"Religiosidad popular", carta del obispo de Lleida


La religiosidad popular es, en palabras de Pablo VI (EN 48), una realidad tan rica como amenazada, pero se tendría que contemplar lo más objetivamente posible, eliminando cualquier autosuficiencia o menosprecio. Es pura y simplemente una religiosidad (¿creyente, cristiana, católica?) compartida por muchos, con expresiones emotivas y devocionales, que se manifiesta de muchas maneras, algunas incluso bastante discutibles. Pero eso no autoriza a descalificarla sin más.

El Concilio Vaticano II de ninguna manera ha hablado de eliminar la religiosidad popular. Lo que sí ha hecho es considerarla un campo de evangelización y, en algunos casos, incluso, una buena plataforma para evangelizar, y posiblemente la única para ciertas personas que no tienen otro contacto o relación con la Iglesia.

Según el Catecismo de la Iglesia Católica (n. 1674), además de la liturgia sacramental y de los sacramentales, hace falta que la catequesis tenga en cuenta las formas de piedad de los fieles y de religiosidad popular, de las cuales el Concilio Vaticano II dijo que “prolongan la vida litúrgica de la Iglesia, pero no la sustituyen (SC 13).

Probablemente lo que falta en muchos es una buena catequesis que les ayude a no reducir la práctica religiosa y, a veces, la misma fe a manifestaciones exteriores sin la correspondiente vida litúrgica y sacramental y una adecuada vida moral. Son déficits que tendríamos que examinar entre todos y tratar de poner remedio de manera responsable y respetuosa. La verdad es que todos tenemos en nuestra historia personal vivencias de religiosidad que nos han ayudado en otros tiempos, y quizás todavía hoy, a rezar más “a gusto” delante de tal o cual imagen de Cristo o de la Virgen. ¿Hay que señalar algún Santuario en especial para ilustrar esta última afirmación?

Sin embargo, para los cristianos, el hecho más importante de toda la historia humana es la Muerte y Resurrección de Jesucristo: el Misterio Pascual. Aquel acontecimiento se hace presente en nuestras celebraciones (no es un simple recuerdo de algo ya sucedido o una simple conmemoración -como unas bodas de plata-); se ‘realiza’ en los Oficios de la Liturgia del Jueves Santo, del Viernes Santo, de la Vigilia Pascual, de la misa de Resurrección. Debajo de los velos de los signos y gestos litúrgicos ‘sucede’ para nosotros la Muerte y Resurrección del Señor.

Ahora que falta poco para la Semana Santa nos tenemos que preparar para dar sentido por dentro de lo que hacemos por fuera. Es importante como hacemos las cosas, pero lo es todavía más pensar y tener bien claro qué hacemos, porqué lo hacemos y qué celebramos.

Recibid el saludo de vuestro hermano obispo,

+ Joan Piris Frígola
Obispo de Lleida

Mons. Joan Piris
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Mons. D. Joan Piris Frígola nació el 28 de septiembre de 1939 en Cullera (Valencia). Fue ordenado sacerdote en Moncada el 21 de octubre de 1963. Desde 1964 a 1968 realizó los estudios de Licenciatura en Pedagogía en Roma y la Diplomatura en Catequética en el Pontificio Ateneo Salesiano de Roma. En 1971 obtuvo la Licenciatura en Pedagogía por la Universidad Civil de Valencia.En 1968 fue nombrado Vicario y de 1969 a 1974 párroco de San Fernando Rey de Valencia. Fue miembro del Grupo Promotor en España del Movimiento por un Mundo Mejor, de 1974 a 1979, fecha en la que ejerció como Director del Secretariado Diocesano y luego Delegado Episcopal de Pastoral Familiar en Valencia, hasta 1984. Este cargo lo compaginó con la dirección del Secretariado de la Subcomisión de Familia de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar, en Madrid, de 1981 a 1984.CARGOS PASTORALESHa sido párroco de diferentes parroquias de Valencia y Miembro del Consejo de Presbiterio de Valencia en 1984 y Párroco Consultor un año más tarde. Ha sido Vicario Episcopal de las demarcaciones de La Ribera, Valencia-Nordeste, Lliria-Via Madrid y Valencia-Nordeste.El 1 de marzo de 2001 fue elegido Obispo de Menorca y recibió la Ordenación Episcopal el 28 de abril de ese mismo año.El 16 de julio de 2008 fue nombrado por el Papa Benedicto XVI Obispo de Lleida y tomó posesión de la diócesis el 21 de septiembre de 2008. El 28 de julio de 2015 el Papa Francisco aceptó su renuncia al gobierno pastoral de la diócesisOTROS DATOS DE INTERÉSEn la Conferencia Episcopal Española ha sido miembro de la Comisión Episcopal de Pastoral (2001-2005) y desde 2005 es miembro de la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación Social, de la que fue Presidente de 2009 a 2014.