Responder a la necesidad de espiritualidad

CARTAS DOMINICALES

Uno de nuestros teólogos, el doctor Josep Mª Rovira Belloso, ha escrito que “es necesaria una teología espiritual de cara al cristiano común; que hemos de contemplar de nuevo la teología para poderla comunicar como espiritualidad”. Y añade que “este tipo de teología espiritual es hoy muy necesaria para que cualquier persona pueda experimentar que Dios se nos da como Amor”.

Me parece que, para responder a la necesidad de espiritualidad que tienen los cristianos de hoy, se nos pide que se les ayude a disponer de una exposición fiel, sencilla y transparente de las Sagradas Escrituras. Este debiera ser el alimento para el espíritu de los hombres y mujeres de hoy. Esto es lo que nos pide Benedicto XVI en su exhortación Verbum Domini, (La Palabra del Señor), publicada a finales del año pasado, precisamente en la fiesta de San Jerónimo, un servidor excepcional de la Escritura Santa.

Se trata de un documento que subraya con fuerza el valor de la Palabra de Dios en la vida de la Iglesia y en la vida de cada cristiano. Por eso, insiste mucho en decir que conviene que todo el Pueblo de Dios conozca la Biblia, la escuche de corazón en la liturgia (que es el lugar privilegiado para acoger esta Palabra) y también recomienda su lectura personal.

De forma muy relevante el Santo Padre presenta la necesidad de hacer una “lectura orante” de la Biblia. Es la lectura conocida como lectio divina, que fue sin duda el tema estrella del Sínodo episcopal del año 2008 y que ahora el Papa, en el documento que comento, propone con detalle a toda la Iglesia y también al mundo de hoy.

“El Sínodo –dice el Santo Padre- insistió más de una vez en la exigencia de una aproximación orante al texto sagrado como factor fundamental de la vida espiritual de todo creyente, en los diferentes ministerios y estados de vida”.
Con estas palabras, Benedicto XVI sale al paso de quien pudiera pensar que la lectio divina, que es una práctica nacida en la tradición monástica, sólo sería necesaria para personas que viven en el claustro. En cambio, esta práctica, que en sustancia es una aproximación sapiencial y sabrosa al texto sagrado, tiene presente que Dios nos habla mientras leemos el texto por Él inspirado. Por eso tiene como finalidad poner la Palabra de Dios en la base de la espiritualidad de todos los cristianos.

El Santo Padre concede mucha importancia a esta aproximación orante a la Biblia y recuerda que ya el Concilio Vaticano II en su constitución Dei Verbum, un texto en profunda sintonía con el publicado ahora por Benedicto XVI, quiso asumir la gran tradición de los Padres de la Iglesia, que ha recomendado siempre acercarse a la Escritura en un contexto de diálogo con Dios. Y cita este pensamiento de San Agustín: “Tu oración es un coloquio con Dios. Cuando lees, Dios te habla; cuando oras, tú hablas a Dios”.

El método de la lectio divina tiene diversos momentos: parte de la lectura, pasa por los momentos de la meditación, oración i contemplación, a los que se añade como conclusión el momento de la acción, que “mueve la vida del creyente a llegar a ser don para los demás en la caridad”.

En este primer domingo de Cuaresma, el texto leído del Evangelio nos recuerda que Cristo responde a la primera de las tentaciones del Maligno citando estas palabras de la Escritura: “No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra salida de la boca de Dios”. Una lectura de la Biblia, unida a la oración, nos puede llevar al encuentro con Jesucristo, que es la Palabra divina y viviente.

+ Lluís Martínez Sistach
Cardenal arzobispo de Barcelona

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