Sábana Santa: una experiencia de amor

 Diez años después de la última exposición, este año se vuelve a exhibir la Sábana Santa, con grandes expectativas por parte de los fieles y de la prensa de todo el mundo.
Sólo el primer día -el sábado 10 de abril– asistieron más de 12.000 personas, de las cuales 480 eran extranjeros, que tuvieron acceso a la Catedral de Turín para venerar la Sábana Santa. Hasta el momento hay casi un millón y medio de reservas para visitar la Síndone que estará expuesta hasta el 23 de mayo.
La Sábana Santa, que según la tradición es el lienzo que envolvió el cuerpo de Jesús después de la muerte, es conservada en la Catedral de Turín desde 1578. La reliquia tiene dos peculiaridades que se encuentran descritas en el Evangelio, que caracterizan  la crucifixión de Jesús: los signos de una corona de espinas colocada sobre la cabeza del hombre de la Sábana Santa y una perforación en el lado izquierdo del pecho. Para los fieles, contemplar aquello que se considera un reflejo del sufrimiento de Jesús, es una emoción que se renueva cada vez.
«La Sábana Santa representa el dolor de la humanidad sufriente».
 
«Allí, aquella vez, fue una experiencia especial. Vi el mismo rostro de Jesús… Es algo que te queda en el alma”.
Para el cardenal Severino Poletto, custodio pontificio de la Sábana Santa y arzobispo de Turín, este es el momento de presentar al Jesús sufriente, que se revela a la humanidad a través del Santo Tejido.
«Mi experiencia personal es de gran emoción, porque Jesús sufrió por amor, y ahora nos conmovemos sintiéndonos tan amados por Dios, a un precio tan alto”.
El portavoz del Vaticano, el padre Federico Lombardi, habló también sobre el mensaje que la Sábana Santa transmite a la Iglesia en estos días:
«Esto es realmente un objeto, una imagen que nos habla del modo más evidente del amor de Dios por nosotros a través del regalo de su Hijo”.
 
 
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