"Con los niños de África encontramos a Jesús", carta del arzobispo de Pamplona

perez_gonzalez
Los niños se unen para promover un mundo más justo y una sociedad más reconciliada y pacificada. Ellos son la mejor expresión de una sociedad que necesita mayor sencillez y humildad para afrontar los problemas más hondos que anidan en la misma. Los grandes desafíos que la humanidad debe afrontar o se basan en mover las conciencias para buscar caminos de auténtica fraternidad y limpieza de corazón o están abocados, los humanos, a un precipicio de desintegración de lo más noble que habita en su corazón. Pensemos en los graves riesgos que deben sortear los niños ya desde los comienzos de su vida y en el seno de la madre, muchos de ellos, se encuentran indefensos de tal forma que nunca llegarán a ver la luz del sol.

La Iglesia se ha planteado siempre la necesidad de atender la infancia ante las amenazas tan diversas que existen. Es un vergüenza social que haya doscientos cincuenta mil niños que mueren de hambre todas las semanas, que más de trescientos mil niños son enrolados como “niños soldados” en diversas guerras. Uno se pasma al constatar que más de trescientos millones de niños trabajan como esclavos y que mil millones de niños no han oído hablar de Jesucristo. Si a esto añadimos que muchísimos millones de bebés son destruidos antes de nacer en el seno de la madre por culpa del aborto o que cifras no controladas y altísimas de niños que son sacrificados para conseguir sus órganos y venderlos, esto está demostrando la gran degradación de sentido humano al que se está llegando.

La Infancia misionera quiere ser expresión viva y aldabonazo fuerte a las conciencias de todos los seres humanos. Millones de niños pertenecen a esta institución católica y que tiene el objetivo de ayudarse entre los niños para ir construyendo una sociedad más llena de paz. Ellos son muy sensibles a esta labor y se lo piden, con la candidez de los pequeños, a Jesucristo que se convierte en su aliado fundamental en este peregrinaje hacia una humanidad nueva. Los niños españoles que son más de diez mil colaboran generosamente en más de doscientos proyectos de ayuda a niños pobres de alimentos, de apoyo a hospitales de infancia y orfanatos, de ayuda a escuelas y capillas. De modo especial se ayuda a los niños de Asia y de África. Ellos son sensibles a las desgracias de sus amigos. Recuerdo de pequeño el día que rompí mi hucha para dar a los misioneros las pocas pesetillas que poseía. Aquel día me sentí muy feliz. Con el tiempo no sólo comprobé que debía dar algo a los demás sino, más bien, darme a los demás. Ésta fue tal vez la espoleta que hizo nacer en mí el deseo de ser sacerdote porque Dios pasea y se hace visible y palpable en el corazón generoso.

Cada año, en Obras Misionales Pontificias, queremos fijarnos en un Continente: el año pasado fue Asia y este año será África. Es una forma pedagógica para mirar, con la sencillez de los niños, a aquellos que habitan en uno de los Continentes. Durante el mes de octubre del año pasado los obispos africanos se han encontrado en Roma con el Papa Benedicto XVI y el tema que han reflexionado y profundizado ha sido “La iglesia en África al servicio de la Reconciliación, de la Justicia y de la Paz: Vosotros sois la sal de la tierra… Vosotros sois la luz del mundo (Mt 5, 13-14)”. En estos momentos el continente africano está creciendo considerablemente en vida cristiano-católica; ha pasado de cincuenta y cinco millones de 1978 a ciento sesenta y cuatro millones de 2007. Es una realidad que aumenta y por ello la Iglesia en este continente a pesar de las dificultades crece continuamente. Como dice Benedicto XVI esta Iglesia no sólo propaga y profundiza la fe en Cristo, sino que también ayuda a los pueblos que aún sufren debido a la pobreza, las guerras o la falta de acceso a la educación y a la sanidad. Procuremos apoyar moral y materialmente a este continente de gran esperanza.

Tres temas fundamentales se han analizado en el Sínodo de África 2009: La reconciliación, la justicia y la paz. Si en algo hemos educar a los niños son en estas tres fuerzas motrices para construir una sociedad y humanidad nueva. Pero para ser constructores de algo nuevo se ha de adquirir la relación con Dios. Y si esta relación no es correcta, todas las demás relaciones con cuanto puede haber de bueno, fundamentalmente no funcionan. El mundo, la sociedad, las relaciones humanas se han de ver a la luz de Dios. El ser humano no se ha inventado a si mismo y si fantásticamente quiere hacerse a su imagen fracasa y de forma dramática desespera. Los niños tienen un espíritu sencillo y a ellos hemos de ayudar para que se formen en los profundos valores que animan la existencia humana. Las propuestas del hedonismo o del materialismo lo único que producen son monstruos desesperados que buscan, como locos, la felicidad y la paz.

La evangelización camina con firmeza si en la raíz está el Misterio de Dios. Las cosas del mundo van mal porque la relación con Dios no es ordenada. La misión importante es anunciar la vida en Jesucristo. Él es camino de vida nueva y nos muestra la grandeza de su amor que es misericordia: fuente de reconciliación. Nunca se puede perdonar si antes no nos hemos sentido perdonados. La fuerza del amor no sólo es gratuidad sino, ante todo, misericordia. La justicia se hace en Jesucristo verdad. Como decía Pablo VI la consecución de la paz se consigue trabajando por la justicia. Los caminos de la regeneración humana son estas tres luces de la reconciliación, de la justicia y de la paz.

Los niños de África, en esta Jornada de Infancia Misionera 2010, deben ser nuestros preferidos y en ellos hemos de ver un proyecto de nueva humanidad. Al mismo tiempo que se promueven las realidades concretas como son la educación, la promoción humana y la solidaridad, se ha de ahondar en el encuentro con Dios. De ahí que los niños al ser muy receptivos se les puede conducir por los caminos del Evangelio que es encuentro de amistad con Jesucristo y de relación caritativa con los hermanos. Desde nuestra tierra española trabajemos para que seamos generosos en nuestra plegaria y pidamos a Dios que siga ayudando al continente africano en el nuevo proyecto que Dios mismo ha pensado. Ante la crisis mundial los niños africanos la viven de forma más cruel y por ello hemos de ser más generosos, en nuestra colaboración económica, para que muchos niños encuentren sentido en su vida y puedan subsistir. Invito a todos los niños de España para que vivamos esta jornada mirando a los niños de África y nos solidaricemos haciéndonos amigos de Jesús.

+ Francisco´Perez González
Arzobispo de Pamplona y Obispo de Tudela

Mons. Francisco Pérez
Acerca de Mons. Francisco Pérez 306 Artículos
Nace el día 13 de enero de 1947 en la localidad burgalesa de Frandovínez. Estudió en los Seminarios diocesanos de Burgos, en la Pontificia Universidad Santo Tomás “Angelicum” de Roma y en la Universidad Pontificia de Comillas, donde se licenció en Teología Dogmático-Fundamental.Fue ordenado sacerdote el 21 de julio de 1973, incardinándose en la diócesis de Madrid, a la que sirvió como Vicario parroquial, en dos parroquias, entre 1980 y 1986. Con anterioridad, de 1973 a 1976, ejerció el ministerio parroquial en Burgos. Entre 1986 y 1995 fue formador y director espiritual del Seminario Diocesano de Madrid. Colaboró asimismo en los equipos de dirección espiritual del Seminario Diocesano de Getafe y del Seminario Castrense.El 16 de diciembre de 1995 fue nombrado Obispo de Osma-Soria, recibiendo la ordenación episcopal de manos del Santo Padre Juan Pablo II el 6 de enero de 1996. El 30 de octubre de 2003 se hacía público su nombramiento como nuevo Arzobispo Castrense y el 11 de diciembre tenía lugar la celebración de toma de posesión.CARGOS PASTORALESDesde el 12 de febrero de 2001 es el Director Nacional de Obras Misionales Pontificias, cargo pontificio para un periodo de cinco años para el que fue ratificado en el 2006. Este mismo mes de julio se hacía público su nombramiento como director de la recién erigida cátedra de Misionología de la Facultad de Teología de San Dámaso de Madrid por un periodo de tres años, tras ser designado para el cargo por el Arzobispo de Madrid, Cardenal Antonio María Rouco Varela, Gran Canciller de la citada Facultad.El 31 de julio de 2007 es nombrado por Benedicto XVI Arzobispo de Pamplona y Obispo de Tudela, en sustitución de monseñor Fernando Sebastián, que había regido estas diócesis desde 1993. Tomó posesión el domingo 30 de septiembre de 2007, en la Catedral de Pamplona.OTROS DATOS DE INTERÉSEn la CEE es presidente de la Comisión Episcopal de Misiones y Cooperación entre las Iglesias, cargo para el que fue elegido el 14 de marzo de 2017.Fue miembro de las Comisiones Episcopales del Clero y de Seminarios y Universidades (1996-1999); de Misiones y Cooperación entre las Iglesias (1999-2011/2014-2017). Perteneció al Comité Ejecutivo durante el trienio 2011-2014. Ha sido miembro de la Comisión Permanente en representación de la Provincia Eclesiástica de Pamplona (2016-2017).