Tesoros saqueados

Se exhibe la mayor colección de iconos de Chipre que evidencia sobre todo el drama cultural que se ha consumado en los últimos decenios en la isla del Mediterraneo. El Museo Bizantino de Nicosia de la Fundación del Arzobispo Macario tiene como principal objetivo salvar el patrimonio artístico y cultural chipriota, abandonado en la parte norte de Chipre, ocupada por Turquía, a la devastación y a la negligencia. El museo fue fundado en 1982 después de un largo proceso de más de un siglo.

“Muchos robos, muchos hurtos ilegales de las obras de arte, han hecho que la Iglesia de Chipre a través de las circulares haya podido recoger todos los iconos importantes en las grandes ciudades para poder formar un museo bizantino. Por desgracia, no fue posible durante el periodo inglés (primera y segunda Guerra Mundial, y después la guerra de liberación de Chipre). Con el arzobispo Macario en 1960 resurgió esta idea con la restauración de los iconos. Fue creado un gran laboratorio de restauración en 1973 que habría restaurado un gran número de iconos para poder formar el museo. Por desgracia la guerra del ’74 y la invasión turca que dura hasta nuestros días ha bloqueado todo. El museo se formó en 1982, 5 años después de la muerte del arzobispo Macario. La Fundación Arzobispo Macario comprende también una gran biblioteca, una galería de arte moderna contemporánea y un centro de ediciones. Pero el objetivo más grande del museo es poder salvar todo aquello que fue robado del norte de Chipre”.

Han sido 550 iglesias del norte destruidas, abandonadas o transformadas para diversos usos. Y se calcula que el patriomonio artístico robado conste en más de 20 mil piezas. Un enorme patrimonio que el tráfico ilegal ha dispersado en todo el mundo.

“Últimamente se han encontrado dos grandes iconos de Tricomo en manos de un traficante ruso judío que los tenía en Suiza y Zurich. De hecho, se comenzó un proceso para poderlos repatriar”.

A través de publicaciones, catálogos, exhibiciones, el museo se ha comprometido en una estrecha obra de búsqueda y de hallazgo de las obras desaparecidas.

“Por eso, nuestro museo pensó en organizar exposiciones en el extranjero. Hemos ya participado en dos grandes ediciones del Encuentro de Rimini de 2008 y 2009, presentando el primer año la destrucción de las Iglesias de Chipre y su estado, pidiendo poder hacer algo mientras que en 2009 presentamos el caso de las obras que están en Alemania (secuestradas en Alemania). Se encontraron en Alemania más de 300 obras provenientes de Chipre en los departamentos de un traficante turco. Fueron secuestradas hace más de 11 años y todavía están en Alemania. Pedimos que todas las obras regresen conjuntamente”.

Ioannis Eliades nos cuenta la historia, triste, de algunas iglesias como la de San Bernabé, transformada en un museo ( pero los iconos antiguos ya no existen ) y que los monjes han tenido que abandonar. Se distingue la conmoción en sus palabras cuando recuerda la restauración de esos frescos encontrados en Alemania después de muchos esfuerzos.

“La Iglesia de Chipre pagó una suma de dinero para poder determinar dónde estaban los departamentos del traficante turco. Después de la compraventa entre septiembre y octubre de 1997 se recuperaron estos frescos. Estos tres frescos que ven nos han suscitado una gran conmoción cuando los colocamos finalmente en el muro; cuando los pusimos en el muro como estaban originalmente, con la esperanza de que un día la misma operación se podría hacer en la iglesia de origen”.

En realidad el valor de estas obras va mucho más allá de su valiosa calidad artística. Con ellas se ha salvado y reconstruido la fuerte identidad cristiana del pueblo chipriota unida a su tierra y a su fe. Y precisamente la fe de la gente, obligada a abandonar sus casas en los años 70 salvó algunos iconos altamente apreciados, añadido apresuradamente a las pocas e importantes cosas para llevarse consigo y ponerlas a salvo. Como sucedió con este icono.

“Este icono es un ejemplo del patrimonio perdido del norte de Chipre. Proviene de la Iglesia de Panagiá Avracida. Los turcos la derribaron 15 años después de la guerra en 1989. Probablemente porque arrancaron los frescos que estaban en la iglesia del siglo XVI. Tiraron la iglesia y dejaron alrededor las celdas del monasterio, para dar a entender que el objetivo era solamente tirar la iglesia, ningún otro motivo. Y este icono es el único testimonio, el único objeto que nos ha quedado de esta iglesia. Fue salvada por los prófugos que se escaparon en el ’74 y fue restituido al arzobispado”.

Aproximadamente cincuenta iglesias se encuentran dentro de campos militares no accesibles – explica Ioannis – y las que se han podido visitar hasta ahora, se encuentran en pésimo estado. El director del Museo Bizantino de Nicosia desea condiciones de seguridad que permitan a los prófugos volver a sus tierras y que las iglesias sean restauradas. “Ayúdenos a hacer algo – nos dice con fuerza – de otro modo, de este patrimonio inmenso, dentro de poco, no quedará nada”. Dirige un grito afligido también al Papa.

“Nosotros pedimos al Papa poder hacer algo por el patrimonio cultural del norte que está derrumbándose día tras día. Hemos presentado a través del presidente de Chipre, Papadopulos que murió el año pasado, un álbum de fotografías de las iglesias ocupadas y su estado de conservación, para poder tener su apoyo, para hacer algo. El arzobispo Chrysostomos II también pidió ayuda al Papa con su visita oficial en 2007.

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