Estaba en prisión y vinisteis a verme

Los que decimos que hay que amarnos y ser, y vivir para los demás, poniendo el corazón en todo, comprometiéndose y preocupándose del bien de las personas al estilo de Jesús, no podemos olvidar que esto implica «mirar» a las personas y sus circunstancias tal y como lo hace Jesús. Y Él se implica en la promoción de su desarrollo integral hasta jugarse la vida, teniendo presente el «proyecto» divino por el cual todos estamos llamados a la salvación. Un proyecto que realmente choca con tantas carencias materiales y morales que hay en el trasfondo de tantas historias de nuestros hermanos en la prisión.

Pienso estas cosas especialmente ahora, alrededor de la fiesta de la Merced. Una celebración que nos recuerda cómo ante las duras realidades que viven tantos hermanos y hermanas (dentro y fuera de los Centros Penitenciarios) no vale la indiferencia ni el encerrarse en los propios problemas: es una postura que gañe demasiado frente a la «mirada» de Cristo.

Quiero agradecer la preocupación de los profesionales a favor de los presos y sus familias, y el trabajo de todo el voluntariado generoso que acompaña el servicio del Equipo de la Pastoral Penitenciaria. Ojalá crezcan cada día más y aumenten también la concienciación de toda la Diócesis, para incidir en el cambio de mentalidad de la sociedad.

 Nosotros lo queremos hacer todo alimentados siempre por la fe en Dios que, en Jesucristo dejó muy clara su preferencia por los más débiles, compartiendo sus sufrimientos, abriendo caminos de liberación, animando y levantando al caído en las aceras y proclamando y practicando el amor fraterno y el perdón como vía de regeneración. Es Él quien nos anima también a confiar en el ser humano, la dignidad del cual deseamos y esperamos que esté en el centro de los sistemas penales.

Los hermanos presos son personas dignas de ser muy atendidas y muy acompañadas y nunca causas perdidas, porque más allá de las circunstancias que han vivido también es verdad que sus errores los provocan sufrimientos en ellos mismos y les han abierto heridas que hay que curar.

 Sigamos trabajando con esperanza y haciéndonos presentes de la mejor manera posible ayudando a «vivir» a estos hermanos y hermanas, procurando responder a sus necesidades y aliviar el dolor de sus familias.

 Lo ponemos todo a los pies de la Virgen de la Merced, acogiéndonos confiadamente a su intercesión ante el Buen Dios de la Misericordia.

 Recibid el saludo de vuestro hermano obispo,

+Joan Piris Frígola

Obispo de Lleida

Mons. Joan Piris
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Mons. D. Joan Piris Frígola nació el 28 de septiembre de 1939 en Cullera (Valencia). Fue ordenado sacerdote en Moncada el 21 de octubre de 1963. Desde 1964 a 1968 realizó los estudios de Licenciatura en Pedagogía en Roma y la Diplomatura en Catequética en el Pontificio Ateneo Salesiano de Roma. En 1971 obtuvo la Licenciatura en Pedagogía por la Universidad Civil de Valencia.En 1968 fue nombrado Vicario y de 1969 a 1974 párroco de San Fernando Rey de Valencia. Fue miembro del Grupo Promotor en España del Movimiento por un Mundo Mejor, de 1974 a 1979, fecha en la que ejerció como Director del Secretariado Diocesano y luego Delegado Episcopal de Pastoral Familiar en Valencia, hasta 1984. Este cargo lo compaginó con la dirección del Secretariado de la Subcomisión de Familia de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar, en Madrid, de 1981 a 1984.CARGOS PASTORALESHa sido párroco de diferentes parroquias de Valencia y Miembro del Consejo de Presbiterio de Valencia en 1984 y Párroco Consultor un año más tarde. Ha sido Vicario Episcopal de las demarcaciones de La Ribera, Valencia-Nordeste, Lliria-Via Madrid y Valencia-Nordeste.El 1 de marzo de 2001 fue elegido Obispo de Menorca y recibió la Ordenación Episcopal el 28 de abril de ese mismo año.El 16 de julio de 2008 fue nombrado por el Papa Benedicto XVI Obispo de Lleida y tomó posesión de la diócesis el 21 de septiembre de 2008. El 28 de julio de 2015 el Papa Francisco aceptó su renuncia al gobierno pastoral de la diócesisOTROS DATOS DE INTERÉSEn la Conferencia Episcopal Española ha sido miembro de la Comisión Episcopal de Pastoral (2001-2005) y desde 2005 es miembro de la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación Social, de la que fue Presidente de 2009 a 2014.