"Potenciar actitudes muy necesarias", carta del obispo de Lleida

Con la mirada puesta en la Navidad que se acerca, en previsión de desequilibrios celebrativos y más en la situación de crisis que vivimos, que deja más al descubierto tantas necesidades, querría hacer una llamada a potenciar actitudes que me parecen muy necesarias: la capacidad de encuentro y la voluntad de compartir fraternalmente.
Ya el Concilio Vaticano II pedía «optar» por un nuevo humanismo en que la persona queda definida principalmente por su responsabilidad hacia los otros (GS 44, 45). Y es un hecho que la creciente interdependencia en que se mueve nuestra humanidad y la tendencia a la globalización está pidiéndonos superar individualismos y prepotencias.
Optar por Jesús será siempre vivir protagonizando actitudes de justicia y caridad, apoyar a los más débiles y luchar contra las causas de su fragilidad. Hacernos portavoces del clamor de los más pobres siendo señal y garantía de la «buena nueva de la Encarnación» (GS 26).
De todos es conocida aquella afirmación conciliar: «El hombre contemporáneo escucha más a gusto a los testigos que a los maestros. Y si escucha a los maestros es que son testigos» (EN 76 y 41). Y también va resultando ya tópico decir que sobran documentos y faltan testimonios con experiencia personal intensa de Jesús cuyas vidas arrastren. Se trataría de hacer visible el Evangelio del amor.
Al querer emprender el camino de una nueva evangelización con la fuerza del Espíritu y con la suficiente imaginación creativa, habría que primar una buena experiencia de relación integradora con los que nos rodean, más allá de las diferentes pertenencias lingüísticas, culturales y sociales y, tal como se va configurando nuestro país, incluso también religiosas y étnicas. Ciertamente hará falta que los cristianos promovamos el anuncio del Evangelio con nuevo entusiasmo a fin de que la luz de Jesucristo ilumine nuestra diversidad, y acompañemos nuestro servicio con intervenciones de promoción humana integral.
Son días especialmente propicios para dar testimonio de vida sobria, distinguiendo entre bienes y gastos necesarios y bienes y gastos superfluos, y compartiendo al máximo de nuestras posibilidades. Pongamos nuestros bienes al servicio y a disposición de los hermanos más necesitados, haciéndolos fructificar para utilidad común y/o desprendiéndonos de ellos para el bien de otros.
Es indiscutible que el ejercicio de la misericordia se tiene que traducir en servicio activo (Lc 10, 32-33; Sant. 2,15ss) o, en palabras de Benedicto XVI, traducir hoy el evangelio en la dinámica del amor.
Hay que transmitir el anuncio de la esperanza viviendo personalmente el Evangelio y buscando traducirlo en proyectos y realizaciones coherentes con el principio dinámico fundamental que es el amor a los hermanos.
Recibid el saludo de vuestro hermano obispo,
+ Joan Piris Frígola
Obispo de Lleida

Mons. Joan Piris
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Mons. D. Joan Piris Frígola nació el 28 de septiembre de 1939 en Cullera (Valencia). Fue ordenado sacerdote en Moncada el 21 de octubre de 1963. Desde 1964 a 1968 realizó los estudios de Licenciatura en Pedagogía en Roma y la Diplomatura en Catequética en el Pontificio Ateneo Salesiano de Roma. En 1971 obtuvo la Licenciatura en Pedagogía por la Universidad Civil de Valencia. En 1968 fue nombrado Vicario y de 1969 a 1974 párroco de San Fernando Rey de Valencia. Fue miembro del Grupo Promotor en España del Movimiento por un Mundo Mejor, de 1974 a 1979, fecha en la que ejerció como Director del Secretariado Diocesano y luego Delegado Episcopal de Pastoral Familiar en Valencia, hasta 1984. Este cargo lo compaginó con la dirección del Secretariado de la Subcomisión de Familia de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar, en Madrid, de 1981 a 1984. CARGOS PASTORALES Ha sido párroco de diferentes parroquias de Valencia y Miembro del Consejo de Presbiterio de Valencia en 1984 y Párroco Consultor un año más tarde. Ha sido Vicario Episcopal de las demarcaciones de La Ribera, Valencia-Nordeste, Lliria-Via Madrid y Valencia-Nordeste. El 1 de marzo de 2001 fue elegido Obispo de Menorca y recibió la Ordenación Episcopal el 28 de abril de ese mismo año. El 16 de julio de 2008 fue nombrado por el Papa Benedicto XVI Obispo de Lleida y tomó posesión de la diócesis el 21 de septiembre de 2008. El 28 de julio de 2015 el Papa Francisco aceptó su renuncia al gobierno pastoral de la diócesis OTROS DATOS DE INTERÉS En la Conferencia Episcopal Española ha sido miembro de la Comisión Episcopal de Pastoral (2001-2005) y desde 2005 es miembro de la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación Social, de la que fue Presidente de 2009 a 2014.