Benedicto XVI manifiesta su complacencia por la entrada en vigor de la Convención contra las armas de racimo


En la cita para el rezo de la oración del Ángelus Benedicto XVI expresó ayer en sus palabras su gran alegría por la entrada en vigor de la Convención para la prohibición de las municiones de racimo. Recordando en especial a las víctimas y con el anhelo de que se impulse cada vez más el orden internacional pacífico, el Papa ha pronunciado una apremiante llamada a la Comunidad internacional:

«Queridos hermanos y hermanas, deseo expresar viva complacencia por la entrada en vigor – precisamente hoy – de la Convención para la prohibición de las municiones de racimo que provocan daños inaceptables a los civiles. Mi primer pensamiento va a las numerosas víctimas que han sufrido y siguen sufriendo graves daños físicos y morales, hasta la pérdida de la vida, a causa de estos insidiosos artefactos, cuya presencia sobre el terreno a menudo obstaculiza por largo tiempo la reanudación de las actividades cotidianas de comunidades enteras. Con la entrada en vigor de la nueva Convención, a cuya adhesión exhorto a todos los Estados, la Comunidad internacional ha demostrado sabiduría, visión del futuro y capacidad en perseguir un resultado significativo en el ámbito del desarme y del derecho humanitario internacional. Mi anhelo y aliento es que se prosiga siempre con mayor vigor sobre esta senda, en favor de la defensa de la dignidad y de la vida humana, de la promoción del desarrollo humano integral, del establecimiento de un orden internacional pacífico y de la realización del bien común de todas las personas y de todos los pueblos».
Destacando la memoria litúrgica de algunos santos que hemos recordado en estos días – que siguieron las enseñanzas de Jesús para hacer entrar la sabiduría en sus corazones – Benedicto XVI ha evocado a san Ignacio de Loyola, fundador de la Compañía de Jesús, cuya fiesta se celebró ayer.
Hoy es la fiesta de san Alfonso María de Ligorio, fundador de los Redentoristas, proclamado patrono de los confesores por el Venerable Pío XII- ha recordado también Benedicto XVI – añadiendo luego que esta semana la liturgia nos presenta a san Eusebio primer Obispo de Piamonte, infatigable defensor de la divinidad de Cristo, así como a san Juan María Vianney, el Cura de Ars, que ha guiado con su ejemplo el Año Sacerdotal, recién concluido, y a cuya intercesión ha encomendado nuevamente hoy a todos los Pastores de la Iglesia:
«El compromiso común de estos santos ha sido el de salvar las almas y el de servir a la Iglesia con sus respectivos carismas, contribuyendo a renovarla y a enriquecerla. Estos hombres han logrado alcanzar un corazón lleno de sabiduría, acumulando lo que no se corrompe y descartando lo que cambia irremediablemente con el tiempo: el poder, la riqueza y los placeres efímeros. Eligiendo a Dios, han poseído todo lo necesario, pregustando la eternidad ya desde la vida terrenal»
Con el Evangelio de este Domingo, el Santo Padre ha reiterado que Jesús pone en guardia contra los afanes de bienes terrenales, como enseña la parábola del rico necio, que deja de trabajar, derrocha sus bienes y hasta llega a ilusionarse con poder alejar la muerte:
«El hombre necio en la Biblia es aquel que no quiere darse cuenta, de la experiencia de las cosas visibles, de que nada dura para siempre, sino que todo pasa: la juventud como la fuerza física, las comodidades como los papeles de poder. Hacer depender la propia vida de realidades tan pasajeras es, pues, necedad. El hombre que confía en el Señor, sin embargo, no teme las adversidades de la vida, ni siquiera la realidad ineludible de la muerte: es el hombre que ha logrado alcanzar un ‘corazón sabio’, como los santos»

Introduciendo el rezo a la Virgen, Benedicto XVI ha querido recordar otras celebraciones significativas. Como la del Perdón de Asís, que san Francisco obtuvo del Papa Honorio III, en el año 1216. La del próximo 5 de agosto, que conmemora la dedicación de la Basílica papal de Santa María la Mayor, honrando a la Madre de Dios, aclamada con este título en el concilio de Éfeso, del año 431.
Sin olvidar que el próximo viernes, es el aniversario de la muerte del Papa Pablo VI, Benedicto XVI ha destacado que coincide con la celebración de la Transfiguración del Señor y que la fecha 6 de agosto, considerada el culmen de la luz del verano, se eligió porque significa que «el esplendor del Rostro de Cristo ilumina al mundo entero.
Como es tradicional, Benedicto XVI ha saludado en diversas lenguas a los numerosos fieles y peregrinos que habían acudido al Palacio Apostólico de Castelgandolfo a rezar con él. Éstas han sido sus palabras en español:
«Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española que han participado en el rezo del Ángelus. La liturgia de hoy nos invita a moderar nuestro afán por los bienes materiales, que no son todo en la vida, sabiendo administrarlos bien y compartirlos, de manera que produzcan bienes más altos y duraderos. Pidamos a María que nos enseñe a seguir con gozo a Jesús con un corazón sencillo. Feliz domingo».

Agencia SIC
Acerca de Agencia SIC 39243 Artículos
SIC (Servicio de Información de la Iglesia Católica), es una agencia de noticias y colaboraciones referidas a la Iglesia en España, creada en noviembre de 1991 por el Episcopado español y dependiente de la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación Social (CEMCS).