El Papa invita a los fieles a seguir una vida moralmente coherente en el seguimiento de Cristo


BENEDICTO XVI DEDICÓ LA AUDIENCIA DEL MIÉRCOLES A GLOSAR LA FIGURA Y ENSEÑANZA DE S. PEDRO CANISIO
Benedicto XVI ha dedicado la catequesis de la Audiencia General de hoy a la figura de San Pedro Canisio, sacerdote jesuita, doctor de la Iglesia, nacido en la ciudad holandesa de Nimega y que vivió en el siglo XVI. San Pedro Canisio intervino en acontecimientos decisivos de su tiempo, como el Concilio de Trento, ejerciendo una influencia especial con sus escritos teológicos. Su obra más difundida fue el Catecismo, donde aparecen los conocimientos fundamentales de la doctrina católica expuesta bajo la forma de preguntas y respuestas, elaboradas en términos bíblicos y sin tono polémico.

El santo holandés preparó tres versiones del catecismo: una para personas con elementales nociones de teología; otra para niños sin escolarizar y una tercera para estudiantes del liceo y universitarios. En ello se revela una de las características de Pedro Canisio: sabía armonizar la fidelidad a los principios dogmáticos con el debido respeto a la persona.

Viviendo una “espiritualidad cristocéntrica, Pedro Canisio, insistió sobre la importancia de la liturgia y la necesidad de la oración personal cotidiana que son repropuestas con autoridad por el Concilio Vaticano II”, ha afirmado el Papa, que ha explicado que aún hoy “el ejemplo de Pedro Canisio tiene un valor actual y permanente”. Benedicto XVI ha dicho que “el ministerio apostólico es fecundo solamente si el predicador es un testimonio y un instrumento de Jesús, si permanece estrechamente unido por la fe en su Evangelio y en su Iglesia, y si conduce una vida moralmente coherente”.

Este ha sido el resumen que de su catequesis ha hecho el Santo Padre en español para los peregrinos de nuestra lengua presentes en el aula Pablo VI:

Queridos hermanos y hermanas:

San Pedro Canisio nace en mil quinientos veintiuno, en Holanda. Entra en la Compañía de Jesús y es ordenado sacerdote en Colonia, en mil quinientos cuarenta y seis. Con una notable reputación como teólogo, interviene en el Concilio de Trento. Se ocupa también incansablemente de la adecuada formación teológica de los sacerdotes, así como de la reforma religiosa y moral del pueblo por medio de una serie de iniciativas pastorales, entre las que se incluyen la asistencia en los hospitales y en las cárceles. Editor notable de obras completas de los Padres de la Iglesia, publica libros de devoción en diversas lenguas, biografías de santos y textos de homilética. Escribe tres Catecismos, que alcanzaron gran difusión, y en los que condensa los conocimientos fundamentales de la doctrina católica en preguntas y respuestas. Una característica de Canisio es saber presentar armónicamente la fidelidad a los principios dogmáticos con el respeto que se debe a cada persona. En un momento de fuertes contrastes confesionales, evita las asperezas y la retórica de la ira, centrándose en la presentación de las raíces espirituales y en la revitalización de todo el cuerpo de la Iglesia. Pedro Canisio muere en mil quinientos noventa y siete. El Papa Pío Once lo canonizó y lo proclamó Doctor de la Iglesia, en mil novecientos veinticinco.

Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española, en particular a los grupos provenientes de España, México y otros países latinoamericanos. Invito a todos a vivir con empeño y fidelidad la adhesión a Cristo, a ejemplo de San Pedro Canisio. Encomendaos a su intercesión, pidiendo a Dios que vuestro apostolado produzca frutos de salvación, siendo testigos de Jesús e instrumentos suyos, con una vida moralmente coherente y una oración incesante. Muchas gracias.

Saludando en francés el Santo Padre se ha dirigido de manera especial a los estudiantes de los diversos colegios y liceos de París y de Aix-en-Provence invitándoles a Madrid para las Jornadas Mundiales de la Juventud el próximo agosto. ¡Hasta entonces pues!

Saludando a los peregrinos de lengua polaca Benedicto XVI les ha recordado que el próximo viernes se celebra la memoria de Nuestra Señora de Lourdes y la Jornada Mundial del Enfermo. En la oración confiamos, a la Madre Inmaculada, los enfermos y cuantos con amor se ponen a su servicio en los hospitales, en las residencias de atención a los enfermos y en las familias. En el rostro de los enfermos vemos el rostro de Cristo sufriente. Que las palabras de San Pedro nos refuercen: “Con cuyas heridas habéis sido curados”. Bendigo de corazón a todos los enfermos, a los aquí presentes y a vuestros seres queridos.

Como siempre el Pontífice ha finalizado la audiencia dirigiéndose a los jóvenes, a los enfermos y a los recién casados. Ayer, celebramos la memoria litúrgica de san Jerónimo Emiliani, fundador de los Somascos, y de santa Josefina Bakhita, hija de África convertida en hija de la Iglesia. La valentía de estos testimonios fieles de Cristo os ayude a vosotros, queridos jóvenes, a abrir el corazón al heroísmo de la santidad en la existencia de cada día. Os sostenga a vosotros, queridos enfermos, a perseverar con paciencia a ofrecer vuestra oración y vuestro sufrimiento por toda la Iglesia. Y os dé a vosotros, queridos recién casados, la valentía de convertir vuestra familia en comunidad de amor, marcada por los valores cristianos.

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