Eucaristia y caridad fraterna

PLABRA Y VIDA

Eucaristía y caridad fraterna

La fiesta del Corpus Christi, tan arraigada en nuestra tradición religiosa, es la fiesta de dos amores: el amor a Jesucristo, realmente presente en el sacramento de la eucaristía, y el amor a los hermanos, que son como otro Cristo. Ambas dimensiones de esta única fiesta no pueden separarse. Hay en la Iglesia una tradición, vivida intensamente desde los primeros siglos, de vincular visiblemente la celebración de la eucaristía con la caridad fraterna.
El Concilio provincial Tarraconense del año 1995, en una de sus conclusiones hacía referencia a este tema y pedía “reavivar la tradición, tan intensamente vivida en los primeros siglos de la Iglesia, de vincular visiblemente la celebración de la Eucaristía con la caridad fraterna, insistiendo de manera particular en la relación entre la fracción del Pan y la comunión cristiana de bienes, en la lógica que lleva de compartir los bienes eternos a compartir los bienes temporales, y en la coherencia que impulsa a las Iglesias ricas a abrirse a las necesidades de las Iglesias pobres”.
Que esta tradición se mantiene queda demostrado por el hecho de que la fiesta del Corpus Christi coincide con el Día de la Caridad, en el que Cáritas Diocesana da cuenta de sus actividades y en el que se hace una colecta destinada a esta institución que, como se ha dicho acertadamente, no es tan sólo una institución de la Iglesia, sino que es la misma Iglesia.
El lema de la actual campaña del Día de la Caridad dice así: “Respuestas para los que más necesitan salir de la crisis”. Los cristianos, conscientes de que Jesús nos enseña que el amor a Dios y el amor a los hermanos son inseparables, estamos llamados –junto con muchos otros hombres y mujeres de buena voluntad- a promover obras de solidaridad social, sobre todo en estos momentos de crisis económica, una crisis que produce muchas víctimas. Son ya más de cuatro millones los parados, con todas las consecuencias negativas y dolorosas que esto comporta.
Cáritas está haciendo un trabajo muy necesario y muy apreciado para atender al número cada día más elevado de personas que piden ayuda. Cáritas, con los recursos limitados de que dispone, hace un buen trabajo buscando, además de las ayudas de emergencia, una verdadera promoción social de las personas afectadas a fin de que éstas puedan recuperar su autonomía personal y su inserción social. Hemos de añadir que han aumentado tanto los donativos a Cáritas como el número de voluntarios dispuestos a atender a las personas necesitadas de ayuda.
En su exhortación apostólica sobre “el sacramento de la caridad”, Benedicto XVI hace esta afirmación que me parece muy oportuna en el día de hoy: “Los cristianos han procurado desde el principio compartir sus bienes y ayudar a los pobres. La colecta en las asambleas litúrgicas no tan sólo nos lo recuerda expresamente, sino que su necesidad es también muy actual. Las instituciones eclesiales de beneficencia, en particular Cáritas en sus diversos ámbitos, desarrollan el precioso servicio de ayudar a las personas necesitadas, sobre todo a las más pobres”.
Por lo cual, no dudo en este día en pedir la ayuda económica a favor de nuestra Cáritas, que en estos momentos de crisis económica vive intensamente la solidaridad efectiva con los más necesitados.

+ Lluís Martínez Sistach

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