El cardenal Cañizares destaca que la defensa de la dignidad humana fue uno de los espeños fundamentales del Papa Juan Pablo II


En el marco de la inauguración del Congreso Mundial Universitario en homenaje a ‘Juan Pablo II Magno’, “un Papa para la eternidad que consiguió abrirse al futuro y dedicarse a los jóvenes”, que se celebra en la UCAM, el prefecto de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos y presidente del Congreso, el cardenal Antonio Cañizares, comentó dicho acto de apertura con una oración en recuerdo a los fallecidos por el accidente de avión, entre los que se encontraba el presidente de Polonia
El cardenal Cañizares subrayó que el difunto Papa polaco “se identificó con Cristo y fue un testigo muy fiel a él”. “La defensa que hizo del hombre que hoy desgraciadamente no está reconocido, que necesita ser valorado en toda su grandeza y dignidad”, indicó el cardenal, quien dijo que este mensaje lo trasladó “una y mil veces Juan Pablo II y lo está afirmando ahora Benedicto XVI; es la enseñanza de la Iglesia en el momento en el que el Hijo de Dios se hace hombre”.
El cardenal Cañizares ahondó en el pensamiento y obra de “largo y fecundo” pontificado de Juan Pablo II, que cumplió su entrega “al servicio de la Iglesia, y abrió de par en par las puertas de la Universidad, del saber, a Cristo, esperanza para todo hombre”.
Y es que, en estos momentos en donde se viven “caminos delicados, una época nueva en medio de dolores de parto”, así resaltó la necesidad de contar con “el testimonio y luz que nos dejó Juan Pablo II”, quien, a su juicio, “no escatimó esfuerzos en los últimos meses que lo vimos con fuertes debilidades”.
Se refirió a este personaje como un Papa “abierto al futuro”, e hizo mención de las palabras que pronunció ante las Naciones Unidas: “hombres y mujeres deben aprender a no tener miedo y descubrir el espíritu de confianza y esperanza, que son las premisas que se cultivan en la conciencia, cuando el hombre se encuentra a solas con Dios”.
Al mismo tiempo, destacó que Juan Pablo II “fue un testigo singular y amigo fuerte del Dios vivo, defensor de todo hombre, de su dignidad y capacidad de razón, paladín de la vida y libertad y evangelizador, buen samaritano que ayudó al hombre y luz para todos los pueblos”. Por último, aconsejó permaneced junto al Papa Benedicto XVI.
Tras una pausa, se reanudó el Congreso con la conferencia a cargo del presidente del Consejo Asesor de la Universidad Campus BioMédico de Roma y ex portavoz de Juan Pablo II, el médico y periodista Joaquín Navarro-Valls, quien resaltó la enorme importancia que tuvo el pontificado del difunto Papa polaco, porque consiguió cambiar mentalidades y situaciones.

Elogió también las relaciones que mantuvo con el mundo latinoamericano y sus viajes al continente africano. En resumen, todo un intenso trabajo que arrojó sus frutos, ya que “al inicio de su pontificado había 97 países acreditados a la Santa Sede” y ya al final, un total de 172 países.

Igualmente, explicó, “la fundamentación de la dignidad de los derechos humanos, la mujer y la frágil grandeza humana de los ancianos” fueron las referencias que permanecieron en su persona, “que venció los errores de la historia con la fuerza de la verdad”.

Pero si algo quiso dejar claro durante su charla fue la “diplomacia” de Juan Pablo II, momento en el que se preguntó si “es conveniente hablar de las capacidades diplomáticas de un Papa, y por qué a un Papa deberían serle necesarias capacidades de negociación cuando su papel superior es de independencia”.

“Quién es verdaderamente un Papa”, cuestionó Navarro-Valls, quien consideró que “es el embajador de Dios en la historia”.

Llegado el turno de intervención, en esta ceremonia de apertura celebrada en el Templo de San Pedro de la UCAM, del obispo de la Diócesis de Cartagena, monseñor José Manuel Lorca Planes, éste dedicó sus primeras palabras a expresar su “gozo”, además de ser un “privilegio”, el poder asistir a este Congreso en homenaje a Juan Pablo II, del que recordó el mensaje que trasladó a la sociedad cuando salió a la Plaza de San Pedro, en Roma, en sus primeras palabras: “No tengáis miedo y abrid las puertas de par en par a Cristo y despertarán del sueño a un mundo medio dormido”.
Lorca Planes alabó la labor de diálogo interreligiosa que desempeñó Juan Pablo II, que consiguió reunir a los jefes religiosos para que rezaran por la paz, “ya que decía que las guerras son aventuras sin retorno”.
Prosiguió argumentando que el Ministerio de Juan Pablo II “fue el de un apóstol que dio a entender la primacía de la evangelización y salió al encuentro de los hombres, al tiempo que insistía en la necesidad de una nueva evangelización”.
En definitiva, manifestó, un Papa que “significó mucho e iluminó muchas vidas para tomar decisiones importantes, un regalo para la Iglesia y el mundo”; para terminar con un mensaje de apoyo al Papa Benedicto XVI.

Por último, el Prefecto de la Congregación para la Educación Católica, el cardenal Zenón Grocholewski, quien disertó en su conferencia de apertura al Congreso sobre ‘Juan Pablo II: un Papa que interpela al Mundo contemporáneo’, lo describió como hombre “coherente en un mundo de mucho relativismo”.
“Subió como pontífice en un momento muy difícil, cuando en la Iglesia había mucho pesimismo”, declaró el cardenal Zenón, quien destacó que el mayor éxito de Juan Pablo II fue que “dio optimismo a la Iglesia católica”. Preguntado por si se le echa de menos, comentó que “la actitud del cristiano no es echar de menos, sino pensar en la presencia de Cristo y que esa persona representa a Cristo”.

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