No es un viaje cualquiera: Tierra Santa

Queridos hermanos y amigos: paz y bien.

Con estas letras pongo en vuestro conocimiento una iniciativa diocesana que quisiera fuera la primera de otras muchas: ayudarnos en nuestra condición de peregrinos en esta vida, como no ha dejado de afirmar y vivir la tradición cristiana a través de su larga historia. Como decía Romano Guardini, Europa se hizo cristiana peregrinando.
No es un viaje cualquiera. No nos mueve el afán turístico sin más, ni el visitar rincones exóticos de tierras lejanas sin explorar. Estamos preparando una peregrinación, que es algo más que un viaje de andanzas de acá para allá. Y lo hacemos como Diócesis de Oviedo, como un gesto de esta parte de la Iglesia que está en Asturias: el Arzobispo, varios sacerdotes, consagrados y laicos, nos allegaremos como miembros de la comunidad cristiana de nuestra Diócesis de Oviedo, hasta la Tierra Santa, patria de Jesús y de María, que desde hace ocho siglos custodian los franciscanos por encargo especial de la Santa Sede.
La Tierra de Jesús, es en primer lugar un espacio geográfico. Dios no vino ni vivió en ninguna nube, sino que puso entre nosotros su tienda de encuentro, que es como decir, domicilió su amor hacia la humanidad por la que daría la vida. En estos días nos podremos asomar a ese entrañable escenario de la casa de María cuando fue visitada por el Ángel Gabriel, la estancia de Belén en donde nacería Jesús, o el Nazaret en el que transcurriría discreta su niñez y su larga mocedad. Pero sobre todo nos asomaremos conmovidos a los lugares en donde fueron dichas Palabras que no pasan y en donde se ofrecieron signos que hacían visible el milagro del amor de Dios para con sus hijos.
Podremos ser de nuevo aquella muchedumbre que por doquier seguía al Maestro Jesús embebiéndose de cuanto les decía, y escucharemos inmerecidamente aquellas Palabras de vida que con sólo oírlas llenarán los ojos de una luz nueva y el corazón de una dulzura bondadosa. Así, nos encontraremos en Caná donde Jesús regaló el mejor vino para las bodas de la vida; o en el Monte de las Bienaventuranzas en cuya amable ladera mirando al mar de Galilea, el Señor proclamó esas ocho formas de felicidad dichosa e inusual; o cruzando ese mismo mar, cuyas olas nos contarán aún los milagros que sus aguas no olvidan, al llenarse de peces y de gracia las vacías redes del corazón y del afán; o el río Jordán en donde renovaremos nuestro bautismo a la orilla; o los lugares más duros y redentores en donde en aquella primera Semana Santa de la historia cristiana, el Señor nos dio la vida por entero haciendo por nosotros un viacrucis que no le pertenecía. Todo eso podremos evocar, sabiéndonos también nosotros interlocutores que cuanto entonces y allí sucedió.
Es un regalo poder hacer este viaje de la vida, y siguiendo las huellas del Señor y de su Madre bendita, adentrarnos en ese “quinto evangelio” como se conoce a la Tierra Santa. Que Ellos nos concedan proyectarlo bien, realizarlo con todo su significado y sacar el provecho esperado, incluso en sus consecuencias sociales y de pacificación como decía el Papa Benedicto XVI en su peregrinación a Tierra Santa hace dos años: la fidelidad a nuestras raíces cristianas nos exige «la valentía de comprometerse en el diálogo y trabajar juntamente con los demás cristianos al servicio del Evangelio y en solidaridad con los pobres, los desplazados y las víctimas de profundas tragedias humanas; la valentía de construir nuevos puentes para hacer posible un fructuoso encuentro de personas de diferentes religiones y culturas y así enriquecer el entramado de la sociedad».
Hermanas y hermanos el próximo septiembre haremos esta peregrinación. A través de vuestras respectivas parroquias, podréis obtener la información detallada y encauzar la inscripción. Ya desde este momento recemos por esta peregrinación diocesana que nos disponemos a realizar a Tierra Santa. Recibid mi afecto y mi bendición.

+ Jesús Sanz Montes, ofm
Arzobispo de Oviedo

Mons. Jesús Sanz
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Mons. Jesús Sanz Montes nació en Madrid el 18 de enero de 1955. Ingresa en el Seminario Conciliar de Toledo en 1975 donde realiza los estudios institucionales teológicos (1975-1981). En 1981 ingresa en la Orden Franciscana, haciendo su profesión solemne el 14 de septiembre de 1985 en Toledo. Es ordenado sacerdote el 20 de septiembre de 1986 en Alcorcón (Madrid). El 14 de diciembre de 2003 es ordenado obispo en la Catedral de Huesca. En la actualidad es Arzobispo de Oviedo y Presidente de la Comisión Episcopal para la Vida Consagrada de la Conferencia Episcopal Española.