La fiesta de la multiplicación en Tabgha

Los evangelistas narran un episodio en el que Jesús, al ver que la multitud no quería marcharse, tuvo compasión y les dio de comer a todos con sólo 5 panes y 2 pescados, ofrecidos por un niño. Este milagro reúne todos los años, el segundo sábado de noviembre, a los fieles de Galilea y diversos peregrinos, en una gran celebración festiva en Tabgha, en la Iglesia de la Multiplicación, que la tradición dice ser el lugar del milagro.

Partió de la Exhortación Apostólica “Verbum Domini”, mons. Giacinto Boulos Marcuzzo para hacer en su homilía una exégesis del pan, símbolo de la Palabra de Dios; el pescado, en cambio, es la representación de Cristo desde la antigüedad, es la representación de los cristianos y la Iglesia. El obispo latino de Galilea invitó a los cristianos a “multiplicarse” como presencia en Medio Oriente, un llamamiento recurrente en el Sínodo por parte de los obispos en Roma.

“Es la primera vez que venimos aquí, a este lugar único para los cristianos, Galilea. Sabemos que justo aquí Jesús dio inicio a esta gran fiesta, y para nosotros tiene un significado muy particular celebrarla aquí en familia”.

Y sobre la ribera del mar de Galilea, cerca de Cafarnaúm y Tiberíades, se encuentra la localidad de Tabgha, el lugar de las 7 fuentes, un lugar fértil con una abundante área verde. No es casualidad que Jesús hubiera traído a la multitud aquí: existía agua en abundancia, y si hubiera faltado la comida, Él mismo hubiera previsto. El ofrecimiento inocente de un niño sació el hambre de los que estaban a los pies del Maestro. El escenario recuerda el sacrificio del Cordero de Dios en la comunión, y la multiplicación ya se configura, de alguna manera, como la anticipación del milagro eucarístico.

“Me parece que no es algo únicamente simbólico, sino muy real. Nosotros tenemos necesidad de la eucaristía, no podemos vivir sin ella que nos empuja a dar, a sacrificarnos a nosotros mismos por el bien de los demás”.

Bajo el altar se encuentra la piedra (descubierta durante las excavaciones arqueológicas) donde, de acuerdo a la tradición, Jesús colocó los panes. Existe un pedazo de mosaico que recuerda este hecho histórico. La vieja iglesia bizantina fue destruida en el siglo VII, periodo durante el cual el lugar dejó de ser conocido. Fue redescubierto sólo 1300 años después y adquirido por una sociedad alemana. Hoy el lugar santo está custodiado por monjes benedictinos como una casa – hija de la Abadía de la Dormición de Jerusalén – y utilizada como lugar de acogida para los peregrinos.

El superior de la Comunidad de los Benedictinos ante el Santuario de la Multiplicación de Tabgha es el sacerdote Ralph Greis. “Los benedictinos se encuentran aquí desde hace 70 años, dice, buscando vivir la vida de Cristo y su mandamiento. Nuestra vida, nos cuenta, oscila entre imitar a Jesús en su oración silenciosa en estos lugares y nuestro ser para la multitud, para la gente. Estamos felices de celebrar esta fiesta hoy junto a los cristianos locales”.

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