El Papa rinde homenaje a la “Mater et Magistra” de Juan XXIII en el 50 aniversario de su publicación


El papa Benedicto XVI recibió este martes a los participantes en el Encuentro promovido por el Consejo Pontificio Justicia y paz en el 50 aniversario de la Encíclica “Mater et magistra” que se estará celebrando hasta el próximo miércoles bajo el tema “Justicia y globalización: desde la Mater et magistra hasta la Caritas in veritate”.

Recordamos que con la promulgación de la Encíclica, el 15 de mayo de 1961, en el septuagésimo aniversario de la Rerum Novarum, el Beato Juan XXIII ofrecía una profunda reflexión sobre los “signos de los tiempos” con particular atención a la universalización de la cuestión social, reflexión iluminada del magisterio de la Iglesia, movida en todos los tiempos por la tarea de santificar a los hombres y por su preocupación ante las exigencias del vivir cotidiano de la humanidad.

En el desarrollo de la Encíclica se da particular relevancia al significado de “comunidad” y de “socialización” entendida como un progresivo multiplicarse de relaciones a través de varias formas de vida y de actividad asociada. Justamente de la comprensión, divulgación y promoción de este complejo tejido social es que se puede desprender aquella “recomposición de las relaciones de la convivencia en la verdad, en la justicia y en el amor auspiciada por la misma Encíclica.

El encuentro que inicia hoy con la audiencia con el Santo Padre y que concluirá el próximo 18 de mayo, en continuidad con la enseñanza de la Mater et magistra, se tomarán en consideración las disparidades actuales así como las varias cuestiones relacionadas con el actual contexto de globalización; se prospectarán –además- soluciones mediante proyectos a la luz de la destinación universal de los bienes y de la justicia social, así como la profundización en el estudio y difusión de la doctrina social de la Iglesia a través de las enseñanza de la Encíclica misma retomando la profundización eclesial y trinitaria de la Caritas in veritate.

En la primera jornada de los trabajos el núcleo temático es el de la “Nueva evangelización social: el papel de la doctrina social de la Iglesia”, la pastoral social será abordada en ámbitos como la detonación universal de los bienes, el papel de las comunidades eclesiales y de los distintos sujetos asociativos católicos, cristianos, aconfesionales, la naturaleza y las tareas de la Comisión “Justicia y Paz”.

En este congreso – con representantes de todo el mundo – se destaca la participación del Cardenal Presidente del consejo Pontificio Justicia y Paz, Card. Peter Turkson, quien ha introducido el convenio, los cardenales Laurent Monsengwo Pasinya y Oscar Rodríguez Maradiaga, el Arz. Giampaolo Crepaldi y el padre Sergio Bernal Restrepo, entre tantos otros.

En el discurso que el Papa les dirigió con motivo del quincuagésimo aniversario de la Encíclica Mater et magistra, del beato Juan XXIII, el Papa observó que se trata de un documento que conserva gran actualidad en el mundo globalizado. En la Mater et magistra de Papa Roncalli, con una visión de Iglesia puesta al servicio de la familia humana mediante su específica misión evangelizadora, ha pensado en la Doctrina Social, anticipando al beato Juan Pablo II, como un elemento esencial de esta misión.

Juan XXIII está al origen de las afirmaciones de sus Sucesores también cuando indicó en la Iglesia el sujeto comunitario y plural de la Doctrina social. Los laicos, en particular, no pueden ser solamente beneficiarios y ejecutores pasivos, sino protagonistas en el momento vital de su actuación, como también colaboradores preciosos de los Pastores en su formulación gracias a la experiencia adquirida en el campo y en las propias y específicas competencias.

El Santo Padre aludió a que para Juan XXIII la Doctrina social de la Iglesia tiene como luz la Verdad, como fuerza de propulsión el Amor, como objetivo la Justicia, una visión de la Doctrina social, que Benedicto XVI ha retomado en la Encíclica Caritas in veritate, para dar testimonio de aquella continuidad que tiene unido el entero cuerpo de las Encíclicas sociales.

Indicó que la verdad, el amor, la justicia, señalados por la Mater et magistra, junto al principio de la destinación universal de los bienes, como criterios fundamentales para superar los desequilibrios sociales y culturales, permanecen los pilares para interpretar y encauzar la solución de los desequilibrios internos en la actual globalización.

El Papa destacó que ante estos desequilibrios es necesario el restablecimiento de una razón integral que haga renacer el pensamiento y la ética, y añadió que sin un pensamiento moral que supere la impostación de las éticas seculares, como aquellas neo utilitaristas y neoculturales, que se fundan sobre un sustancial escepticismo y sobre una visión prevalentemente inmanente a la historia, se hace arduo -para que el hombre de hoy- conocer el verdadero bien humano.

Benedicto XVI se refirió a la necesidad de desarrollar síntesis culturales humanistas abiertas a la trascendencia mediante una nueva evangelización, radicada en la ley nueva del Evangelio, la ley del Espíritu a la que –recordó el Papa- el beato Juan Pablo II en más de una ocasión invitó, por lo que añadió que solo en la comunión personal con el Nuevo Adán, Jesucristo, la razón humana viene aliviada y potenciada y es posible acceder a una visión más adecuada del desarrollo, la economía y de la política, según su dimensión antropológica y las nuevas condiciones históricas.

Destacó que de los varios desequilibrios globales, que caracterizan nuestra época, se alimentan disparidades, diferencias de riqueza, desigualdades, que crean problemas de justicia y de equitativa distribución de los recursos y de las oportunidades, en particular hacia los más pobres.

Entre los fenómenos preocupantes el Papa se refirió a la economía que, después de la fase más aguda de la crisis, ha vuelto a practicar frenéticamente contratos de crédito que muchas veces permiten una especulación sin límites. Fenómenos de especulación dañina se verifican también sobre alimentos, agua, tierra, acabando por empobrecer aún más a quienes ya viven en situaciones de grave precariedad. De modo análogo –observó- el aumento de los precios de los recursos energéticos primarios con al consiguiente búsqueda de energía alternativa, se ve guiada en ocasiones, por intereses exclusivamente económicos de corto plazo que acaban por tener consecuencias negativas sobre el ambiente y sobre el mismo hombre.

Benedicto XVI puntualizó que la cuestión social actual es sin duda una cuestión de justicia social mundial, como lo recuerda la encíclica Mater et magistra desde hace 50 años. Por esto en un contexto donde se vive una progresiva unificación de la humanidad es indispensable que la nueva evangelización de lo social evidencie las implicaciones de un a justicia que va realizada a nivel universal.

Respecto a los grandes desafíos actuales, la Iglesia, confía en primer lugar en el Señor Jesús y en su Espíritu que la conducen a través de los eventos del mundo; para la difusión de la Doctrina social, la Iglesia cuenta también sobre las actividade3s de sus instituciones culturales, sobre los programas de3 instrucción religiosa y de catequesis social de las parroquias, sobre los medios de información y en la obra de anuncio y de testimonio de los Christifideles laici. Los cristianos que deben estar preparados espiritual, profesional y éticamente. La Mater et magistra insistía –añadió- no solo en la formación, sino principalmente en la educación que forma cristianamente la conciencia y encauza a una acción concreta según un discernimiento sabiamente guiado.

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