El Papa invita a los obispos del Reino Unido a afrontar el desafío de la proclamación del Evangelio


El domingo por la tarde el Papa Benedicto XVI ha mantenido, según ha informado Radio Vaticano, un encuentro con sus hermanos en el episcopado, los obispos de Inglaterra, Gales y Escocia a quienes los animó en sus labores específicas, como la inminente publicación de la nueva traducción del Misal Romano, que servirá de gran ayuda a los católicos de todo el mundo de habla inglesa; y a ser generosos en la aplicación de la Constitución Apostólica Anglicanorum Coetibus, debería contemplarse como un gesto profético que puede contribuir positivamente al desarrollo de las relaciones entre anglicanos y católicos.

Benedicto XVI aludió a la reciente visita ad limina Apostolorum de las respectivas Conferencias Episcopales y a los desafíos que tienen por delante, en particular acerca de la urgente necesidad de proclamar el Evangelio en un contexto altamente secularizado. En estos días el Papa ha visto personalmente que entre los británicos es profunda la sed por la buena noticia de Jesucristo.

“Dios os ha escogido para ofrecerle el agua viva del Evangelio, animándolo a poner su esperanza, no en las vanas seducciones de este mundo, sino en las firmes promesas del mundo venidero. Al anunciar la venida del Reino, con su promesa de esperanza para los pobres y necesitados, los enfermos y ancianos, los no nacidos y los desamparados, aseguraos de presentar en su plenitud el mensaje del Evangelio que da vida, incluso aquellos elementos que ponen en tela de juicio las opiniones corrientes de la cultura actual”.

El Papa les recordó también que recientemente ha creado el Consejo Pontificio para la Nueva Evangelización de los países de antigua tradición cristiana. Por esta razón los animó a hacer uso de sus servicios al acometer sus tareas. Y también les dijo que muchos de los nuevos movimientos eclesiales tienen un carisma especial para la evangelización, por lo que sabe que seguirán estudiando los medios apropiados y eficaces para que participen en la misión de la Iglesia.

Al destacar que desde su última visita a Roma, los cambios políticos en el Reino Unido han centrado la atención en las consecuencias de la crisis financiera -que ha causado tantas dificultades a innumerables personas y familias-, el Pontífice afirmó que “el espectro del desempleo proyecta su sombra sobre las vidas de muchas personas, y el coste a largo plazo de las prácticas de inversión imprudente de los últimos tiempos está siendo muy evidente”.

“En estas circunstancias, será necesario apelar nuevamente a la característica generosidad de los católicos británicos, y sé que vais a tomar la iniciativa de urgir la solidaridad con los menesterosos. La voz profética de los cristianos ha jugado un papel importante al poner de relieve las necesidades de los pobres e indigentes, a quienes muy fácilmente se descuida en la asignación de unos recursos limitados”.

Benedicto XVI mencionó asimismo el documento titulado “Elegir el bien común”, con el que los Obispos de Inglaterra y Gales han subrayado la importancia de practicar la virtud en la vida pública. Y les dijo que “las actuales circunstancias ofrecen una buena oportunidad para reforzar ese mensaje, y también para alentar a todos a aspirar a unos valores morales superiores en todos los ámbitos de sus vidas, en oposición a un contexto de creciente escepticismo incluso sobre la posibilidad misma de una vida virtuosa”.

Otro asunto que ha llamado mucho la atención en los últimos meses –destacó el Papa– y que socava gravemente la credibilidad moral de los Pastores de la Iglesia, es “el vergonzoso abuso de niños y jóvenes por parte de sacerdotes y religiosos”. Tras recordar que él mismo se ha referido en muchas ocasiones a las “profundas heridas que causa dicho comportamiento, en primer lugar en las víctimas, pero también en las relaciones de confianza que deben existir entre los sacerdotes y el pueblo, entre los sacerdotes y sus obispos, y entre las autoridades de la Iglesia y la gente en general”, el Santo Padre les dijo:

“Sé que habéis adoptado serias medidas para poner remedio a esta situación, para asegurar que los niños estén eficazmente protegidos contra los daños y para hacer frente de forma adecuada y transparente a las denuncias que se presenten. Habéis reconocido públicamente vuestro profundo pesar por lo ocurrido, y las formas, a menudo insuficientes, con que esto se abordó en el pasado. Vuestra creciente toma de conciencia del alcance del abuso de menores en la sociedad, sus efectos devastadores, y la necesidad de proporcionar un correcto apoyo a las víctimas debería servir de incentivo para compartir las lecciones que habéis aprendido con la comunidad en general. En efecto, ¿qué mejor manera podría haber de reparar estos pecados que acercarse, con un espíritu humilde de compasión, a los niños que siguen sufriendo abusos en otros lugares? Nuestro deber de cuidar a los jóvenes no exige menos”.

Al reflexionar sobre la fragilidad humana que estos trágicos sucesos tan crudamente han puesto de manifiesto, el Papa afirmó a los obispos de Inglaterra, Gales y Escocia que si quieren ser pastores cristianos eficaces, deben llevar una vida con la mayor integridad, humildad y santidad. Y recordó lo que en cierta ocasión escribió el nuevo Beato John Henry Newman: “¡Oh Dios, concede a los sacerdotes sentir su debilidad como hombres pecadores, y al pueblo compadecerse de ellos, y amarles y orar por el aumento en ellos de los dones de la gracia» (Sermón, 22 de marzo de 1829).

“Rezo para que, entre las gracias de esta visita, se dé una renovada dedicación en los Pastores cristianos a la vocación profética que han recibido, y para que haya un nuevo aprecio en el pueblo del gran don del ministerio ordenado. La oración por las vocaciones brotará entonces de manera espontánea, y podemos estar seguros de que el Señor responderá con el envío de obreros a recoger la cosecha abundante que ha preparado en todo el Reino Unido (cf. Mt 9,37-38)”.

Por último, tras manifestar su satisfacción por el encuentro que celebrará próximamente con los seminaristas de Inglaterra, Escocia y Gales, el Papa les aseguró sus oraciones mientras se preparan para tomar parte en esta cosecha.

Antes de concluir aludió a dos cuestiones específicas de su ministerio episcopal en este momento: la inminente publicación de la nueva traducción del Misal Romano, por la que el Pontífice agradeció a todos su contribución, dado que servirá de gran ayuda a los católicos de todo el mundo de habla inglesa. Y el asunto que él mismo abordó, en febrero pasado con los Obispos de Inglaterra y Gales, cuando los invitó a ser generosos en la aplicación de la Constitución Apostólica Anglicanorum Coetibus.

El Santo Padre les dijo que esto debería contemplarse “como un gesto profético que puede contribuir positivamente al desarrollo de las relaciones entre anglicanos y católicos”; puesto que ayuda a fijar la atención en el objetivo último de toda actividad ecuménica que es “la restauración de la plena comunión eclesial”, en un contexto en el que el intercambio recíproco de dones de los respectivos patrimonios espirituales enriquece a todos. De ahí que Benedicto XVI los haya animado a seguir “rezando y trabajando sin cesar con el fin de acelerar el gozoso día en que ese objetivo se pueda lograr”.

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