"Haití nos urge a una generosidad especial", carta del Obispo de Canarias

Casescanarias

CÁRITAS Y MANOS UNIDAS NOS CONVOCAN
Mis queridos Hermanos y Amigos todos:
Creo que no es necesario que motive la necesidad de la colaboración de todos en la emergencia que ha surgido en Haití. Sé que los ojos y el corazón de muchos están fijos en el Caribe, y las manos de todos se unen como una inmensa Campaña contra el Hambre. Manos Unidas. Lo estamos constatando y viviendo permanentemente en estas fechas. Sabemos que el terremoto no sólo se ha llevado por delante muchas vidas humanas, y ha dejado un enorme rastro de destrucción. También ha tocado los corazones de muchos con preguntas, con perplejidades, con cuestionamientos que llegan a paralizar. Lo he sentido vivamente al leer en la Web de Manos Unidas el testimonio de un misionero: “El arzobispo Miot está muerto, el arzobispado y la catedral completamente destruidos. La iglesia esta paralizada, no tiene cabeza ahora. Nadie habla en su nombre ahora mismo, son tantas cosas que contar que como verás, no puedo pensar correctamente ahora sobre lo que necesito o bien lo que podremos hacer. No puedo formular nada ahora mismo, es duro”. Estoy seguro, totalmente convencido, de que ese misionero que habla así, no está ahora con las manos cruzadas, inmóvil en su reflexión, paralizado por la duda. Estoy seguro, totalmente convencido, de que esas palabras le han salido de lo más profundo del corazón en una décima de segundo, pero que sus manos, y sus pies, y su vida toda, está ahora “hablando en nombre de la Iglesia” con su generosa entrega a todos los damnificados. Y estoy totalmente convencido, de que lo está haciendo unido a la voz y a las manos de muchos, creyentes y no creyentes, a quienes importa llevar un trozo de pan, un cobijo, un consuelo, una esperanza.

Las preguntas y las perplejidades no cesan. ¿Dónde estaba Dios el 11 de Septiembre? ¿Dónde estaba el 11 de Marzo? ¿Qué hacía mientras de desataba el Mitch? ¿Y el 20 de Agosto, cuando ocurrió el accidente de Barajas? ¿Dónde estaba Dios cuando Cristo, su propio Hijo, muere en la Cruz en el Gólgota? Siempre junto al que sufre, siempre junto al que experimenta la soledad y el abandono. Nuestras asambleas cristianas están presididas siempre por una Cruz, la Cruz de Cristo. ¿Por qué? Si Cristo ha resucitado ¿por qué nos preside su imagen de crucificado? Porque no debemos olvidar su Amor. Para que la victoria del Resucitado no nos oculte que el Amor le llevó a estar siempre con nosotros en el peor dolor, y a vivir como nosotros y con nosotros nuestros peores momentos.

Me he permitido repetir estas últimas líneas, que saco del texto de la homilía en la Catedral de Santa Ana por las víctimas del accidente de Barajas. Sí, Dios siempre está junto al que sufre, y por eso quienes andamos buscando oír su voz y sentir su presencia, debemos acercarnos a los que sufren. Sí, allí encontramos a Dios. En Haití encontramos a Dios. Las fechas vienen continuas, y el esfuerzo que a todos se nos pide es singular, como singular es la situación que viven nuestros hermanos. Para el primer domingo del mes, 7 de Febrero, tendremos la colecta que normalmente iría a Cáritas, y que debemos destinar a Haití, uniendo lo recogido en CÁRITAS DIOCESANA. Y en seguida, al domingo siguiente, entraremos en la Campaña contra el Hambre que contribuirá también a atender a las víctimas del terremoto. Las responsables de MANOS UNIDAS recibirán el redoblado esfuerzo de nuestra generosidad.

Que el Señor nos bendiga con su amor y nos llene de amor mutuo.

+ Francisco Cases, Obispo

Las Palmas de Gran Canaria, 23 de Enero

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