Benedicto XVI rememora su viaje a Portugal y señala que mensaje de Fátima invita a confiar en Dios


“Un viaje inolvidable, una experiencia conmovedora y rica de dones espirituales”. Así ha definido, según ha difundido Radio Vaticano, Benedicto XVI, ayer mañana durante la Audiencia General en la plaza de san Pedro, su reciente visita pastoral a Portugal, donde recibió, según las propias palabras del Pontífice “una acogida espontánea, marcada por el entusiasmo de la gente”. En el santuario de Fátima, la Virgen María, ha dicho Benedicto XVI, “ha creado un espacio privilegiado donde la misericordia cura y salva”.
“Cargado de esperanza el mensaje de Fátima, es el mensaje comprometido y consolador, que Nuestra Señora nos ha confiado y que se proyecta más allá de las amenazas, los peligros y los horrores de la historia, para invitar al hombre a que confíe en Dios, manantial de amor y de paz”, ha afirmado el Papa. “Todos somos peregrinos y tenemos necesidad de la Madre que nos ayuda. Conmigo he llevado a la Virgen las alegrías y las esperanzas, y también los sufrimientos y los problemas del mundo entero”.
Ante más de 15 mil fieles y peregrinos, el Pontífice ha recorrido las distintas etapas de su visita apostólica a Portugal, como hace habitualmente después de sus viajes internacionales. El Santo Padre ha puesto en evidencia, “el patrimonio de valores con el que el cristianismo ha enriquecido la cultura, el arte y la tradición del pueblo portugués”, subrayando, sin embargo, “la necesidad de que en esta noble tierra, como en cualquier otro país marcado profundamente por el cristianismo, católicos y laicos puedan abrirse recíprocamente al diálogo sincero y respetuoso”.
El Papa ha recordado asimismo la participación de numerosos fieles en la liturgia eucarística celebrada en Lisboa. “En la capital, desde donde han partido en el curso de los siglos tantos misioneros para llevar el Evangelio a muchos continentes -ha dicho Benedicto XVI- he animado a las distintos grupos que componen esta Iglesia local a “una vigorosa acción evangelizadora en los distintos ámbitos de la sociedad, para que sean sembradores de esperanza, en un mundo marcado a menudo por la desconfianza. He exhortado asimismo a los creyentes a hacerse anunciadores de la muerte y de la resurrección de Cristo, corazón del cristianismo, fulcro y sostén de nuestra fe”.
Este ha sido el resumen que de su catequesis ha hecho Beedicto XVI en español para los fieles de nuestra lengua presentes en la Plaza de San Pedro:

Queridos hermanos y hermanas:

Quisiera recordar hoy mi reciente viaje a Portugal, en el décimo aniversario de la beatificación de los pastorcillos Jacinta y Francisco. Con su aparición a estos dos niños, y a la Sierva de Dios Lucía, la Virgen ha abierto en el mundo un espacio privilegiado para encontrar la misericordia divina, que cura y que salva, y que tiene una expresión eminente en el Santuario de Fátima. En Lisboa, he animado a todos los miembros de aquella Iglesia particular a una vigorosa acción evangelizadora. Ante los representantes del mundo de la cultura, he subrayado el patrimonio de valores con que el cristianismo ha enriquecido la cultura en Portugal. En Fátima, he puesto a los pies de Nuestra Señora las esperanzas y también las preocupaciones del mundo entero. Así mismo, he agradecido a los sacerdotes y personas consagradas su testimonio y su fidelidad al Evangelio y a la Iglesia. Y he invitado a todos a alegrarse en el Señor, pues es precisamente la esperanza lo que destaca el mensaje que María ha dejado en Fátima.

Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española, en particular al grupo de militares españoles, peregrinos del Camino de Santiago, acompañados por el Arzobispo Castrense, Monseñor Juan del Río, así como a los demás grupos venidos de España, Chile, México y otros países latinoamericanos. Queridos todos, acojamos la invitación de Nuestra Señora a dejarnos guiar por la sabiduría divina, manifestada en Jesús. Muchas gracias.

En sus saludos a los distintos grupos de fieles presentes en la Plaza de San Pedro, hablando en polaco, el Santo Padre ha agradecido la presencia de estos peregrinos a quienes ha dado las gracias de corazón, junto a sus compatriotas, por el apoyo de sus oraciones durante su peregrinación a Fátima.

Y les ha dicho que lo acompañaba el recuerdo de “aquel que fue particularmente devoto de la Virgen de Fátima, el Siervo de Dios Juan Pablo II, cuyo cumpleaños recordamos precisamente ayer”. El Santo Padre les ha bendecido de corazón encomendando a María las vicisitudes de la vida de la Iglesia y la vida de cada uno de los polacos.

Hablando en húngaro, el obispo de Roma ha saludado con afecto a los peregrinos procedentes de esta nación y de modo especial a los de la diócesis de Szombathely y al grupo de Subotica. A todos ellos les ha recordado que el próximo domingo se celebra la Solemnidad de Pentecostés. Por esta razón, el Papa los ha invitado a orar por los dones de su Espíritu, para que lleguemos a ser testigos valerosos de nuestra fe, mientras de buen grado ha bendecido a los presentes y a los seres queridos en su patria.

Asimismo, hablando en eslovaco, el Pontífice ha saludado con afecto a los peregrinos procedentes de Svrbice, Šalgovce, Piešťany y Nitra, así como también de la Escuela Católica de San José. Y de modo particular, ha dado su bienvenida a la peregrinación de la Universidad Católica de Ružomberok, que celebra el 10° aniversario de su fundación, encabezados por su Gran Canciller, el arzobispo Alojz Tkáč.

De la misma manera el Papa ha saludado a los obispos Mons. František Tondra y Tomáš Galis, a los profesores y estudiantes, así como al personal y a los miembros del coro Jubilus. Mientras antes de bendecirles de corazón, ha vuelto a recordar que el próximo domingo celebraremos la Solemnidad de Pentecostés, invitándoles a orar a Dios para que envíe su Espíritu, a fin de que podamos convertirnos en testigos valerosos de Cristo.

Al dar su cordial bienvenida a los numerosos peregrinos de lengua italiana, el Santo Padre ha saludado de modo particular a los sacerdotes del Colegio Internacional San Pablo de Roma, que han terminado sus estudios en las diversas Pontificias Universidades y están a punto de regresar a sus respectivos países. A todos ellos, Benedicto XVI les ha exhortado a “vivir siempre con fidelidad el ministerio pastoral, atesorando la formación espiritual y teológica recibida en estos años en Roma.

El Santo Padre también ha saludado al grupo de fieles procedentes de la localidad italiana de Galatone, que participan en la Universidad de la Tercera Edad, extendiendo su bendición a sus familiares. De la misma manera, el Papa ha saludado a los fieles de Roccamonfina y de Casalbordino, a quienes les ha dicho que con mucho gusto bendeciría las coronas áureas que serán colocadas sobre las efigies de la Virgen que se encuentran en sus respectivos Santuarios.

Por último, al recordar que nos encontramos en la Novena de Pentecostés, el Papa ha invitado a los queridos jóvenes presentes en esta Audiencia General a “ser dóciles a la acción del Espíritu Santo, donado a los creyentes en los sacramentos del Bautismo y de la Confirmación.

También ha exhortado a los queridos enfermos a acoger al Espíritu Consolador, a fin de que les asista en las dificultades y los ayude a transformar el sufrimiento en ofrecimiento a Dios por el bien de los hermanos. Mientras a los queridos recién casados les ha manifestado su deseo de que “la vida de su familia sea alimentada siempre por el fuego del Espíritu, que es el Amor mismo de Dios”.

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