Mons. Amadeo Rodríguez: "El Domund nos convoca a participar en la evangelización de la Iglesia como una exigencia fundamental"


Domund 2010
“Queremos ver a Jesús” (Jn 12,21)

Queridos diocesanos:
La misión de la Iglesia se apoya, como muy bien sabéis, en un envío recibido de Jesús: “Id, pues, y haced discípulos a todos los pueblos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo; enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado”(Mt 28,19). Ese envío hace mirar hacia la humanidad entera, que siempre está a la espera con una petición: “Queremos ver a Jesús” (Jn 12,21). En la misión andan, pues, al medio dos deseos: el de Jesús que quiere ofrecerse a todo hombre y en todo el mundo como Camino, Verdad y Vida; y el deseo mismo de los seres humanos, el que habita en su corazón de buscadores de Dios. Y en medio está la Iglesia, a quien el Señor le ha encomendado ofrecer su deseo amoroso de darse a los hombres; y que también trabaja para que se mantenga latente el deseo de la humanidad. De esa aventura amorosa de Dios habla este año la Campaña del Domund (domingo mundial, 24 de octubre), que nos recuerda que la Iglesia es misionera, sobre todo en la misión ad gentes. Se trata, como se puede ver, de una Jornada que evoca, provoca y convoca.
Evoca la urgencia de evangelizar
Evoca una urgencia permanente, la de evangelizar; evoca que el primer anuncio aún no ha sonado, al menos con la intensidad deseada, en muchos seres humanos y en muchos pueblos; evoca el anhelo de tantos hombres y mujeres por conocer a Dios; evoca la historia de la misión, en la que han participado una multitud de misioneros, testigos de la fe en Jesucristo; evoca el heroísmo de tantos santos y santas misioneros como arriesgaron y arriesgan su vida al servicio del Evangelio; evoca el martirio de tantos hombres y mujeres de ayer y de hoy, que han dado su vida por su fe; evoca el clamor de los pobres, que exigen a los católicos que se impliquen en su promoción humana y social en nombre de Cristo; evoca la responsabilidad de la Iglesia de trabajar por la promoción de los seres humanos y los pueblos. Y podríamos seguir, si quisiéramos, esta larga lista de evocaciones.
Provoca el sentido misionero
Pero también esta aventura maravillosa, que nace en el corazón de Dios y que sólo termina cuando llega al corazón del hombre, provoca con fuerza. Provoca la vocación misionera de nuestros jóvenes -chicos y chicas- a los que el Señor llama a seguirle, para después enviarles a la misión; provoca la generosidad de los consagrados, a los que se les pide que den con total disponibilidad un paso adelante hacia la aventura misionera; provoca la sensibilidad de nuestras comunidades parroquiales, de los movimientos, de los grupos, que han de poner el ojo y el corazón en la misión, siempre apuntando hacia el horizonte más abierto de la evangelización de los pueblos; provoca la atención permanente de la Iglesia hacia la misión ad gentes, que ha de ser la “niña bonita” de su vida en todo momento; provoca la oración y el sacrificio misionero de los católicos, a ejemplo de Santa Teresa del Niño Jesús; provoca la generosidad permanente de los católicos y de los hombres de buena voluntad, que confían en la labor de la Iglesia y la apoyan económicamente en sus proyectos de promoción; provoca la sensibilidad social de cuantos valoran la acción socio-caritativa de los misioneros y misioneras.
Convoca a todos a colaborar generosamente
La misión que muestra el corazón generoso de Dios, como se aprecia en el cartel del Domund de este año, también convoca a muchos. Convoca a participar en la evangelización de la Iglesia, como una exigencia fundamental para todo cristiano; convoca a sentirnos uno más con nuestros misioneros y misioneras y a sentir, como ellos, la urgencia del anuncio y, al mismo tiempo, de las necesidades de los hombres y los pueblos; convoca a mirar el campo de misión desde el corazón mismo de Jesús, pues sólo así se enriquece en calidad nuestra entrega misionera; convoca a servir a los demás y especialmente a los más pobres, conscientes de que este es un precioso modo de hacer ver a Jesús; convoca a contemplar el rostro de Cristo en cualquier ser humano que necesite amor y solidaridad; convoca a todas nuestras parroquias a mostrar a Cristo en nuestra ardiente generosidad misionera.
Y de un modo especial nos convoca a participar en la Campaña del Domund, que, como todos sabemos, se hace cada año por iniciativa de la Santa Sede, que nos llama a todos a vivir un octubre misionero. Eso significa que todas las parroquias del mundo se hermanan en compartir la misión, apoyando la solicitud misionera del Santo Padre, en su ayuda a las Iglesias de misión. Eso significa también que el destino exclusivo de esta colecta es su envío a la Congregación para la Evangelización de los Pueblos, para que, a través de las Obras Misionales Pontificias, distribuya los fondos recaudados a las Iglesias en países de misión. Para los proyectos misioneros que muchas de nuestras parroquias, grupos, colegios, etc. apoyan, ya habrá otros días y otras ocasiones.
Con mi afecto y bendición.

+ Amadeo Rodríguez Magro
Obispo de Plasencia

Agencia SIC
Acerca de Agencia SIC 40257 Articles
SIC (Servicio de Información de la Iglesia Católica), es una agencia de noticias y colaboraciones referidas a la Iglesia en España, creada en noviembre de 1991 por el Episcopado español y dependiente de la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación Social (CEMCS).