Benedicto XVI rinde homenaje a León XIII en su pueblo natal Carpineto Romano


El Papa Benedicto XVI se ha traslado este domingo de Castelgandofo a Carpineto Romano, pueblo natal del Papa León XIII con ocasión del bicentenario del nacimiento del Papa de la «Rerum novarum», Vincenzo Gioacchino Pecci, según ha informado Radio Vaticano.
En su homilía, Benedicto XVI ha puesto de relieve que llegaba a Carpineto Romano, siguiendo también las huellas de sus amados predecesores Pablo VI y Juan Pablo II, para conmemorar una circunstancia especial: los 200 años del nacimiento del Papa Pecci, que nació en esta localidad, el 2 de marzo 1810.

Pensando en la figura de León XIII y en la herencia que nos ha legado, Benedicto XVI ha relacionado la memoria y magisterio de León XIII con el tema general que emerge de las lecturas bíblicas de la liturgia de hoy: “el primado de Dios y de Cristo”. En los versículos del Evangelio de Lucas, Jesús declara tres condiciones necesarias para ser sus discípulos: amarle a Él por encima de cualquier otra persona y de la propia vida; llevar la propia cruz; y seguirle r
enunciando a todo.

En Jesucristo encuentran respuesta las preguntas del hombre de cualquier tiempo que busca la verdad sobre Dios y sobre sí mismo. Dios está fuera de nuestro alcance, y sus diseños son inescrutables. Pero Él mismo ha querido revelarse, en la creación y sobre todo en la historia de la salvación, hasta que en Cristo ha manifestado plenamente a Sí mismo y su voluntad.

Esta llamada fundamental de la Palabra de Dios, hace pensar en dos aspectos de la vida y del ministerio de vuestro venerado conciudadano que hoy conmemoramos”, ha dicho el Papa a la población de Carpineto Romano. “Sobre todo fue un hombre de gran fe y de profunda devoción”.

Sin la oración, es decir, sin la unión interior con Dios, no podemos hacer nada, como dijo claramente Jesús a sus discípulos durante la Última Cena. Las palabras y los actos del Papa Pecci dejaban traslucir su íntima religiosidad; y esto encontró correspondencia también en su propio Magisterio: entre sus numerosísimas Encíclicas y Cartas Apostólicas, engastadas como en un collar, están aquellas propiamente espirituales, dedicadas sobre todo al incremento de la devoción mariana, especialmente mediante el Santo Rosario.

Pero encontramos también los Documentos sobre Cristo Redentor, sobre el Espíritu Santo, sobre la consagración al Sagrado Corazón, sobre la devoción a San José, a San Francisco de Asís, ha dicho el Papa de su predecesor. Todos elementos diversos que tienen una única realidad común: el amor de Dios y de Cristo, sobre el que nada hay que anteponer. Y esta fue la cualidad que Vincenzo Gioacchino Pecci asimiló aquí en su pueblo natal, de sus padres y de su parroquia. Pero hay un segundo aspecto que deriva también del primado de Dios y de Cristo: el concepto de “sapiencia cristiana”.

Todo Pastor está llamado a transmitir al pueblo de Dios, no verdades abstractas, sino una sapiencia, una sabiduría, es decir un mensaje que conjugue fe y vida, verdad y realidad concreta. El Papa León XIII, con la asistencia del Espíritu Santo, fue capaz, de hacer esto en un periodo histórico entre los más difíciles para la Iglesia, permaneciendo fiel a la tradición y, al mismo tiempo, midiéndose en su época con las grandes cuestiones abiertas.

Después de haber considerado el fundamento, es decir, la fe y la vida espiritual y el cuadro general del mensaje de León XIII, Benedicto XVI ha hecho hincapié en el magisterio social, hecho famoso por su celebérrima y siempre actual encíclica Rerum novarum.

A este punto Benedicto XVI ha querido trazar un cuadro del contexto histórico en el que le tocó vivir al Papa León XIII. Europa en aquella época se resentía de la tempestad napoleónica, que siguió a la Revolución francesa. La Iglesia y numerosas expresiones de la cultura cristiana fueron puestas radicalmente en discusión. Por ejemplo, no se contaban los años a partir del nacimiento de Cristo, sino a partir de la nueva era revolucionaria, se sacaron los nombres de los santos de los calendarios, de las calles, de las ciudades.

Sin embargo, las poblaciones rurales, que no eran favorables a estos cambios, quedaron sujetas a la tradición religiosa. La vida cotidiana era dura y difícil. Las condiciones sanitarias y alimentarias muy carentes. Mientras tanto iba desarrollándose la industria en las grandes ciudades y con ella el movimiento obrero, cada vez más organizado políticamente.

El magisterio de la Iglesia, a su nivel más alto, fue empujado y ayudado por las reflexiones y por las experiencias locales a elaborar una lectura global y de perspectiva de la nueva sociedad y de su bien común. Así en 1878, cuando León XIII fue elegido al solio pontificio, se sintió llamado a llevarla a cumplimiento, a la luz de sus amplios conocimientos de alcance internacional, pero también llevado por las muchas iniciativas realizadas ya por parte de las comunidades cristianas y los hombres y mujeres de Iglesia.

De hecho como ha recordado Benedicto XVI fueron decenas y decenas los santos y los beatos que fueron consagrados en aquel tiempo, a caballo entre el siglo XIX y XX, y que intentaron experimentar con “la fantasía de la caridad”, abriendo múltiples caminos para actuar el mensaje evangélico dentro de las nuevas realidades sociales que nacían.

Fueron sin duda estas iniciativas, con los sacrificios y las reflexiones de estos hombres y mujeres los que prepararon el terreno de la encíclica Rerum novarum, y los otros documentos sociales de Papa Pecci. Ya desde que había sido nuncio apostólico en Bélgica, él había comprendido que la cuestión social se podía afrontar positivamente y eficazmente con el dialogo y la mediación. En una época de áspero anticlericalismo y de encendidas manifestaciones contra el Papa, León XIII supo guiar y sostener a los católicos en el camino de una participación constructiva, rica de contenidos, firme sobre los principios y capaz de apertura.

Al término de la misa en Carpineto Romano, Benedicto XVI ha saludado a las autoridades civiles y religiosas y ha regresado de nuevo a su residencia estiva en Castelgandolfo.

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