Cardenal Camilo Ruini: “La beatificación de Juan Pablo II es el primer escalón hacia el reconocimiento de su santidad”

Ante la celebración del próximo 1 de mayo, Domingo de la Divina Misericordia, en la que Benedicto XVI proclamará beato a su amado predecesor el venerable Juan Pablo II, el cardenal Camillo Ruini, vicario general emérito de Su Santidad para la diócesis de Roma, ha expresado, según ha difundido Radio Vaticano, su profunda alegría y gratitud a Dios, en una entrevista concedida a Davide Dionisi:

«Fue una gran alegría, también muy personal, por haber tenido la gracia de Dios de colaborar estrechamente con Juan Pablo II. Una persona que ahora también la Iglesia reconoce como beato, primer escalón hacia el reconocimiento de su santidad».

El cardenal Camillo Ruini que conoció a Juan Pablo II en 1984, viviendo y trabajando a su lado, destacó lo que más le queda de esa extraordinaria experiencia vivida:

«Lo que más impactaba era su santidad, su relación con Dios tan profunda y espontánea. Su forma de rezar, su oración. Capaz de sumergirse inmediatamente en la oración, de ‘imbuirse’ en la oración. Era su conducta constante y todo lo que hacía y decía se desarrollaba en esta clave de relación con Dios».

El purpurado que fue vicario general del Papa para la diócesis del Sucesor de Pedro, hizo hincapié en algunas características del Pontificado de Karol Wojtyla, en su anhelo de evangelizar, llevando a Cristo Redentor a las parroquias romanas y a todo el mundo:

«Primero, la de la evangelización. Recordemos sus palabras al comienzo: ¡No tengáis miedo! ¡Abrid las puertas a Cristo! La presencia de Dios, la presencia de Jesucristo, el nuevo impulso de la fe. Fue un gran evangelizador en primera persona – desde las parroquias de Roma a todos los países del mundo. También un gran promotor de las fuerzas capaces de evangelización en la Iglesia. Y esta evangelización se centraba en el hombre, con su solicitud concreta por el hombre: Cristo Redentor del hombre. Otra frase célebre suya: el hombre es el camino de la Iglesia y nadie la puede detener en el camino que va de la Iglesia al hombre. Con esta perspectiva, logró marcar profundamente aun el curso de la historia. De alguna manera, cambió el mundo».

El mensaje de Juan Pablo II prosigue en Benedicto XVI, subrayó el cardenal Camillo Ruini, poniendo de relieve que Joseph Ratzinger fue el primer colaborador del futuro beato:

«Creo que Benedicto XVI, primer colaborador de Juan Pablo II, es su heredero original y creativo, naturalmente, pero el gran heredero y continuador de este pontificado. Entre ambos hay una continuidad profundísima. Decisiva es por cierto la diversidad de sus personalidades. Sobre Benedicto XVI quisiera evocar dos frases: ‘Dios es el centro’ Dios es el centro de la vida y la humanidad debe redescubrir esta centralidad de Dios. Y, ‘ampliar los espacios de la racionalidad humana’, para redescubrir la dignidad del hombre, el valor de la persona humana. En el fondo, en otros términos es lo que Juan Pablo II expresaba con la evangelización y con el hombre, camino de la Iglesia».

Desde cuando se anunció que Benedicto XVI había autorizado al cardenal Angelo Amato, prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos, a que este dicasterio promulgara el decreto sobre el milagro atribuido a la intercesión del Venerable Siervo de Dios Juan Pablo II – Karol Wojtyla – y, con ello, la fecha para su beatificación en la festividad litúrgica que él mismo había instituido y que coincide con su fallecimiento, se fue multiplicando en todo el mundo una feliz expectación:

«Creo, una expectación enorme, en Roma, en Italia y en el mundo. Y que hay que encontrar formas oportunas para que toda esa gente pueda venir y participar, como fue en los inolvidables días del funeral de Juan Pablo II o en la otra gran experiencia de la Jornada Mundial de la Juventud».

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