Papa: La vida de cada uno es querida por Dios

Santo Padre, el joven del Evangelio preguntó a Jesús: maestro bueno ¿qué debo hacer para tener la vida eterna? Yo no sé ni siquiera qué es la vida eterna. No logro imaginármela, pero sé una cosa: no quiero desperdiciar mi vida, quiero vivirla profundamente y no deseo vivirla sola. Tengo miedo que esto no se realice, tengo miedo de pensar sólo en mí misma, de equivocarme en todo y darme cuenta que no tengo una meta por alcanzar, vivir al día. ¿Es posible hacer mi vida bella y grande?

Benedicto XVI: “Amar a Dios supone conocer a Dios, reconocer a Dios, y este es el primer paso que debemos hacer: intentar conocer a Dios. De este modo sabemos que mi vida no existe por casualidad, no es casualidad, mi vida es querida por Dios, desde la eternidad, yo soy amada, soy necesaria, Dios tiene un proyecto conmigo en la totalidad de la historia, tiene un proyecto especialmente para mí, mi vida es importante, más aún, necesaria, y el amor eterno me ha creado en profundidad y me espera. Por lo tanto, este es el primer punto: conocer, intentar conocer a Dios, para entender que la vida es un don que es bueno vivir. Y luego, lo esencial es el amor, amar a este Dios que me ha creado, que ha creado el mundo, que gobierna, en todas las dificultades del hombre, la historia, y que me acompaña a amar al prójimo. Los diez mandamientos a los cuales Jesús hace referencia en su respuesta, explicitan el mandamiento del amor, son, por así decirlo, reglas del amor, indican el camino del amor, con estos puntos esenciales: la familia como fundamento de la sociedad, respetar la vida como don de Dios, el orden de la sexualidad, de la relación entre hombre y mujer, el orden social y finalmente la verdad. Estos elementos esenciales explicitan el camino del amor; cómo realmente amar y encontrar el camino correcto”.

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