Cuaresma en tiempos de crisis

Arzobispado de Barcelona – http://www.arqbcn.org – Cartas dominicales, “Palabra y vida”, 21-02-10
Empezamos el pasado miércoles el tiempo de Cuaresma con el rito tradicional de la imposición de la ceniza sobre la cabeza. Este gesto va acompañado por unas palabras evangélicas que son como el resumen de la espiritualidad del tiempo que hemos iniciado: Conviértete y cree en el Evangelio. El tiempo de Cuaresma es un camino hacia la Pascua pasando por la Pasión y la Cruz. Estos cuarenta días cuaresmales son propicios para crecer en el silencio y en la interiorización de nuestra vida. Necesitamos profundizar en nuestras convicciones y en la fe cristiana. Necesitamos llenar nuestro interior con la riqueza de la Palabra de Dios. Esto nos comporta vivir momentos de desierto, en medio del ruido y del frenesí de nuestro mundo. La oración es precisamente el primero de los tres objetivos que marcan la espiritualidad cuaresmal: la oración, el ayuno y la limosna penitencial. Sin olvidar la necesidad de la conversión en su dimensión más íntima, que ciertamente es la principal, hemos de procurar ampliar los horizontes de nuestra conversión cuaresmal. Girarse hacia Dios que es el sentido etimológico de la conversión- comporta también un esfuerzo espiritual para girarse hacia el hermano, sobre todo el hermano pobre y necesitado. La llamada de Jesús a la conversión pide sobre todo la conversión del corazón, la penitencia interior. Sin ella, las obras de penitencia serían estériles y engañosas; al contrario, la conversión interior impulsa a expresar esta actitud a través de signos visibles, de gestos y de obras de penitencia. Si la práctica del ayuno nos invita a la sobriedad, la práctica de la limosna es una llamada a vivir la solidaridad. Esta virtud humana y cristiana es siempre necesaria, pero es especialmente urgente en estos tiempos de gran crisis económica. Para los cristianos, la Cuaresma es un momento oportuno para asumir esta situación en su dimensión de tiempo favorable, esto es, de oportunidad para reflexionar sobre la manera de vivir, el sentido de los bienes que poseemos, el sentido espiritual del ayuno y, muy importante en la actual situación económica, la comunicación de los bienes propios con aquellos que pasan necesidad. La Cuaresma es un tiempo propicio para reforzar nuestra identidad cristiana, retornando un poco más a nuestras raíces cristianas. Esto comporta buscar momentos para la interiorización y para crecer en el conocimiento de los contenidos de nuestra fe. Debemos profundizar nuestras convicciones cristianas. Esto nos hace más acogedores de las otras etnias y culturas para enriquecernos mutuamente. Si nos convertimos a la virtud humana y cristiana de la solidaridad nuestra Cuaresma no será un mero paréntesis para volver a modos de hacer que se han revelado nefastos. La crisis actual no sólo nos pide una conversión personal, sino que también se han de garantizar unos cambios institucionales para favorecer unas relaciones de más justicia y equidad para con los más necesitados de nuestra sociedad y del mundo.

+ Lluís Martínez Sistach

Cardenal arzobispo de Barcelona

Agencia SIC
Acerca de Agencia SIC 37878 Artículos
SIC (Servicio de Información de la Iglesia Católica), es una agencia de noticias y colaboraciones referidas a la Iglesia en España, creada en noviembre de 1991 por el Episcopado español y dependiente de la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación Social (CEMCS).