El Papa exhorta a los artistas a hablar al corazón de la Humanidad

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A las 11 de esta mañana, en la Capilla Sixtina del Vaticano Benedicto XVI ha celebrado un encuentro con 500 artistas provenientes de todo el mundo: cantantes líricos, de pop y rock, escritores, pintores, arquitectos, escultores, artistas de cine, televisión, dobladores…, un amplio abanico que ha representado esta mañana el mundo del arte en todas sus manifestaciones, y bajo el escenario único de los frescos de un gran artista de todos los tiempos, Miguel Ángel.
Este encuentro, recordémos, se inscribe en el décimo aniversario de la carta que el Siervo de Dios Juan Pablo II dirigió a los artistas pero también en conmemoración del histórico encuentro celebrado hace ya 45 años entre los representantes de éste ámbito y el también Siervo de Dios, Papa Pablo VI.
Presentes, en el acto, miembros del Colegio Cardenalicio, sacerdotes y obispos. Importante destacar la presencia de Mons. Gianfranco Ravasi, presidente del Pontificio Consejo para la Cultura y de la Pontificia Comisión para los Bienes Culturales de la Iglesia, dicasterio que ha trabajado en la organización de este encuentro con la participación estelar, también, de la Capilla Musical Pontificia Sixtina: escuchemos las primeras palabras de saludo que el Papa les ha dirigido:
“Con gran alegría os acojo en este lugar solemne y rico de arte y de memorias. Dirijo a todos y a cada uno mi cordial saludo y os agradezco vuestra presencia por haber respondido a mi invitación. Con este encuentro deseo expresar y renovar la amistad de la Iglesia con el mundo del arte, una amistad consolidada en el tiempo, porque el Cristianismo, desde su origen supo comprender el valor de las artes, haciendo uso sabio de los multiformes lenguajes para comunicar su inmutable mensaje de salvación”.
El Papa ha recordado que la amistad de la Iglesia con los artistas va promovida y sostenida con la finalidad de que sea auténtica, fecunda, adecuada a los tiempos y tenga en cuenta las situaciones y los cambios sociales y culturales. En efecto, el Santo Padre ha explicado a los artistas reunidos en la Capilla Sixtina que éste es el motivo del encuentro de hoy.
“Protagonistas de este encuentro sois vosotros, queridos e ilustres artistas, pertenecientes a países, culturas y religiones diversas, tal vez también lejanas de experiencias religiosas, pero deseosas de mantener viva una comunicación con la Iglesia católica y de no limitar los horizontes de la existencia a la simple materialidad, a una visión reductora y banal. Vosotros representáis el variado mundo de las artes y, justamente por ello, a través de ustedes quiero hacer llegar a todos los artistas mi invitación a la amistad, el diálogo y la colaboración.
También el Papa ha recordado las circunstancias significativas que enriquecen el momento: el aniversario de la Carta a los Artistas escrita en 1999 por Juan Pablo II, en la vigilia del Gran Jubileo del Año 2000. Aludiendo al modo en que se propuso a los artistas recordó el estilo directo de este mensaje, escrito con la solemnidad de un documento pontificio pero a la vez con el tono amistoso de una conversación entre “cuantos – tal como reza la dedicatoria – , con apasionada dedicación, buscan nuevas “epifanías” de la belleza”.
“Mi pensamiento va también al 7 de mayo de 1964, hace 45 años, a cuando en este mismo lugar, se realizaba un histórico evento fuertemente querido por papa Pablo VI para reafirmar la amistad entre la Iglesia y las artes. Las palabras que pronunció en aquella circunstancia resuenan todavía hoy bajo la bóveda de esta Capilla Sixtina, tocando el corazón y el intelecto».
Benedicto XVI ha aludido a la frase de Pablo VI en la que expresa: “tenemos necesidad de ustedes. Nuestro ministerio tiene necesidad de vuestra colaboración. Porque, como bien saben, nuestro ministerio es aquel de predicar y de rendir accesible y comprensible, es más, conmovedor, el mundo del espíritu, de lo invisible, de lo inefable, de Dios. En esto ustedes son maestros. Es vuestro oficio, vuestra misión; y vuestra arte es aquella de extraer del cielo del espíritu sus tesoros y revestirlos de palabra, de colores de formas, de accesibilidad”.
Benedicto XVI ha subrayado cuán grande era la estima que tenía Pablo VI por los artistas… que lo empujó incluso a escribir “Y si Nosotros careciéramos de vuestro auxilio, el ministerio sería balbuciente e incierto y tendría necesidad de hacer un esfuerzo, podríamos decir, de pasar a ser él mismo artístico, es más, de convertirse en profético… Para acceder a la fuerza de expresión lírica de la belleza intuitiva, tendría necesidad de hacer coincidir el sacerdocio con el arte.
Más adelante y describiendo el escenario de este encuentro bajo los frescos de Miguel Ángel, y a la misma Capilla Sixtina como un cofre lleno de memorias porque constituye el escenario, solemne y austero de eventos que marcan la historia de la Iglesia y de la humanidad, Benedicto XVI ha recordado que este maravilloso lugar es donde el Colegio de los cardenales elige al Papa: “También yo – ha dicho textualmente – he vivido, con emoción y absoluta confianza en el Señor, el momento inolvidable de mi elección como Sucesor del Apóstol Pedro”.
Haciendo una descripción de cuanto representan estos memorables frescos, el Santo Padre ha dicho que estos lanzan un fuerte grito profético contra el mal; contra toda forma de injusticia. En el Juicio Universal Miguel Ángel ofrece a nuestra visión el Alfa y el Omega, el principio y el fin de nuestra historia invitándonos a recorrer con gozo, valor y esperanza el itinerario de la vida. La dramática belleza de la pintura de Miguel Ángel con sus colores y sus formas se hace así anuncio de esperanza. De ahí que el Papa recordara que por desgracia nuestro tiempo está marcado, además de por fenómenos negativos a nivel social y económico, también por un debilitamiento de la esperanza, y una cierta desconfianza en las relaciones humanas…
El rostro del mundo en que vivimos peligra de cambiar a causa de la obra no siempre sabia del hombre, el cual, más que cultivarle su belleza, explota sin conciencia los recursos del planeta en ventaja de pocos y no pocas veces destruye las maravillas naturales.
Otro concepto subrayado por el Papa alude a que es la belleza la que llama al hombre a su destino último, poniéndolo en marcha, y llenándolo de esperanza. Donándole el valor de vivir a fondo el don único de la existencia. Citando al escritor ruso Dostoevskij ha dicho: “la humanidad puede vivir sin la ciencia, puede vivir sin pan, pero sin la belleza no podría vivir más, porque no nos quedaría nada más por hacer en el mundo”.
Mientras citando al pintor Georges Braque ha dicho: “El arte está hecho para turbar, mientras la ciencia da seguridad”. Ciertamente – ha añadido – la búsqueda de la belleza de la que hablo, no consiste en una fuga en lo irracional o en el mero esteticismo.
Ha destacado también que la belleza muchas veces es una forma de propaganda e ilusoria, falaz, superficial y deslumbrante hasta el aturdimiento y en lugar de hacer que los hombres salgan de sí abriéndoles nuevos horizontes de verdadera libertad y atrayéndolos hacia lo alto, los aprisiona en sí mismos y los hace mayormente esclavos carentes de esperanza y alegría. Se trata de una seductora pero hipócrita belleza que despierta la ferocidad, la voluntad de poder, de posesión de prepotencia sobre el otro, que se transforma muy pronto, en su contrario, asumiendo el rostro de la obscenidad, la transgresión o la provocación con fin a sí misma.
La auténtica belleza – ha dicho – abre el corazón humano a la nostalgia, al deseo profundo de conocer, de amar, de ir hacia el otro, más allá de sí. Si aceptamos que la belleza nos toque íntimamente, que nos hiera, nos abra los ojos, entonces redescubrimos el gozo de la visión, de la capacidad de capturar el sentido profundo de nuestro existir, el Misterio del cual formamos parte y del cual podemos obtener la plenitud, la felicidad, la pasión del compromiso cotidiano…
Benedicto XVI ha hecho un llamamiento que él mismo ha definido “apasionado” a los artistas: “Vosotros sois custodios de la belleza; vosotros tenéis, gracias a vuestro talento, la posibilidad de hablar al corazón de la humanidad, de tocar la sensibilidad individual y colectiva, de suscitar sueños y esperanzas, de ampliar los horizontes del conocimiento y del compromiso humano. Por ello estad agradecidos por los dones recibidos y plenamente conscientes de la gran responsabilidad de comunicar la belleza, de hacer comunicar en la belleza, y a través de la belleza.

Sed también vosotros, mediante vuestro arte, anunciadores y testigos de esperanza para la humanidad! Y no tengáis miedo de relacionaros con la fuente primera y última de la belleza, de dialogar con los creyentes, con quien, como ustedes, se siente peregrino en el mundo y en la historia hacia la Belleza infinita! La fe – les ha dicho el Santo Padre a los artistas reunidos esta mañana en la Capilla Sixtina del Vaticano- no quita nada a vuestro genio, a vuestra arte, es más la exalta y la nutre, la alienta a rebasar el umbral y a contemplar con ojos fascinados y conmovidos la meta última y definitiva, el sol sin tramonto que ilumina y hace bello el presente.

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