¿Nos atrevemos con los jóvenes?

¿Qué pasa con los jóvenes?
Habría que preguntarse primero a quien nos referimos con la palabra jóvenes. Esta es una cuestión antigua que provoca respuestas distintas según los grupos de juventud en que se piensa.
Por jóvenes, en general, suelen entenderse realidades bastante heterogéneas tanto por las edades (preadolescencia-adolescencia, juventud madura, etc.), como por la educación recibida (carentes de la formación básica, estudiantes masificados, problemáticos, demasiado tecnificados). Además de estos, están aquellos que, por diversas circunstancias, han disfrutado de una orientación cristiana más o menos señalada y acertada.
La juventud, como las personas, teniendo características básicamente comunes, cuenta con elementos diferenciadores que cualifican los distintos grupos de modo muy significativo y condicionante. Por tanto, si puede afirmarse algo común de otros grupos o edades, resulta más arriesgado e inexacto cuando nos referimos a la juventud. En cualquier caso puede servir poco más que como telón de fondo. Es necesario descender a lo concreto de cada grupo o grupito y, después de esto, entender que es absolutamente imprescindible el trato personal y singularizado.
Si a los grupos más o menos homogéneos se puede llegar aprovechando las circunstancias más variadas, para entablar el contacto personal a que me refiero hace falta una previa y atenta observación del individuo, realizada con ojos de bienquerencia; con ojos limpios de prejuicios descalificadores.
A los jóvenes hay que observarlos con el corazón porque las cosas importantes se ven con el corazón.
De los jóvenes debe interesarnos, antes que nada, aquello a partir de lo cual puede trazarse y desarrollarse su grandeza. De lo contrario, la postura de entrar corrigiendo sin más valoración positiva provoca el repliegue interior, la desconfianza y la huida.
A los jóvenes hay que hacerles propuestas claras, limpias, con visos de posibilidades reales, y dándoles a entender que en ello cuenta Dios; y que avanzar por ese camino conduce a la libertad, a la felicidad no simplemente emotiva sino profunda, interior y persistente; y que, en definitiva, hay que procurar que pueda verificar lo que se le propone. Para ello debe incorporar su propio esfuerzo. Es necesario que entienda que se trata de su propia vida, de su felicidad, y de su paz interior que solo se alcanza liberándose de ataduras que impiden volar.
Bien mirado, el apostolado con la juventud es un trabajo de artesanía. Como tal es entretenido y caro. Requiere tiempo, constancia, paciencia, confianza y mucha esperanza. El artesano jamás produce en serie. Pero cada pieza tiene un valor singular. Y este valor irrepetible, ¿no es el que tiene cada joven como regalo de Dios por creación?
No tenemos autoridad para cambiar los procedimientos divinos cuando se trata de cuidar a sus criaturas.
Claro está que el preámbulo de cuanto nos corresponde hacer en la pastoral juvenil requiere en los pastores, catequistas, etc., un talante, una preparación y una disposición que no se improvisa. Pero no por ello somos excusables. La responsabilidad es nuestra.

+ Santiago. Arzobispo de Mérida-Badajoz

Mons. Santiago García Aracil
Acerca de Mons. Santiago García Aracil 73 Articles
ons. D. Santiago García Aracil nació el 8 de mayo de 1940 en Valencia. Es Licenciado en Teología por la Facultad de Teología San Vicente Ferrer de Valencia (1976).CARGOS PASTORALESFue cura párroco de Penáguila entre 1964 y 1965. Consiliario Diocesano de la Juventud Estudiante Católica (1966-1984). Maestro de Capilla del Seminario Corpus Christi de Valencia entre 1966 y 1984. Además, fue Delegado Diocesano de Pastoral Universitaria entre 1972 y 1984.Ha sido en Valencia fundador del Centro de Estudios Universitarios en 1971.El 27 de diciembre de 1984 fue ordenado Obispo Auxiliar de Valencia, cargo que desempeñó hasta 1988. Ese año fue nombrado Obispo de Jaén.El día 9 de julio de 2004, el papa Juan Pablo II le nombró arzobispo para ocupar la sede metropolitana de Mérida-Badajoz. Tomó posesión de la diócesis el 4 de septiembre de 2004. El papa Francisco aceptó su renuncia el 21 de mayo de 2015.OTROS DATOS DE INTERÉSEn la Conferencia Episcopal Española es miembro de la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación Social desde marzo de 2014.Ha sido miembro de las Comisiones Episcopales de Pastoral (1987-1990), Relaciones Interconfesionales (1987-1990/2005-2008); Seminarios y Universidades (1990-1993); Enseñanza y Catequesis (1990-1993) y Patrimonio Cultural (1993-1999). Fue Presidente de esta última Comisión de 1999 a 2005 y de la Comisión Episcopal de Pastoral Social desde 2008 a 2014.El 20 de octubre de 2011, en la CCXXI reunión de la Comisión Permanente, fue nombrado miembro de la "Junta San Juan de Ávila, Doctor de la Iglesia".