"La unidad, planta delicada", carta del Arzobispo de Pamplona

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Mons. Francisco Pérez González
Arzobispo de Pamplona-Tudela

Durante esta semana y la próxima hasta el día 25 los cristianos nos sentimos especialmente unidos por la oración común al constatar que, aunque todavía estamos separados en la comunidad de la Iglesia, necesitamos la unidad que Cristo pidió al Padre para sus discípulos. Una familia que no está unida pierde la alegría y con dolor manifiesta el deseo de unirse cuánto antes. A todos nos interesa que la familia cristiana bajo tantas denominaciones viva en este clima de unidad y de convivencia. Las rupturas de siglos se van uniendo un poco más. ¡Ojalá que llegue cuánto antes y se restablezca la unidad entre todos! Sería el mejor testimonio y la mejor ofrenda para una sociedad que se debate entre luchas, guerras y escisiones a todos los niveles.

La unidad fortalece la vida humana y cristiana puesto que las empresas aún las más arduas se fraguan en las labores que conjuntamente se hayan desarrollado. Si no hubiera labor de equipo los fines no se consiguen. El individualismo y la vida solitaria nunca son buenos consejeros. Dios nos ha creado para vivir en compañía los unos con los otros y ayudarnos como hermanos. San Agustín decía que “en una buena orquesta hay muchos instrumentos diferentes. Pero todos ellos están tan cuidadosamente afinados y entonados que la audiencia oye sólo una melodía. Éste ha de ser nuestro ideal: ser una orquesta para el Señor” (In ps. 150, 7).

Durante esta semana de oración por la unidad hemos de poner un empeño mayor para recuperar y restaurar, aunque sea a pequeña escala, las divisiones o rupturas que se han podido producir en nuestra vida. La unidad siempre ha sido una planta delicada. Crece junto a la corriente de agua, pero tiene que resistir frente a tantas adversidades. El lema escogido para este año está tomado del evangelio de Lucas:” Vosotros sois testigos de todas estas cosas” (Lc 24,48).

La unidad no puede tomar como única fuente los puros sentimientos porque estos nos traicionan muchas veces, tampoco se puede ir a las fuentes de las simples ideologías porque no concuerdan entre sí y provocan insatisfacciones. La fuente abundante de la unidad está en la entraña de Dios que es la verdad y él es el único que puede realizarla en nosotros.

Las divisiones que se han producido a través de la historia son efecto de la dureza del corazón que ha bebido en la tozuda afirmación de lo accidental dejando pasar de largo lo esencial. Solamente desde la caridad se logrará recuperar el tiempo perdido. Dios es la fuente de la vida porque en él sólo hay amor y unidad. Es bueno que todos los cristianos nos pongamos a rezar para que se recupere la comunión perdida. Se van dando pasos muy lentos pero ‘pasos son’. Y no sólo en esta semana, que tiene una significación especial, sino en todas las del año hemos de pedir a Dios para que el ecumenismo se convierta un día en una gozosa vivencia de fraterna unidad consumada y todos estemos en un mismo rebaño y bajo el cayado de un único pastor.

Mons. Francisco Pérez
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Nace el día 13 de enero de 1947 en la localidad burgalesa de Frandovínez. Estudió en los Seminarios diocesanos de Burgos, en la Pontificia Universidad Santo Tomás “Angelicum” de Roma y en la Universidad Pontificia de Comillas, donde se licenció en Teología Dogmático-Fundamental.Fue ordenado sacerdote el 21 de julio de 1973, incardinándose en la diócesis de Madrid, a la que sirvió como Vicario parroquial, en dos parroquias, entre 1980 y 1986. Con anterioridad, de 1973 a 1976, ejerció el ministerio parroquial en Burgos. Entre 1986 y 1995 fue formador y director espiritual del Seminario Diocesano de Madrid. Colaboró asimismo en los equipos de dirección espiritual del Seminario Diocesano de Getafe y del Seminario Castrense.El 16 de diciembre de 1995 fue nombrado Obispo de Osma-Soria, recibiendo la ordenación episcopal de manos del Santo Padre Juan Pablo II el 6 de enero de 1996. El 30 de octubre de 2003 se hacía público su nombramiento como nuevo Arzobispo Castrense y el 11 de diciembre tenía lugar la celebración de toma de posesión.CARGOS PASTORALESDesde el 12 de febrero de 2001 es el Director Nacional de Obras Misionales Pontificias, cargo pontificio para un periodo de cinco años para el que fue ratificado en el 2006. Este mismo mes de julio se hacía público su nombramiento como director de la recién erigida cátedra de Misionología de la Facultad de Teología de San Dámaso de Madrid por un periodo de tres años, tras ser designado para el cargo por el Arzobispo de Madrid, Cardenal Antonio María Rouco Varela, Gran Canciller de la citada Facultad.El 31 de julio de 2007 es nombrado por Benedicto XVI Arzobispo de Pamplona y Obispo de Tudela, en sustitución de monseñor Fernando Sebastián, que había regido estas diócesis desde 1993. Tomó posesión el domingo 30 de septiembre de 2007, en la Catedral de Pamplona.OTROS DATOS DE INTERÉSEn la CEE es presidente de la Comisión Episcopal de Misiones y Cooperación entre las Iglesias, cargo para el que fue elegido el 14 de marzo de 2017.Fue miembro de las Comisiones Episcopales del Clero y de Seminarios y Universidades (1996-1999); de Misiones y Cooperación entre las Iglesias (1999-2011/2014-2017). Perteneció al Comité Ejecutivo durante el trienio 2011-2014. Ha sido miembro de la Comisión Permanente en representación de la Provincia Eclesiástica de Pamplona (2016-2017).