"Que no tiemble vuestro corazón ni se acobarde", carta del obispo de Girona


De nuevo me han hecho mucho bien estas palabras de Jesús a sus discípulos: “Que no tiemble vuestro corazón ni se acobarde. Os enviaré un Defensor, el Espíritu. El que me ama guardará mi palabra, y mi Padre lo amará, y vendremos a él y haremos morada en él”.
Debemos ser capaces de atender a Jesús que se dirige a cada uno de nosotros, nos habla discretamente al oído, en la profundidad de nuestro ser, en la Iglesia cuando se nos proclama el evangelio en la Eucaristía del presente domingo. Lo necesitamos, nos hace falta serenarnos y enfrentarnos al miedo y a la cobardía que nos puedan atenazar y hacernos inactivos, pasivos, malhumorados, hipercríticos, “pasotas”… Con frecuencia nos damos cuenta que sobre nuestras espaldas pesan más los problemas y los desafíos que las fuerzas y la capacidad para afrontarlos. Está claro que en muchos momentos pensamos, vivimos y actuamos como si Él, el Señor, estuviera ausente. Por ello se nos invita al amor, a tener confianza en el Defensor, el Espíritu Santo.

“El que me ama guardará mi palabra, y mi Padre lo amará, y vendremos a él y haremos morada en él”.
Quien me ama. Amor y afecto a Jesús.
No es suficiente conocer muy bien la doctrina, tenerlo por un gran personaje, ni siquiera aceptar que es Hijo de Dios. Jesús reclama el amor personal de cada uno de nosotros. Lo que significa una relación entrañable, conocimiento, atender y responder, aceptación.
Amar a Jesús no se reduce a creer unas frías verdades, sino que consiste en la comunicación amistosa, cercana, afectuosa.
Y hacer caso de sus palabras ¿Qué puede significar para nosotros este “hacer caso”?
Vivir fiándonos de la experiencia de Jesús que hallamos en el evangelio. Fiarnos de Él en la vida y en la muerte, en las alegrías y tristezas, en la oscuridad y en la luz, en el bien y en el pecado…
Para concretar todo ello debemos preguntarnos: ¿Cómo vivía Jesús esta situación, este problema, el sufrimiento, en su relación con las personas?
No sólo para hallar, en la respuesta, luz e indicaciones sobre lo que tenemos que hacer, sino para vivir sabiendo que Dios Padre e Hijo habitan en nosotros, están en nosotros y nos acompañan.

Al mismo tiempo nos proporciona mucha paz y serenidad saber que tenemos el Defensor, el Espíritu Santo que el Padre nos ha enviado y nos permite recordar todo lo que Jesús ha dicho y nos lo hace entender en cada momento o situación de nuestras vidas.
Para amar a Jesús y hacer caso de sus palabras no podemos confiar en nuestras propias posibilidades. No se trata de imitar a Jesús al pie de la letra, algo que difícilmente podríamos conseguir, ya que en muchos aspectos vivimos una cultura y una vida muy distintas.
Por ello hemos escuchado nos ha sido enviado “el Defensor”, el Espíritu Santo, que nos enseña y nos recuerda todo lo que Jesús nos ha dicho.
Nos ayuda a entender, actualizar y vivir según Jesús. Ciertamente se trata de nuestro Defensor. Me parece muy precisa y gratificante la expresión “defensor”. Nos defiende de la ignorancia y de los errores, en relación a la memoria del Señor; nos defiende de caer en la duda permanente, nos defiende de creer que nosotros somos los protagonistas de la salvación; nos defiende de la disgregación uniéndonos en una profunda comunión. Al mismo tiempo nos defiende de los miedos y desánimos; nos defiende de las cobardías, de los respetos humanos. Nos defiende de una falsa seguridad para solucionarnos la vida, haciéndonos experimentar la necesidad de la salvación. Nos defiende de la disgregación y de la falta de atenciones, dándonos pastores que representen a Cristo. Nos defiende de la tentación de abandonar.
¡Gracias, Señor!

Francesc Pardo i Artigas
Obispo de Girona

Agencia SIC
Acerca de Agencia SIC 39223 Artículos
SIC (Servicio de Información de la Iglesia Católica), es una agencia de noticias y colaboraciones referidas a la Iglesia en España, creada en noviembre de 1991 por el Episcopado español y dependiente de la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación Social (CEMCS).