hemos de esperar de ella.

Cada cinco años los obispos realizan la llamada visita “ad limina Apostolorum”, es decir, a la “casa de los Apóstoles”. Se refiere sobre todo a la visita o peregrinación a los sepulcros de Pedro y Pablo en Roma para renovar la comunión con el sucesor de San Pedro y obispo de Roma, el Santo Padre. De modo semejante, la visita pastoral a una determinada comunidad o a una obra cristiana es una ocasión para renovar la comunión con el pastor diocesano, para invitar a todos los fieles a la renovación de la propia vida cristiana y a una acción apostólica más intensa.

La visita pastoral constituye una oportunidad para reanimar y, si es necesario, revitalizar las energías de los cristianos y cristianas que colaboran en la obra evangelizadora de la Iglesia en sus distintos campos de acción. Es una oportunidad para agradecerles el trabajo, y también para animarlos y consolarlos ante las dificultades y obstáculos. Asimismo es una oportunidad para examinar el funcionamiento y la eficiencia de las iniciativas destinadas al servicio pastoral.

En suma, la visita pastoral es una acción apostólica que el obispo debe cumplir animado por la caridad pastoral, que lo presenta como principio y fundamento visible de la unidad y la comunión en la Iglesia particular. Para las comunidades e instituciones que la reciben, la visita ha de ser un evento de gracia que refleja en cierta medida aquella especial visita con la que el Supremo Pastor (1 Pe 5,4) y el “guardián de nuestras almas” (1 Pe 2,25), Jesucristo, sigue visitando y redimiendo a su pueblo (cf. Lc 1,68).
En la Iglesia primitiva hallamos un bello precedente de esta práctica. Pablo y Bernabé, terminado su primer viaje misionero fuera de Palestina, con mucha esperanza y no pocas tribulaciones, fueron plantando comunidades en Chipre y en Asia Menor. Pasó el tiempo y un día comentó Pablo a Bernabé: “Volvamos ya a ver cómo les va a los hermanos en todas aquellas ciudades en que anunciamos la palabra del Señor” (Hch 15,36). Fue la primera visita pastoral. Expresa un deseo afectuoso de conocer la vida de la comunidad y habla de “hermanos” y “hermanas”. Ahí está expresado el espíritu de la visita pastoral.

+ Josep Àngel Saiz Meneses
Obispo de Terrassa

Mons. Josep Àngel Saiz Meneses
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Mons. Josep Àngel Saiz Meneses nació en Sisante (Cuenca) el 2 de agosto de 1956. En el año 1965 la familia se trasladó a Barcelona y se instaló en el barrio de Sant Andreu de Palomar. Ingresó en el Seminario Menor Nostra Senyora de Montalegre de Barcelona en el 1968. Posteriormente realizó estudios de Psicología en la Universidad de Barcelona entre los años 1975 y 1977. Participó activamente como miembro del Movimiento de Cursillos de Cristiandad de Jóvenes. Posteriormente estudió en el Seminario Mayor de Toledo los cursos de filosofía, espiritualidad y teología (1977- 1984) y fue ordenado presbítero en la Catedral de Toledo el 15 de julio de 1984. El mismo año obtuvo el Bachillerato en Teología por la Facultad de Teología de Burgos. En la archidiócesis toledana tuvo diversos destinos, primero como párroco en Los Alares y Anchuras de los Montes (1984-1985) y después como vicario de Illescas (1986-1989). El curso 1985-1986 fue capellán soldado en el Hospital de Valladolid. Entre otros servicios realizados en Toledo fue también consiliario de zona de los Equipos de la Madre de Dios (1986-1989), consiliario de zona del Movimiento de Maestros y profesores Cristianos (1986-1989) y profesor de religión en la Escuela de F.P. La Sagra de Illescas (1986-1989). El año 1989 regresó a Barcelona y fue nombrado vicario en la parroquia de Sant Andreu del Palomar, y el 1992 rector de la Iglesia de la Mare de Déu del Roser en Cerdanyola y Responsable de la Pastoral Universitaria en la Universitat Autònoma de Barcelona. También el mismo año 1992 fue nombrado responsable del SAFOR (Servei d'Assistència i Formació Religiosa) de la Universitat Autònoma de Barcelona y Responsable del CCUC (Centre Cristià d'Universitaris de Cerdanyola del Vallès). El año 1995 fue nombrado Consiliario Diocesano del Movimiento Cursillos de Cristiandad. Obtuvo la licenciatura en la Facultad de Teologia de Catalunya el año 1993 con la tesina: “Génesis y teología del Cursillo de Cristiandad”, dirigida por el Dr. Josep M. Rovira Belloso, y publicada el año 1998. En la misma Facultat de Teologia ha realizado los cursos de doctorado. Ha publicado diversos artículos sobre la evangelización y la pastoral en el mundo juvenil, en especial en la revista Ecclesia, y comenzó la elaboración de la tesis doctoral sobre “Agents i institucions d'evangelització”. El 6 de mayo del año 2000 fue nombrado Secretario General y Canciller del Arzobispado de Barcelona y el 10 de abril del 2001 miembro del Colegio de Consultores de la misma archidiócesis. El 30 de octubre de 2001 fue nombrado Obispo titular de Selemsele y Auxiliar de Barcelona y consagrado el 15 de diciembre del mismo año en la Catedral de Barcelona. El 15 de junio de 2004 fue nombrado primer obispo de la nueva diócesis erigida de Terrassa y Administrador Apostólico de la archidiócesis de Barcelona y de la nueva diócesis de Sant Feliu de Llobregat. El 25 de julio tomó solemne posesión en la S. I. Catedral Basílica del Sant Esperit en Terrassa. En la Conferencia Episcopal Española es el Presidente de la Comisión de Seminarios y Universidades.