Propuesta del Papa para los jóvenes

Es ya momento de reflexionar en esos días tan especiales, de gracia del Señor, que ha sido la JMJ Madrid 2011. No deberíamos desaprovechar ese caudal de agua fresca que ha pasado a nuestro lado y estar sedientos de una vida sin Cristo o sin Dios que, en el sentir de Benedicto XVI, torna la vida sin futuro. En concreto, ¿ha hecho el Papa algunas propuestas a los jóvenes que se reunieron en Madrid en tan gran número? Repasemos sus palabras en esos días calurosos e inolvidables del mes de agosto.

De hecho Benedicto XVI no se cansa de anunciar a los jóvenes la propuesta cristiana, de una vida muy significativa, y la presenta como fundamento de felicidad, esto es, de vida plena. En realidad, ése es el subrayado del Evangelio de Cristo. Pero veamos lo que propuso el Papa, ya desde su llegada en Barajas: “Vengo aquí a encontrarme con millares de jóvenes de todo el mundo, católicos, interesados por Cristo, o en busca de la verdad que dé sentido genuino a su existencia”. ¿A qué exhorta el Vicario de Cristo? Sencillamente a “encontrarse personalmente con Cristo Amigo, y así, radicados en su Persona, convertirse en sus fieles seguidores y valerosos testigos”.

¿Para qué sirve ese descubrimiento del Dios vivo? En primer lugar, para alentar a los jóvenes y a abrir sus ojos para enfrentarse a los desafíos del mundo en que viven; no para refugiarse en un intimismo despersonalizador por individualista, sino para ver “la superficialidad, el consumismo y el hedonismo imperantes, tanta banalidad a la hora de vivir la sexualidad, tanta insolidaridad, tanta corrupción”. Pero no basta con esta mirada sobre la realidad. El Papa vuela más alto y razona: “Y saben que, sin Dios, sería absurdo afrontar esos retos y ser verdaderamente felices, volcando para ello su entusiasmo en la consecución de una vida auténtica”. ¿Vale Dios y Jesucristo para motivar la vida de cada día? Pues juzguen ustedes: “Con Él a su lado, tendrán luz para caminar y razones para esperar, no deteniéndose ya ante sus más altos ideales, que motivarán su generoso compromiso por construir una sociedad donde se respete la dignidad humana y la fraternidad real” (…)”Dejad que esta Palabra (Cristo Jesús) entre y eche raíces en vuestros corazones y, sobre ella, edificad vuestra vida”.

El Papa sabe que la figura de Cristo atrae, pero quiere precisar más, e invita a los jóvenes a conocer al Nazareno, porque no es simplemente alguien que vivió sobre la tierra hace muchos años, sino que tiene que ver conmigo hoy. Por ello describe Benedicto XVI dos modos distintos de conocer a Cristo. Al primero le llama conocimiento externo. Hay también otro, pues “la fe no es fruto del esfuerzo humano, de su razón, sino que es un don de Dios (…). Tiene su origen en la iniciativa de Dios, que nos desvela su intimidad y nos invita a participar en su misma vida divina. La fe no proporciona sólo alguna información sobre la identidad de Cristo, sino que supone una relación personal con Él, la adhesión de toda su persona, con su inteligencia, voluntad y sentimientos, a la manifestación que Dios hace de sí mismo” (Homilía de la Misa en Cuatro Vientos, 21.08.2011).

Nada de dualismo en nosotros a la hora de relacionarnos con Cristo, del encuentro personal con Él. Cristo, dice el Papa, está impulsando a los discípulos a una decisión personal en relación a Él. No quiere Benedicto XVI que nazca en los jóvenes lo que tantas veces ocurre en la vida de los cristianos: separar la fe y el seguimiento de Cristo, como si la primera fuera un mero ejercicio intelectual, y no cambiara la vida en un comportamiento concreto en los ámbitos fundamentales de la existencia humana. No, fe y conocimiento de Cristo están estrechamente relacionados. Todo lo cual es sumamente importante, pues los que siguen al Maestro con la respuesta de fe han de ser conscientes que esa fe ha de consolidarse y crecer, hacerse más profunda y madura, a medida que se intensifica y fortalece la relación con Jesús, la intimidad con Él, como vemos reflejado en el Evangelio. Todo un proceso, hasta conocer a Cristo “internamente”.

¿Tendrán nuestras comunidades cristianas, nuestros movimientos y grupos apostólicos, nuestras asociaciones capacidad para hacer esta misma propuesta a sus jóvenes, como ha hecho el Papa en la JMJ 2011? Nada hay más urgente que hacer. Y empezar cuanto antes. Dejemos otras cosas, otras ofertas que se pueden hacer, pues siempre serán complementarias, e inútiles, si se olvida lo esencial: encontrarse con Jesucristo, el Señor y seguirle con la ayuda de su gracia.

+ Braulio Rodríguez Plaza

Arzobispo de Toledo

Primado de España

Mons. Braulio Rodríguez
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Don Braulio Rodríguez Plaza nació en Aldea del Fresno (Madrid) el 27 de enero de 1944. Estudió en los Seminarios Menor y Mayor de Madrid. En 1973 obtuvo la Licenciatura en Teología Bíblica en la Universidad Pontificia de Comillas. En 1990 alcanzó el grado de Doctor en Teología Bíblica por la Facultad de Teología del Norte, con sede en Burgos. Ordenado presbítero en Madrid, el 3 de abril de 1972. Entre 1984 y 1987 fue miembro del Equipo de Formadores del Seminario Diocesano de Madrid. Fue nombrado obispo de Osma-Soria el 13 de noviembre de 1987, siendo ordenado el 20 de diciembre. En 1995 fue nombrado obispo de Salamanca. El 28 de agosto de 2002 se hizo público su nombramiento por el Santo Padre como arzobispo de Valladolid. Benedicto XVI lo nombró Arzobispo electo de Toledo, tomando posesión de la Sede el día 21 de junio de 2009. Es el Arzobispo 120 en la sucesión apostólica de los Pastores que han presidido la archidiócesis primada.