«¿Quien da más?», el obispo de Girona escribe sobre la verdadera generosidad

Pardo
Buena pregunta: ¿Quién da más al Señor? ¿Quién da más a la Iglesia, para que pueda ejercer dignamente su misión? ¿Quién da más a los pobres?
La respuesta es compleja, nosotros nos referiríamos a cantidades, a generosidad.
Jesús, sentado en el templo de Jerusalén, ante la sala del tesoro, donde se recibían las limosnas, ofrendas del pueblo a Dios y al propio Templo, el espacio donde Dios se hacía presente y era objeto de alabanza y culto, observaba a las gentes que aportaban su dinero. Muchos ricos aportaban mucho. Seguro que los discípulos pensaban en aquella generosidad; pero llegó una viuda pobre que sólo echó dos monedas de las más pequeñas. Jesús aprovecha la ocasión para catequizar a sus discípulos, para formarlos en una actitud muy importante: “Esa pobre viuda ha echado en el arca de las ofrendas más que nadie. Porque los demás han echado de lo que les sobra; pero ésta, que pasa necesidad, ha echado todo lo que tenía para sobrevivir”.
Da más quien todo lo da, incluso lo que necesita para sí. Esta es la respuesta a la cuestión de quién de más.
Podemos preguntarnos: ¿Quién da más a la Iglesia?

La cuestión es adecuada porque el próximo domingo celebramos la JORNADA DE “GERMANOR” Y LA COLECTA PARA EL FONDO COMÚN DIOCESANO, bajo el lema: “SOMOS PARTE DE UNA IGLESIA QUE ACOMPAÑA Y AYUDA”. PARTICIPA.
La respuesta es la misma que da el Señor Jesús y que me atrevo a actualizar.

· Todo lo da quien ofrece su propia vida entera al consagrarse a Dios en la vida religiosa, contemplativa o activa, en institutos seculares, o como sacerdote diocesano que, con el obispo, tienen la responsabilidad del magisterio, del culto y guía de les Iglesias particulares y sus respectivas comunidades.
· Todo lo dan aquellos que, por medio del sacramento del matrimonio, forman una familia, una iglesia/hogar, el primer núcleo donde, desde el amor, se aprende a vivir el amor a Dios, a confiar en Cristo, a orar, a crecer como cristiano y ciudadano; y donde se halla la ayuda cotidiana para la realización personal de todos sus miembros.
· Todo lo da aquel o aquella que ofrece tiempo, su tiempo, al servicio de los demás como catequista, voluntario de Cáritas, monitor, responsable, visitador de enfermos; asesor en asuntos económicos, integrado en un Consejo pastoral, o en humildes equipos de limpieza de numerosos templos, un servicio silencioso y sin embargo necesario. Y, al mismo tiempo, formando parte de los equipos de las delegaciones diocesanas.
· Todo lo da quien en la colecta semanal no se limita a ofrecer unos céntimos o unos pocos euros porque algo hay que dar, sino que da algo que le resulta costoso porque le va a impedir darse un pequeño o gran placer o un cierto lujo tan deseado…
· Mucho dan aquellos que con motivo de su boda o del bautizo de algún hijo, ofrecen un donativo superior al coste que supone abrir, limpiar y mantener el templo y el servicio que han recibido. Siempre es positivo preguntar por el coste, no de la gracia del sacramento, que tiene un valor infinito, imposible de cuantificar, sino el coste de las facturas que hay que abonar a industriales y proveedores.
· Mucho dan, muchísimo, los feligreses que sintiendo como propia la iglesia parroquial –y realmente lo es– se preocupan para que siempre esté en las debidas condiciones dedicando a ello, si es preciso, su trabajo personal aunque sea los fines de semana. La primera pregunta no debería ser: ¿Qué nos va a dar el Obispado?, sino: ¿Qué aportaremos nosotros, qué pediremos a las administraciones? Y en segundo lugar, ciertamente: ¿Qué podrá aportar el Obispado?
· Mucho dan todos aquellos que, con motivo de cualquier colecta, anónimamente, echan mano de su cartera y participan sin echar cuentas.
· Todo lo da aquel o aquella que en su testamento ha dejado parte de sus bienes a la Iglesia terrenal para que pueda continuar su misión. Y por ello hoy podemos disponer de templos, locales y medios.

¿Qué doy, yo?
Atiende la respuesta personalizada del Señor Jesús.

Francesc Pardo i Artigas
Obispo de Girona

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