Las vocaciones futuro de la Iglesia

CARTAS DOMINICALES

En este cuarto domingo de Pascua la Iglesia celebra la 48 Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones, que este año tiene como lema “Proponer las vocaciones en la Iglesia local”. Este lema es una invitación a las diócesis de todo el mundo –y en primer lugar a los obispos- a preguntarnos si hacemos todo lo que debemos para que la Iglesia actual y la del futuro cuente con las vocaciones que necesita para seguir cumpliendo su misión.

He dicho en repetidas ocasiones que nuestra sociedad sería muy distinta si desaparecieran las instituciones de la Iglesia. A pesar de las limitaciones de las personas y de las instituciones, creemos que la aportación de las obras cristianas a nuestra sociedad es altamente positiva. Y esta aportación está en entredicho si faltan vocaciones que aseguren el relevo generacional, tanto vocaciones sacerdotales como a la vida religiosa.

Ésta es una responsabilidad especial de los obispos, y soy muy consciente de ello. No obstante, también es cierto que esta responsabilidad es de todos. Lo dice claramente el Papa Benedicto XVI en el mensaje que ha publicado para esta jornada con estas palabras: “Especialmente en nuestro tiempo, en el que la voz del Señor parece ahogada por otras voces, y la propuesta de seguirlo, entregando la propia vida, parece ser demasiado difícil, toda comunidad cristiana, todo fiel, debería de asumir conscientemente el compromiso de promover las vocaciones”.

El mismo Benedicto XVI ha dado ejemplo de sentir esta responsabilidad al hacer algo inhabitual en las actividades del Papa: dirigir una carta a los seminaristas de toda la Iglesia, el 18 de octubre del año pasado. Él mismo cita este hecho para animar a todos a ser conscientes de su responsabilidad en el nacimiento y cuidado de las vocaciones al ministerio ordenado y a la vida consagrada a Dios.

Dirigiéndose a los que ya se decidieron a entrar en un seminario, el Papa les dice en esta carta: “Habéis hecho bien. Porque los hombres, también en la época del dominio tecnológico del mundo y de la globalización, seguirán teniendo necesidad de Dios, del Dios manifestado en Jesucristo y que nos reúne en la Iglesia universal, para aprender con Él y por medio de Él la vida verdadera, y tener presentes y operativos los criterios de una humanidad verdadera”.

Quien me lea (o escuche) quizá se pregunte qué puede hacer, como miembro responsable de la Iglesia, ante el problema del fomento de las vocaciones. El mensaje del Papa para esta jornada insiste precisamente en la misión de cada miembro de la Iglesia y de cada comunidad para animar y acoger las vocaciones, tanto sacerdotales como religiosas. Y en este sentido recuerda que la oración es el primer medio para suscitar y acompañar las vocaciones sacerdotales y religiosas.

Y con la oración, es necesario crear lo que el Papa llama el humus vital –es decir, la tierra fértil- para que surjan las vocaciones al sacerdocio ministerial y a la vida consagrada a Dios y al servicio de los hermanos. De las vocaciones depende, desde luego, el futuro de la Iglesia. Pero también son un testpara cada diócesis, porque –como dice el Papa en el mensaje que he citado- “la capacidad de cultivar las vocaciones es un signo característico de la vitalidad de una Iglesia local”.

† Lluís Martínez Sistach
Cardenal arzobispo de Barcelona

Agencia SIC
Acerca de Agencia SIC 37405 Articles
SIC (Servicio de Información de la Iglesia Católica), es una agencia de noticias y colaboraciones referidas a la Iglesia en España, creada en noviembre de 1991 por el Episcopado español y dependiente de la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación Social (CEMCS).