Con María

El 8 de septiembre nos trae la fiesta de la natividad de María Santísima, como el día de su cumpleaños. Y coincidiendo con esta fecha, las fiestas principales en honor de nuestra Madre en tantos lugares de la diócesis y del orbe católico. En Córdoba, nuestra Señora de la Fuensanta, y en tantos otros lugares con otros mil apellidos unidos al mismo nombre, María. Es una nueva oportunidad de volver nuestros ojos a la que es toda santa y nos es dada como madre en el orden de la gracia. Una forma bonita de empezar el curso es acudir a su protección maternal, poniendo en sus manos nuestros deseos y proyectos.

Con María comenzamos las catequesis de niños, de jóvenes y de adultos. Ella nos abra el oído para escuchar la Palabra de Dios. “Dichosa tú que has creído” (Lc 1,45) y para comunicarla generosamente a los demás, llevando la buena noticia del Evangelio, que alegra el corazón humano y lo llena de esperanza. Oyente de la Palabra, María ha recibido en su mente antes que en su vientre al Verbo de Dios que en ella se ha hecho carne, Jesucristo. Que ella nos conceda un corazón puro y virginal, que no antepone sus propios criterios, sino que obedece dócilmente a la Palabra para hacerla vida en la propia vida. Que ella nos enseñe en la escuela de Jesús a guardar sus palabras meditándolas en nuestro corazón (Cf. Lc 2,19).

Con María somos presentados en el templo para ser una ofrenda agradable a los ojos de Dios, como ella presentó a su Hijo y colaboró con Él en el sacrificio del Calvario. Que el Espíritu Santo nos transforme en ofrenda permanente, para hacer de nuestra vida una entrega generosa a los demás. María es la mujer eucarística, que nos enseña a vivir en constante acción de gracias. En la adoración de cada día, en espíritu y en verdad, al Dios único y verdadero, María nos enseña a no anteponer ningún interés personal a los planes de Dios. Ella nos enseña y nos anima a gastar nuestra vida como un culto agradable a Dios para el bien de nuestros hermanos.

Con María salimos al encuentro de las necesidades de nuestros hermanos para compartir con ellos lo que nosotros hemos recibido de Dios. “María fue aprisa a la montaña” (Lc 1,39). Es la caridad que se hace diligencia, prontitud en el servicio, amor desinteresado. Esta dimensión de la Eucaristía, la de la caridad fraterna, que sale al paso de las necesidades de los hermanos, tiene un especial acento para nuestra diócesis en este curso pastoral, en el que consideramos “La Eucaristía, fuente de la acción social desde la caridad y la justicia”, en el tercer año del plan pastoral. Muchos hermanos nuestros –a veces muy cercanos- no tienen ni siquiera lo necesario para vivir, mientras otros nadan en la abundancia. María es madre de todos y quiere que a unos no les falte y a otros se les ablande el corazón y aprendan a compartir. Sólo la caridad que viene de Dios y es acogida en nuestros corazones será capaz de dar a cada uno lo que se le debe, de cumplir toda justicia.

Con María, como María. Ella es la fiel discípula de Cristo nuestro Maestro y nuestro Señor. Y Él nos la ha dado como Madre de misericordia, vida dulzura y esperanza nuestra. Emprendemos el nuevo curso pastoral alentados por su presencia maternal. En ella ponemos nuestra confianza. Que ella nos alcance parecernos a su Hijo cada vez más.

Con mi afecto y mi bendición

+ Demetrio Fernández, Obispo de Córdoba

Mons. Demetrio Fernández
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Nació el 15 de febrero de 1950 en Puente del Arzobispo (Toledo) en el seno de una familia cristiana. Sintió la llamada de Dios al sacerdocio en edad temprana. Estudió en los Seminarios de Talavera de la Reina (Toledo), Toledo y Palencia. Es maestro de Enseñanza Primaria (1969). Licenciado en Teología Dogmática por la Pontificia Universidad Gregoriana. Estudios de Derecho Canónico en Roma y Salamanca. Doctor en Teología por la Pontificia Universidad Salesiana de Roma con el tema: “Cristocentrismo de Juan Pablo II”. Recibió la ordenación sacerdotal el 22 de diciembre de 1974 en Toledo, de manos del cardenal Marcelo González Martín, arzobispo de Toledo. Profesor de Cristología y Soteriología en el Seminario de Toledo (1980-2005); Consiliario diocesano de MAC -Mujeres de Acción Católica- y de “Manos Unidas” (1983-1996); Vicerrector y Rector del Seminario Mayor “Santa Leocadia” para vocaciones de adultos (1983-1992); Pro-Vicario General (1992-1996); Delegado Episcopal para la Vida Consagrada (1996-1998); Párroco de “Santo Tomé”, de Toledo (1996-2004). Nombrado Obispo de Tarazona el 9 de diciembre de 2004, recibió la ordenación episcopal el 9 de enero de 2005 en el Monasterio de Veruela-Tarazona. El día 18 de febrero de 2010 fue nombrado por el Santo Padre Benedicto XVI Obispo de Córdoba. Inició su ministerio episcopal en la Sede de Osio el día 20 de marzo de 2010.