“Jóvenes, la mafia es la muerte y es incompatible con el Evangelio”

“Queridos jóvenes de Sicilia: ¡sean árboles que hunden sus raíces en el río del bien! ¡No tengan miedo de contrastar el mal!” Este fue el fuerte llamamiento de Benedicto XVI a los jóvenes reunidos en la plaza Politeama en Palermo, la última etapa, el domingo por la noche, de su visita pastoral a la capital siciliana.

Benedicto XVI: “No cedan a las sugerencias de la mafia, que es un camino de muerte, incompatible con el Evangelio, como muchas veces se lo han dicho sus obispos”.

Frente a cerca de veinte mil jóvenes y familias, protagonistas del primer Congreso Eclesial regional sobre el tema “La mirada de la valentía… por una educación en la esperanza”, el Papa recordó algunos espléndidos testimonios de jóvenes, “crecidos como plantas bellas, vigorosas, después de germinar en la familia”, que es la “pequeña Iglesia” porque “transmite el amor de Cristo a través de la fuerza del sacramento del matrimonio”. Recordó a la joven focolar Chiara Badano, beatificada el 25 de septiembre, como una que ha sabido vivir, a los 18 años, un sufrimiento “humanamente sin esperanza, difundiendo amor, serenidad, paz y fe”, y también a las sicilianas Pina Suriano, beata y las venerables Maria Carmelina Leone y Maria Magno, a los sicilianos Rosario Livatino, el “joven juez” asesinado por la mafia y hoy siervo de Dios, y finalmente a Mario Giuseppe Restivo. Concluido el encuentro, sobre la carretera que lo llevaba de Palermo al aeropuerto de Punta Raisi, Benedicto XVI quiso detenerse en Capaci, en el lugar del atentado contra el juez Giovanni Falcone, la mujer y su escolta, para depositar un ramo de flores al pie de las piedras que recuerdan a las víctimas. Se detuvo en oración silenciosa, recordando a todas las víctimas de la mafia y el resto de formas de crimen organizado.

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