Carta del Arzobispo a los internos

 Mis queridos hermanos:

 De nuevo os escribo con afecto paternal, como vengo haciendo al comenzar cada curso en la fiesta de la Santísima Virgen de la Merced, vuestra patrona.

¿Os parece que esta carta es simplemente una costumbre que me siento obligado a cumplir para quedar bien ante vosotros? No es así.

Os escribo porque siento la necesidad de compartir con vosotros la fraternidad que nos une, puesto que somos hijos de Dios nuestro Padre y creador. Esta es una gran verdad que, si la creyéramos con plena convicción, brillaría el respeto entre las personas y entre los pueblos. Nadie abusaría de nadie.

Os escribo porque siento el dolor que sufrís al estar privados de libertad.

Os escribo porque, como ministro del Señor Jesús, me creo en la obligación de ayudaros a superar el pesimismo radical que esta situación pueda causaros.

 El pesimismo es enemigo de la esperanza. Y, lo que vosotros necesitáis, sobre todo, es pensar que, en adelante, vuestra vida puede cambiar de un modo sorprendente para muchos. Esto requiere que descubráis la fuente de la esperanza.

Esa fuente es Jesucristo, el Hijo de Dios hecho hombre como nosotros, menos en el pecado. Él nació, predicó, sufrió y murió para enseñarnos el camino de amor y del bien, y para abrir nuestro corazón a la esperanza en nuestra propia conversión, para disfrutar luego de la vida eterna.

Esa esperanza es capaz de abrir horizontes en todas las personas y en todos los ámbitos de su vida, sea cual fuere la situación en que se encuentren. Por tanto, también puede ayudaros a pensar en vuestro cambio interior, y en un futuro mejor cuando volváis a vuestros hogares.

Poneos en manos de Dios, confiad en Él, pedidle toda la ayuda que necesitáis; y no os atormentéis pensando que las cosas no serán mejor al recobrar la libertad.

La esperanza se funda en la convicción de que Dios os ama; de que, por tanto, quiere para vosotros lo mejor, también la libertad que tanto anheláis.

 Esa esperanza puede hacer brotar en vosotros el ánimo de comenzar ya a hacer vuestros propósitos, a pedir las ayudas que necesitéis, y a rezar; sobre todo a rezar. El Señor nos ha dicho: “Pedid y recibiréis, buscad y encontraréis”. La única condición es que le pidáis aquello que Él quiere para vosotros. Él quiere siempre lo mejor para nosotros porque nos ha creado y ha entregado su vida en la cruz para nuestra salvación. Por eso, cuando nos enseñó a rezar, pidió que termináramos siempre diciendo: “Hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo”. ¿Recordáis el Padrenuestro? Rezadlo sin prisa y varias veces cada día. Rezadlo también pidiendo por vuestros familiares más allegados, por los que más sufren por vosotros.

La libertad que Dios quiere para vosotros no se limita a la libertad de salir de la prisión y moveros en el mundo como a cada uno pueda apetecerle. Eso llegará un día de manos de la justicia humana, con todos los riesgos e imperfecciones que comporta, como ocurre con todas las responsabilidades que están en manos de los hombres.

La libertad verdadera comienza procurando liberarnos interiormente de todas las actitudes e intenciones que estropean cualquier cosa que podamos hacer.

Poneos ante el Señor y pedidle un día y otro que ilumine vuestra mente y fortalezca vuestro corazón para ver las cosas con claridad; para que no anide en vuestro corazón ningún impulso malo; y para que seáis capaces de manteneros firmes en la decisión de cambiar vuestra vida con ilusión y esperanza.

Yo rezaré por vosotros.

 Que la Santísima Virgen María os proteja e interceda siempre por vosotros.

 Un cordial y fraternal abrazo.

+Santiago García Aracil.
Arzobispo de Mérida-Badajoz.

Mons. Santiago García Aracil
Acerca de Mons. Santiago García Aracil 73 Articles
ons. D. Santiago García Aracil nació el 8 de mayo de 1940 en Valencia. Es Licenciado en Teología por la Facultad de Teología San Vicente Ferrer de Valencia (1976).CARGOS PASTORALESFue cura párroco de Penáguila entre 1964 y 1965. Consiliario Diocesano de la Juventud Estudiante Católica (1966-1984). Maestro de Capilla del Seminario Corpus Christi de Valencia entre 1966 y 1984. Además, fue Delegado Diocesano de Pastoral Universitaria entre 1972 y 1984.Ha sido en Valencia fundador del Centro de Estudios Universitarios en 1971.El 27 de diciembre de 1984 fue ordenado Obispo Auxiliar de Valencia, cargo que desempeñó hasta 1988. Ese año fue nombrado Obispo de Jaén.El día 9 de julio de 2004, el papa Juan Pablo II le nombró arzobispo para ocupar la sede metropolitana de Mérida-Badajoz. Tomó posesión de la diócesis el 4 de septiembre de 2004. El papa Francisco aceptó su renuncia el 21 de mayo de 2015.OTROS DATOS DE INTERÉSEn la Conferencia Episcopal Española es miembro de la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación Social desde marzo de 2014.Ha sido miembro de las Comisiones Episcopales de Pastoral (1987-1990), Relaciones Interconfesionales (1987-1990/2005-2008); Seminarios y Universidades (1990-1993); Enseñanza y Catequesis (1990-1993) y Patrimonio Cultural (1993-1999). Fue Presidente de esta última Comisión de 1999 a 2005 y de la Comisión Episcopal de Pastoral Social desde 2008 a 2014.El 20 de octubre de 2011, en la CCXXI reunión de la Comisión Permanente, fue nombrado miembro de la "Junta San Juan de Ávila, Doctor de la Iglesia".