Celebración del Privilegio de la Unión de la ciudad de Pamplona

1.- El nacimiento de Pamplona como ciudad tuvo lugar en el año 74 o 75 antes de Jesucristo, cuando fue fundada por el general romano Pompeyo, que le dio el nombre de Pompaelo. En época romana, Pompaelo (la ciudad de Pompeyo), era una ciudad importante y grande. Estaba situada donde hoy está la zona de la Navarrería, en el casco antiguo. Los arqueólogos han encontrado y siguen encontrando en su subsuelo cantidad de restos de esa época: casas, templos, termas, mosaicos, murallas…

En la alta edad media el imperio romano cayó y en los siguientes siglos Pamplona perdió su esplendor, convirtiéndose en un pequeño poblado de agricultores situado en torno a una iglesia, la que más tarde se convertirá en Catedral. Aquí nació, en el siglo IX, el Reino de Navarra, con el nombre de Reino de Pamplona.

En el siglo XI el Camino de Santiago trajo a Pamplona mucha gente proveniente de Francia, principalmente artesanos y vendedores, que aportaron mucha riqueza. Aunque se quedaron a vivir en Pamplona, no se mezclaron con la gente autóctona, sino que se instalaron junto a la ciudad de los Burgos diferenciados: El Burgo de San Cernin y la Población de San Nicolás. Así Pamplona estuvo dividida en tres poblaciones: La Navarrería (la ciudad de los navarros), el Burgo de San Cernin y la Población de San Nicolás. Las tres estaban separadas entre sí por murallas, pues eran enemigas unas de otras. Durante la Edad Media fueron continuos los enfrentamientos y las guerras entre ellos.

El día 8 de septiembre del año 1423, con el Privilegio de la Unión, el rey navarro Carlos III unió los tres Burgos, convirtiendo a Pamplona en una única ciudad. Hoy hace 588 años que se dio este hecho importante. Desaparecieron los enfrentamientos entre los tres Burgos y las murallas que les dividían también fueron desapareciendo, manteniendo sólo las que rodeaban la ciudad.

2.- Hasta aquí una pequeña reseña histórica de lo que hoy celebramos: El Privilegio de la Unión. Pero hago una reflexión y es la siguiente: sólo el amor, la verdad y la unidad serán factores imprescindibles para lograr la auténtica paz, la estabilidad personal, la unión familiar y el progreso social. Las desavenencias, las divisiones, los conflictos han dado como resultado las crisis de todo tipo, los malestares y la destrucción de lo más noble que hay en el ser humano: la paz y la fraternidad. “Sabemos que, a los que aman a Dios, todo les sirve para el bien” (Rom 8,28). Cuando me vienen a visitar los misioneros siempre me recuerdo de esta frase de San Pablo. Los misioneros viven en ambientes duros y difíciles y sin embargo ellos no quieren ser más que unos servidores del evangelio y dan y se dan en lo pequeño y poco de cada día. Su labor es la de llevar la caridad como esencia del progreso humanizador.

¿No es cierto que tal vez estemos, en occidente, demasiado preocupados de tener y de poseer y buscar los propios intereses y menos de vivir unidos en caridad para que todo se haga más llevadero y los problemas los afrontemos en común? La caridad en la verdad es la principal fuerza impulsora para el verdadero desarrollo de toda la persona y de la humanidad entera. “Sólo con la caridad, iluminada por la razón y por la fe, es posible conseguir objetivos de desarrollo con un valor humano y humanizador” (Benedicto XVI, Audiencia General, 8 de julio 2009). Se ama al prójimo tanto más eficazmente cuánto más se trabaja por la justicia y por el bien común.

Hoy celebramos el Privilegio de la Unión; al final venció la racionalidad y el sentido común puesto que las divisiones e incluso las reyertas y las violencias no aportaban más que destrucción y muerte. Pero la justicia y el bien común llegaron a crear un ambiente de unidad que pacificó a la sociedad.

3.- Hoy celebramos la fiesta de la Natividad de nuestra Señora y aquí en Pamplona, en la Catedral, se la recuerda como Santa María la Real que tanta raigambre, en la devoción popular, ha tenido siempre. Ella al pronunciar el magnificat, cuando visitó a su prima Isabel, anuncia que Dios “dispersa a los soberbios de corazón, derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes… a los ricos los despide vacíos” (Lc 1, 51-53). Dios aprecia en María la humildad, más que cualquier otra cosa. Esta perspectiva que nos indica la Sagrada Escritura choca fuertemente hoy con la cultura y la sensibilidad del hombre contemporáneo.

Decía el Papa Benedicto XVI en Montorso (Italia) con motivo del Ágora de los jóvenes italianos en el año 2007: “Al humilde se le considera un abandonista, un derrotado, uno que no tiene nada que decir al mundo. Y, en cambio, este es el camino real, y no sólo porque la humildad es una gran virtud humana, sino, en primer lugar, porque constituye el modo de actuar de Dios mismo… no sigáis el camino del orgullo, sino el de la humildad. Id contra corriente: no escuchéis las voces interesadas y persuasivas que hoy, desde muchas partes, proponen modelos de vida marcados por la arrogancia y la violencia, por la prepotencia y el éxito a toda costa, por el aparecer y el tener, en detrimento del ser”.

El camino de la humildad no es un camino de renuncia, sino de valentía. No es el resultado de una derrota, sino de una victoria del amor sobre el egoísmo y de la gracia sobre el pecado.

La motivación fundamental de todos los creyentes en Cristo no es el éxito, sino el bien, un bien que es tanto más auténtico cuanto más se comparte, y que no existe principalmente en el poder o en el tener, sino en el ser. Así se edifica la ciudad de Dios con el género humano, una ciudad que crece desde la tierra y a la vez desciende del cielo, porque se desarrolla con el encuentro y la colaboración entre los hombres y Dios (cf Ap 21,2-3).

3.- La experiencia de la JMJ, tanto en Navarra como en Madrid, ha sido un “soplo del Espíritu”, así se lo expresé, en la despedida del aeropuerto de Barajas, al Papa Benedicto XVI. Estoy seguro que para muchos jóvenes ha sido una gran inyección de esperanza, de ilusión y de compromiso de mayor entrega a los demás. Todos deseamos una sociedad más justa, más solidaria y siempre buscando el bien común y esto nace de lo más hondo de nuestra nobleza humana. Los navarros siempre se han caracterizado, y ahí tenemos muchos ejemplos de ciudadanos ilustres y santos, por la nobleza del Ruego a María que nos ayude a ser consecuentes con las enseñanzas de su Hijo Jesucristo que nos ha mostrado su Vida de gracia y alegría, nos ha marcado un Camino de perfección en el amor y nos ha iluminado con su Verdad. Os ruego, Virgen María, por esta ciudad de Pamplona para que busque siempre veredas de justicia, de paz, de solidaridad y no se canse de que el bien común impere antes que los intereses personales o ideológicos.

¡¡¡ Ruega por nosotros Santa Madre de Dios bajo la advocación de Santa María la Real y haznos dóciles para seguir las enseñanzas de tu Hijo Jesucristo !!!

Mons. Francisco Pérez
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Nace el día 13 de enero de 1947 en la localidad burgalesa de Frandovínez. Estudió en los Seminarios diocesanos de Burgos, en la Pontificia Universidad Santo Tomás “Angelicum” de Roma y en la Universidad Pontificia de Comillas, donde se licenció en Teología Dogmático-Fundamental.Fue ordenado sacerdote el 21 de julio de 1973, incardinándose en la diócesis de Madrid, a la que sirvió como Vicario parroquial, en dos parroquias, entre 1980 y 1986. Con anterioridad, de 1973 a 1976, ejerció el ministerio parroquial en Burgos. Entre 1986 y 1995 fue formador y director espiritual del Seminario Diocesano de Madrid. Colaboró asimismo en los equipos de dirección espiritual del Seminario Diocesano de Getafe y del Seminario Castrense.El 16 de diciembre de 1995 fue nombrado Obispo de Osma-Soria, recibiendo la ordenación episcopal de manos del Santo Padre Juan Pablo II el 6 de enero de 1996. El 30 de octubre de 2003 se hacía público su nombramiento como nuevo Arzobispo Castrense y el 11 de diciembre tenía lugar la celebración de toma de posesión.CARGOS PASTORALESDesde el 12 de febrero de 2001 es el Director Nacional de Obras Misionales Pontificias, cargo pontificio para un periodo de cinco años para el que fue ratificado en el 2006. Este mismo mes de julio se hacía público su nombramiento como director de la recién erigida cátedra de Misionología de la Facultad de Teología de San Dámaso de Madrid por un periodo de tres años, tras ser designado para el cargo por el Arzobispo de Madrid, Cardenal Antonio María Rouco Varela, Gran Canciller de la citada Facultad.El 31 de julio de 2007 es nombrado por Benedicto XVI Arzobispo de Pamplona y Obispo de Tudela, en sustitución de monseñor Fernando Sebastián, que había regido estas diócesis desde 1993. Tomó posesión el domingo 30 de septiembre de 2007, en la Catedral de Pamplona.OTROS DATOS DE INTERÉSEn la CEE es presidente de la Comisión Episcopal de Misiones y Cooperación entre las Iglesias, cargo para el que fue elegido el 14 de marzo de 2017.Fue miembro de las Comisiones Episcopales del Clero y de Seminarios y Universidades (1996-1999); de Misiones y Cooperación entre las Iglesias (1999-2011/2014-2017). Perteneció al Comité Ejecutivo durante el trienio 2011-2014. Ha sido miembro de la Comisión Permanente en representación de la Provincia Eclesiástica de Pamplona (2016-2017).