"200 seminaristas en Madrid", carta del cardenal Rouco Varela


Con motivo del Día del Seminario 2010, el cardenal arzobispo de Madrid, Mons. Rouco Varela, ha escrito una Carta pastoral, en la que dice:
Año tras año, la cercanía de la solemnidad de San José nos evoca la tradicional celebración del Día del Seminario. La Iglesia en Madrid se siente convocada, una vez más, a conocer a sus seminaristas, su proceso de formación y su vida en el seminario; a orar por ellos y a colaborar con generosidad en sus necesidades. Experimentar y sentir, queridos hermanos, vuestra cercanía y solidaridad es, para ellos, toda una fuente de estímulos para seguir respondiendo con fidelidad a la llamada del Señor. Así lo vengo comprobando en mis frecuentes visitas a sus comunidades de formación.

En el presente curso, cerca de doscientos seminaristas integran nuestros dos seminarios diocesanos: el Conciliar de la Inmaculada y San Dámaso, y el misionero Redemptoris Mater. En cada uno de sus rostros se refleja la alegría del encuentro con Cristo en el camino de la vida, por haber experimentado la iniciativa sorprendente de su elección, por pura gracia, sin mérito alguno: «No me habéis elegido vosotros a mí, sino que Yo os he elegido a vosotros».

¡Cómo no agradecer al Señor este regalo de candidatos al sacerdocio numéricamente tan significativo! ¡Cómo no alegrarnos por la fecundidad vocacional de tantas comunidades y movimientos cristianos, fruto de su fervor y fidelidad al Señor en la comunión de la Iglesia! Con nuestra alegre gratitud, sin embargo, deben movilizarse las mejores disposiciones para manifestar la estima y el cuidado a los futuros sacerdotes, esperanza de futuro para la Iglesia madrileña. En este sentido, el Día del Seminario debe ayudar a los fieles cristianos a generar la conciencia viva y eficaz de que todos los miembros de la Iglesia -cada uno según su vocación y posibilidades- tienen la responsabilidad de cuidar de las vocaciones sacerdotales.

La celebración del Año Sacerdotal, por iniciativa de Benedicto XVI, ofrece un horizonte de ricas sugerencias espirituales y pastorales para la labor formativa del seminario. Destaca, ante todo, la venerable figura del santo Cura de Ars, a quien el Papa ha puesto como intercesor y modelo para los sacerdotes de hoy. En estos tiempos, cuando parece crecer la indigencia en el amor verdadero que procede de Dios, la caridad de Cristo sigue urgiendo a todo sacerdote a ejercer el ministerio de la misericordia, experimentada personalmente y ofrecida, como san Juan María Vianney, en la entrega sacrificada e incansable a la predicación del Evangelio, al sacramento de la Reconciliación, a la dirección de las conciencias, a la atención a los enfermos y a los pobres, a la acogida personal de todo el que busca el consuelo de Dios… El lema que preside el Día del Seminario -El sacerdote, testigo de la misericordia de Dios- desea, sin duda, reflejar el estilo sacerdotal del Cura de Ars, y apunta el celo y la pasión por las almas que debe colmar el corazón de los futuros pastores.

Estiaje vocacional

Nuestro actual número de seminaristas, por significativo que sea para estos tiempos, no puede hacernos ignorar el estiaje vocacional que afecta a tantas Iglesias hermanas, hondamente afectadas por la falta de relevo sacerdotal, y seriamente preocupadas por el inmediato futuro pastoral. También nosotros vamos percibiendo la falta de sacerdotes jóvenes capaces de testimoniar el amor de Cristo y ofrecer con vigor apostólico la palabra viva del Evangelio a una diócesis tan poblada y necesitada de Dios como la de Madrid.

La experiencia demuestra que, tras cada seminarista, suele haber un sacerdote celoso e ilusionado con su ministerio. A ello se ha referido el Papa Benedicto XVI recientemente: «Si los jóvenes ven a sacerdotes muy aislados y tristes, no se sienten animados a seguir su ejemplo». Estas palabras nos urgen a que ofrezcamos el testimonio luminoso y feliz de la entrega sacerdotal a las nuevas generaciones de jóvenes cristianos. ¡Quiera Dios que la oración de las comunidades diocesanas y el empeño pastoral de los presbíteros susciten, cada año y en cada arciprestazgo, un nuevo seminarista que asegure la renovación pastoral de nuestro presbiterio!

Una responsabilidad especial concierne a las familias cristianas en el cuidado de las vocaciones sacerdotales. Como Iglesias domésticas, son el ámbito natural cuyas condiciones favorables de vida deben propiciar el nacimiento y cuidado de la llamada del Señor. La serias dificultades que hoy afectan a la familia cristiana urgen la necesidad de subrayar en la educación de los hijos cómo la vida de toda persona alcanza su plenitud en el don de sí mismo: «En el don de la vida es donde el hombre, llamado al amor, descubre que se realiza plenamente la misión que Dios le encomienda».

Como en otras ocasiones, invito a todas las familias cristianas a implorar al Señor el don de un hijo sacerdote, cuidándolo y acompañándolo con la generosidad y gratitud del que recibe una bendición de Dios. Al servicio de estas vocaciones tempranas, nuestro Seminario Menor discierne y educa las semillas de vocación, ofreciéndoles la formación idónea para que, si Dios lo quiere, lleguen un día a ser sacerdotes.

Al celebrar el Día del Seminario, deseo que la atención por la pastoral vocacional alcance a toda la comunidad diocesana. ¡Qué no se malogre ninguna vocación por la desidia, el escepticismo o la falta de coherencia cristiana de los mayores!

+ Antonio Mª Rouco Varela
Arzobispo de Madrid

Agencia SIC
Acerca de Agencia SIC 37933 Artículos
SIC (Servicio de Información de la Iglesia Católica), es una agencia de noticias y colaboraciones referidas a la Iglesia en España, creada en noviembre de 1991 por el Episcopado español y dependiente de la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación Social (CEMCS).