“Así os envío yo”

Mis queridos diocesanos: Tenemos aún muy viva la memoria de la Eucaristía en Cuatro Vientos, junto al Papa Benedicto XVI, el pasado 21 de agosto. Con aquella celebración se concluía la Jornada Mundial de la Juventud Madrid 2011, que anhelábamos con verdadera esperanza y que preparamos en nuestra diócesis con tanto esfuerzo y entrega, como entusiasmo y alegría.

 Pero lo sucedido en la JMJ ha superado con creces todas las expectativas, el Señor ha derramado su gracia a raudales, como una inmensa «cascada de luz», en expresión del mismo Santo Padre en su primera Audiencia general tras su regreso a Castelgandolfo, de tal modo que no podemos menos que, inundados de ella, iluminar al mundo, «hasta los confines de la tierra». A eso, exactamente, nos envía el Señor, y lo hace como Él fue enviado por el Padre, tal y como reza el lema de este DOMUND 2011.

El mismo Benedicto XVI lo proclamó en Cuatro Vientos: «Querido jóvenes, no se puede encontrar a Cristo y no darlo a conocer a los demás. Por tanto, no os guardéis a Cristo para vosotros mismos. Comunicad a los demás la alegría de vuestra fe. El mundo necesita el testimonio de vuestra fe, necesita ciertamente a Dios. Pienso que vuestra presencia aquí, jóvenes venidos de los cinco continentes, es una maravillosa prueba de la fecundidad del mandato de Cristo a la Iglesia: Id al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación (Mc 16, 15). También a vosotros os incumbe la extraordinaria tarea de ser discípulos y misioneros de Cristo en otras tierras y países donde hay multitud de jóvenes que aspiran a cosas más grandes y, vislumbrando en su corazón la posibilidad de valores más auténticos, no se dejan seducir por las falsas promesas de un estilo de vida sin Dios».

A esa Misa con la que concluye la JMJ se la llama también «Misa del Envío». Es la celebración con la que el Papa quiere que los jóvenes sientan el ánimo y la compañía de la Iglesia en la apasionante tarea de llevar el Evangelio, de llevar a Cristo a sus compañeros, familiares y amigos. Porque, como recuerda el mismo Benedicto XVI en su Mensaje para el DOMUND 2011, «todos aquellos que se han encontrado con el Señor resucitado han sentido la necesidad de anunciarlo a otros, como hicieron los dos discípulos de Emaús» y no han dejado de hacer los discípulos de todos los tiempos, pues «la Iglesia existe para evangelizar», ésa es su vocación propia; «su identidad más profunda», en efecto, es ser misionera. Por eso, la Jornada Mundial de las Misiones tiene un relieve tan especial para toda la Iglesia y, de modo particular, para los jóvenes. A los que habéis participado en la JMJ del pasado agosto os reavivará, sin duda, la llamada del Papa en el rezo del Ángelus al final de la Misa de Cuatro Vientos: «Os invito a que deis un audaz testimonio de vida cristiana ante los demás. Así seréis fermento de nuevos cristianos y haréis que la Iglesia despunte con pujanza en el corazón de muchos». ¡Reavivémosla todos, en nuestra Iglesia diocesana de Madrid!

El DOMUND debe ser, para todos nosotros, una llamada de atención, para que, en nuestro mundo, tan deshumanizado porque se empeña en vivir sin Dios, la luz de Cristo ilumine la vida entera de nuestros hermanos los hombres. La tarea misionera «no ha perdido su urgencia. Al contrario», dice Benedicto XVI en su Mensaje: «No podemos quedarnos tranquilos al pensar que, después de dos mil años, aún hay pueblos que no conocen a Cristo y no han escuchado aún su mensaje de salvación». Es esta urgencia lo que ha motivado a tantos misioneros a dejar casa, familia y seguridades para llevar a los países más lejanos la verdad de la fe, y en esta Jornada Mundial de las Misiones tenemos muy presentes a tantos misioneros de la diócesis de Madrid esparcidos por los cinco continentes. Ellos fueron enviados. No marcharon buscando una aventura apasionante que vivir y luego contar. Partieron convencidos de que seguían la voz de Dios y con la confianza de que era la Iglesia quien los enviaba en nombre de Jesús, como recuerda el lema de la Jornada de este año: «Así os envío yo». Son las palabras de Jesús, «enviado del Padre», que recoge el evangelio de San Juan (20, 21), dirigidas a los apóstoles y que siguen vivas y apremiantes para los misioneros de hoy. Subrayan que la vocación viene de Dios, que es Él quien envía, a través de la Iglesia, a realizar una tarea apasionante, sí, pero imposible por las solas fuerzas humanas, porque es sobrenatural, divina. Y nada necesitan tanto los hombres como a Dios.

Al igual que los apóstoles, hoy son nuestros misioneros quienes, en nombre de Cristo, llevan el Evangelio a todos los hombres. Para ellos es el mayor respaldo y aliento saberse enviados por la Iglesia diocesana, ¡no están solos! Su labor no nace de un capricho o de una corazonada, por noble o generosa que sea. Es la Iglesia quien se implica en su trabajo y les motiva cada día para seguir sembrando el amor de Dios por el mundo entero. Y también a nosotros, los que nos quedamos en nuestros hogares, en nuestras ciudades y pueblos, nos ayuda saber que los misioneros son enviados por Cristo, y así sentimos la responsabilidad de apoyarles y de acompañarles, como parte que son del mismo Cuerpo de Cristo que somos la Iglesia. Ayudarles significa rezar por ellos y sus obras de apostolado, tenerles presentes en nuestras peticiones diarias al Señor y en la Eucaristía del domingo. Y acompañarles es también aportar con generosidad y desprendimiento la limosna, no sólo de lo que nos sobra, sino «lo que tenemos para vivir», como la viuda del Evangelio alabada por Jesús, que los ayude en las situaciones de dificultad y de penuria que en tantos países y regiones tienen que soportar. La diócesis de Madrid es generosa no sólo en la entrega de sus gentes a la tarea de la misión universal. Lo es también en su aportación económica que presenta al Santo Padre tras la celebración del DOMUND para la ayuda de los misioneros. Sin embargo, en estos momentos de verdaderas dificultades económicas en nuestras familias, hemos de pensar que muchos de ellos las tienen aún mayores hasta para lo más elemental, todos los días, todos los meses y todos los años. Nuestra ayuda es muy importante para ellos y para mantener la difusión del Evangelio. El Papa, que es quien aprueba el reparto de lo recaudado en todo el mundo con motivo de esta Jornada, conoce bien las dificultades que los misioneros pasan y cuenta con nuestra aportación para poder ayudarlos.

En este Día Mundial de las Misiones, no podemos olvidar tampoco la necesidad de anunciar el Evangelio aquí mismo, en nuestra diócesis, en nuestras ciudades y pueblos, hasta en nuestras propias casas. Es bien significativo que el Papa Benedicto XVI haya creado un nuevo dicasterio específicamente dedicado a la evangelización en los países de antigua tradición cristiana, especialmente en la vieja Europa: el Consejo Pontificio para la Promoción de la Nueva Evangelización, y su necesidad la subraya el Santo Padre en su Mensaje para el DOMUND 2011. Tras resaltar la necesidad de llevar el Evangelio a pueblos que «después de dos mil años» aún no conocen a Cristo, añade: «No sólo eso; es cada vez mayor la multitud de aquellos que, aun habiendo recibido el anuncio del Evangelio, lo han olvidado y abandonado, y no se reconocen ya en la Iglesia; y muchos ambientes, también en sociedades tradicionalmente cristianas, son hoy refractarios a abrirse a la palabra de la fe». En este Domingo de las Misiones por excelencia, no podemos olvidarlo, ciertamente: no podemos olvidar que todos, y en todo tiempo y lugar, somos misioneros.

No quiero terminar esta Carta sin animar a los jóvenes que vivieron intensamente la pasada JMJ de Madrid a que se planteen como posibilidad real la vocación misionera, a que abran sus oídos y su corazón a Cristo. Y os lo digo con las palabras de Benedicto XVI al final de la homilía de inicio de su pontificado: «¡No tengáis miedo de Cristo! Él no quita nada y lo da todo». Dios cuenta con la entrega de los jóvenes para poder continuar la tarea evangelizadora en el mundo entero. La Iglesia os necesita.

Termino poniendo tantos buenos propósitos y tantas ilusiones que brotaron en el aeródromo de Cuatro Vientos en manos de la Madre de Dios y Madre nuestra, Nuestra Señora de la Almudena. Que ella, Reina de los Apóstoles y de las Misiones, cuide de nuestros misioneros y ayude a que el pueblo cristiano de Madrid no pierda nunca el espíritu apostólico y misionero, al tiempo que os envío a todos mi saludo cordial y mi bendición,

 + Antonio Mª Rouco Varela

 Cardenal-Arzobispo de Madrid

Mons. Antonio Mª Rouco Varela
Acerca de Mons. Antonio Mª Rouco Varela 68 Articles
Nació el 20 de Agosto de 1936 en Villalba (Lugo). Estudios en Latín, Humanidades y Filosofía en el Seminario de Mondoñedo 1946-1947 a 1953-1954. Estudios de Teología en la Universidad Pontificia de Salamanca 1954-55 a 1957-58, donde obtiene la Licenciatura en esa disciplina en Junio de 1958. Se ordena Sacerdote el 28 de Marzo de 1959, en la Catedral Vieja de Salamanca, y el día 1 de Abril celebra su Primera Misa en la iglesia parroquial de Santa María de Villalba. Estudios de Derecho y Teología en la Universidad de Munich, cursos 1959-60 a 1963-64, donde se doctora en Derecho Canónico el 25 de Julio de 1964, con la tesis: “Iglesia y Estado en la España del siglo XVI”. Profesor en el Seminario de Mondoñedo los cursos 1964-65 y 1965-66, de Teología Fundamental y Derecho Canónico. Profesor Adjunto en el Instituto de Derecho Canónico de la Universidad de Munich de 1966 a 1969. Profesor de Derecho Público Eclesiástico en la Universidad Pontificia de Salamanca de 1969 a 1971 y Catedrático de Derecho Canónico Fundamental en la misma Universidad en 1971 y Vicerrector de la misma Universidad en 1972. Cargos que desempeña hasta su nombramiento de Obispo Auxiliar de Santiago de Compostela en Septiembre de 1976. “Perito” del Concilio Pastoral de Galicia desde la fase preparatoria del mismo 1974. Consagrado Obispo, con el Titulo de Gergi, el 31 de Octubre de 1976. En los años de estudio y trabajo científico en la Universidad de Munich estuvo adscrito a las parroquias de San Rafael y San Ansgar de esa ciudad, y en Salamanca fue Consiliario de Acción Católica Nacional de Propagandistas. Ha publicado Libros y numerosos trabajos científicos en Revistas Españolas y extranjeras de su especialidad sobre temas relativos a la fundamentación teológica del Derecho Canónico y a los problemas de las relaciones Iglesia Estado. Es miembro de la Asociación Internacional de Derecho Canónico y de la Asociación Española de Canonistas. Ha sido ponente en la Semana Española de Derecho Canónico y en Congresos Internacionales de la misma materia. Perteneció al Círculo Ecuménico de Canonistas de Heidelberg y al Comité Cristiano Interconfesional de Madrid. Fue Consultor de la Sagrada Congregación para el Clero desde 1973. En la Conferencia Episcopal Española fue Presidente de la Junta de Asesores Jurídicos y Miembro de la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis, durante tres trienios 1981-1989. Miembro de la Comisión Permanente de la Conferencia Episcopal Española desde 1984. Arzobispo de Santiago de Compostela 18 de mayo de 1984 (Bula de 9 de mayo de 1984). Posesión 30 de junio de 1984. Le impone el Sagrado Palio el Nuncio Apostólico Mons. Antonio Innocenti el 25 de julio de 1984 en la Catedral de Santiago en el Pontifical del Apóstol. Responsable de la IV Jornada Mundial de la Juventud, 19-20 de Agosto de 1989 en Santiago de Compostela) Nombrado Hijo adoptivo y Medalla de Oro al Mérito Ciudadano de la ciudad de Santiago de Compostela. Santiago de Compostela, 26 de julio de 1990. Elegido Presidente de la Comisión Episcopal de Seminarios y Universidades en Febrero de 1990. Miembro del Sínodo de los Obispos Octubre 1993: sobre la formación de los Sacerdotes. Participante en los Simposios de Obispos Europeos de 1985-1989. Miembro del Comité Ejecutivo de la CEE – 1993. Nombrado por el Santo Padre, con fecha 27 de Junio de 1994, miembro de la Congregación para la Educación Católica. Nombrado por el Santo Padre, el 28 de Julio de 1994, Arzobispo de Madrid. Nombrado “Socio de Honor” de la Real Sociedad Económica Matritense de Amigos del País. Madrid, 22 de octubre de 1994. Recibió en Palio como Arzobispo Metropolitano de Madrid el 29 de Junio de 1995. Recibió el “Baylio Gran Cruz de Justicia” de la S.O.M. Constantiniana de San Jorge. Madrid, 17 de Octubre de 1995. Nombrado “Magnum Cancellarium” de la Facultad de Teología San Dámaso por el Santo Padre, el 19 de septiembre de 1996. Nombrado Cardenal de la Santa Iglesia con el título de San Lorenzo in Damaso, por SS. Juan Pablo II, en el Consistorio del 21 de febrero de 1998. Nombrado miembro de la Congregación para la Educación Católica, por S.S. Juan Pablo II, el 25 de febrero de 1998. Nombrado miembro de la Congregación del Clero, por S.S. Juan Pablo II, 25 de febrero de 1998. Premio “Madrigallego de Oro” de 1998. Madrid, 28 de mayo de 1998. Galardonado con la “Medalla de Oro de Galicia 1998”, por la Xunta de Galicia. Santiago de Compostela, 25 de julio de 1998. Nombrado miembro del Pontificio Consejo para la Interpretación de los Textos Legislativos, por S.S. Juan Pablo II, 17 de octubre de 1998. Nombrado miembro de la Congregación para los Obispos por un quinquenio, por S.S. Juan Pablo II, el 19 de octubre de 1998. Nombrado miembro del Pontificio Consejo de Cultura, por S.S. Juan Pablo II, el 19 de octubre de 1998. Insignia de Oro, por la Asociación de Médicos Gallegos: ASOMEGA. Madrid, 24 de Noviembre de 1998. Nombrado miembro de Honor del Foro Iberoamericano de la Fundación Carlos III. Madrid 23 de octubre de 1998. Elegido Académico Numerario de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas. Madrid, 1 de diciembre de 1998. Ingreso con el discurso: “Los fundamentos de los Derechos Humanos: una cuestión urgente”, en Madrid, 29 de mayo de 2001. Elegido Presidente de la Conferencia Episcopal para el trienio 1999-2002. Madrid, 2 de marzo de 1999. Nombrado Enviado Especial del Papa, para el Congreso Eucarístico Nacional del 26/29 de mayo de 1999 en Santiago de Compostela (26 de marzo de 1999). Elegido “Gallego del año”, por El Correo Gallego. Santiago de Compostela, 29 de octubre de 1999. Nombrado Relator General del Sínodo de Obispos para Europa (octubre de 1999), por S.S. Juan Pablo II. Nombrado “Gallego del Año 2000”, por el Círculo de Periodistas Gallegos en Madrid. Madrid, 23 de junio de 2000. Nombrado miembro del Pontificio Consejo “Cor Unum”, por S.S. Juan Pablo II, el 20 de septiembre de 2000. Participante en la X Asamblea General Ordinaria del Sínodo de Obispos 30 septiembre /27 octubre de 2001. Recibió el XV Grelo de Ouro, de la Fundación O Grelo – ‘Amigos de Galicia’. Villalba (Galicia), 10 de noviembre de 2001. Recibió el Percebe de Oro, de la Enxebre Xuntanza do Percebe. Barcelona, 22 de febrero de 2002. Reelegido Presidente de la Conferencia Episcopal para el trienio 2002-2005. Madrid, 26 de febrero de 2002. Nombrado Doctor Honoris Causa por la Facultad de Teología de la Universidad de Navarra. 17 de enero de 2003. Recibió la Insignia de Oro de los Amigos del Camino Portugués a Santiago. Pontevedra. 11 de agosto de 2003. Recibió la Gran Cruz de la Orden de Isabel La Católica, concedida por S.M. el Rey. Madrid, 13 de julio de 2003. Recibió la Insignia de Oro 2002 de la Asociación Amigos do Camiño Portugués a Santiago. Pontevedra, 11 de agosto de 2003. Reelegido miembro de la Congregación para los Obispos por un nuevo quinquenio, por S.S. Juan Pablo II, el 10 de noviembre de 2003. Reelegido como miembro del Pontificio Consejo de Cultura, por S.S. Juan Pablo II, el 30 de diciembre de 2003, para un nuevo quinquenio. Nombrado miembro del Tribunal Supremo de la Signatura Apostólica, por S.S. Juan Pablo II, el 30 de marzo de 2004, para un quinquenio. Recibió el Premio “Vieira de Plata”, en su categoría de GALLEGO UNIVERSAL, en su XV edición. Madrid, 17 de mayo de 2004. Nombrado Enviado Pontificio para presidir las ceremonias de conclusión de la Peregrinación de Jóvenes a Santiago de Compostela del 7 y 8 de agosto de 2004. Roma, 19 de junio de 2004. Nombrado Académico de Honor de la Academia de la Hispanidad, por el Capítulo de Nobles Caballeros de la Reina Isabel La Católica. Ávila, 9 de marzo de 2004. Nombrado Caballero de Honor por el Capítulo de la Orden Militar de los Nobles Caballeros de la Reina Isabel La Católica. Madrid, 1 septiembre de 2004. Nombrado miembro del Consejo Pontificio para la Interpretación de los Textos Legislativos para un nuevo quinquenio, por S.S. Juan Pablo II, 21 de octubre de 2004. Nombrado miembro del Consejo de Cardenales para el estudio de los problemas organizativos y económicos de la Santa Sede para un quinquenio, por S.S. Juan Pablo II, 29 de noviembre de 2004. Nombrado miembro de la Prefectura de Asuntos Económicos de la Santa Sede para un quinquenio, por S.S. Juan Pablo II, 6 de marzo de 2005. Participante en la XI Asamblea Ordinaria General del Sínodo de Obispos 1/24 octubre de 2005. Recibió la Medalla de Oro de la Universidad Pontificia de Salamanca. Madrid, 10 de marzo de 2006. Designado como Legado Pontificio para presidir los actos conmemorativos del V Centenario del Nacimiento de San Francisco Javier, que tendrán lugar en el Santuario de Javier (Navarra) el día 7 de abril de 2006. Roma, 27 de febrero de 2006. Nombrado Doctor Honoris Causa por la Universidad FASTA (“Fraternidad de Agrupaciones Santo Tomás de Aquino”). Mar del Plata (Argentina) 20 de abril de 2006. Nombrado miembro de la Academia Nacional de Ciencias Morales y Políticas de Buenos Aires. Buenos Aires (Argentina), 2 de febrero de 2006. Nombrado Doctor Honoris Causa por la Universidad de San Pablo-CEU. Madrid 16 de junio de 2006. Nombrado miembro del Pontificio Consejo de las Comunicaciones Sociales, por S.S. Benedicto XVI, 7 de octubre de 2006. Elegido Miembro de Número de la Sección Primera de Teología de la Real Academia de Doctores de España. Madrid, 8 de noviembre de 2006. Nombrado Doctor Honoris Causa por la Universidad de Burgos. Burgos, 17 de septiembre 1999. Reelegido miembro del Pontificio Consejo “Cor Unum” para un quinquenio, por S.S. Benedicto XVI, el 24 de abril de 2007.