“La sagrada familia y la familia sagrada”, carta del obispo de Girona

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Gracias, Señor, por todas las familias, por todas, por la mía también.
Gracias, Señor, por la familia en cuyo seno hemos nacido, crecido, en la que nos han acogido, alimentado, ayudado, corregido, orientado, cobijado y amado.
Gracias Señor, porque, a través del amor de nuestros padres, hermanos, abuelos y demás familiares, hemos gustado tu Amor de Padre y hemos crecido envueltos por él.
Gracias Señor, porque nuestros padres quisieron que no sólo los tuviéramos a ellos en esta condición, sino que Tu fueras, de verdad, nuestro Padre y Jesús nuestro hermano mayor, por siempre unidos a Él; y recibiéramos el santo Espíritu, gracias al bautismo.

Gracias, porque hemos aprendido a conocer a Jesús y amarlo, aprendiendo a hacer la señal de la cruz, preparando el belén, entrando en la iglesia, asistiendo a Misa, participando en la catequesis, celebrando la primera comunión y otras tantas comuniones. También porque, por medio de la parroquia, hemos aprendido a sentirnos miembros de una gran familia, la Iglesia católica, que nos lo ha dado todo, aunque tal vez nosotros la hayamos empobrecido con nuestra tibieza. Pero siempre podemos contar con esta gran familia, que vela y ruega por nosotros, y siempre permanece abierta para que podemos volver, si es que nos hemos alejado de ella, de palabra o de hecho.

Sin nuestras familias no seríamos lo que somos ¡Gracias!

Perdón, Señor, por todo lo que no hemos dado a nuestras familias, por no haber sabido aportar, cada uno de nosotros, lo que nos correspondía de acuerdo con nuestra responsabilidad. Y, tal vez, por haber manifestado muy poco nuestra agradecimiento.

El mejor regalo que hoy les podemos ofrecer es la oración. Permitidme, lectores del Full parroquial, que ofrezca mi oración por vuestras familias, y que la haga extensiva a todas las familias.

Por los esposos, padre y madre, que se amen siempre, que los años de matrimonio sean como una soldadura que fortalezca su comunicación, mutua ayuda y entrega. Que se reconozcan mutuamente como un regalo del uno al otro; que se echen mucho en falta y que no puedan vivir el uno sin el otro.

Por los hijos. Son también tus hijos, Señor; que se sientan amados por sus padres con ternura y, al mismo tiempo, con la orientación y corrección paterna, exigida por el amor. Que sean más ricos en afecto y educación que en cosas y regalos. A los mayores, ayúdales a sentirse miembros responsables de la familia, y que no conviertan el hogar en la pensión de las tres B: buena, bonita y barata.

Por los abuelos. Son muy necesarios por su sabiduría acumulada; merecedores de nuestro agradecimiento por todo lo que han dado y dan. Que nunca se sientan arrinconados, solos, utilizados, sino valorados y amados tal como son, con sus limitaciones y debilidades en razón de su edad.

Señor, también quiero rogarte muy especialmente por los que han roto su compromiso matrimonial; solo Tu conoces su corazón. Que se esfuercen para que sus hijos sigan experimentando el amor y la atención del padre y la madre; y que hallen en Ti el bálsamo que mitigue les mutuas heridas.

¡Sagrada Familia de Nazaret, velad por todas las familias!

Francesc Pardo i Artigas
Obispo de Girona

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