Carta Pastoral de Mons. Juan del Río a los capellanes castrenses con motivo de la fiesta de san Juan Capistrano

juandelrío
“Jamás esgrimió armas el de Capistrano; las suyas eran espirituales. Celebraba a diario la Misa y predicaba a los combatientes que en gran número recibían los sacramentos y decían entre sí: “tenemos por capitán un santo y no podemos hacer las cosas mal” (Año Cristiano, t. X, p.597).

Queridos Capellanes castrenses.

1. El pasado 27 de septiembre se cumplió un año de mi Toma de Posesión como Arzobispo Castrense de España. Durante este tiempo, he tenido oportunidad de conoceros con ocasión de encuentros celebrativos, formativos, pastorales y personales, donde me habéis manifestado vuestra grata acogida. También he percibido vuestros anhelos de ser fieles al Señor en el servicio sacerdotal a la familia castrense y he podido apreciar los deseos de renovación eclesial de esta diócesis personal. En este periodo he tenido que multiplicarme para atenderos como os merecéis y a la vez cumplir la encomienda de la Santa Sede como Administrador Apostólico de mi antigua sede de Asidonia-Jerez. Una vez liberado de ese encargo, estoy plenamente dedicado a lo que Dios me ha pedido en estos momentos de mi vida: servir evangélicamente con alegría a los hombres y mujeres miembros de las Fuerzas Armadas y Cuerpos de Seguridad del Estado.

2. El trabajo ha sido intenso, y en ocasiones agotador, pero es maravilloso ver la honda religiosidad de nuestros militares, su alta entrega y profesionalidad al servicio de los ideales castrense en una sociedad democrática, así como la facilidad y amabilidad mostrada en las diversas Visitas Pastorales que he realizado a las Autoridades de los Ministerios de Defensa e Interior, Cuarteles Generales y Unidades del los Ejércitos; también la realizas a los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado Español. En el recorrido por la mayoría de la geografía española he podido también visitar las parroquias castrenses de diversos lugares y constatar la pujante vida cristiana. Así mismo, he percibido la importancia de los capellanes castrenses en la Unión Europea, lo puede comprobar en mi visita pastoral al Cuartel General de Estrasburgo. Mención especial se merecen la presencia de nuestros Capellanes en misiones extranjeras con todo lo que comporta de sacrificio y generosidad. ¡Cuánto me hubiese gustado hacerme presente allí, pero las condiciones de seguridad no lo han permitido!

3. Sin embargo, no han faltado los momentos de tristeza y dolor: por los aviadores fallecidos en accidentes aéreos, por los guardias civiles victimas de acciones terroristas de ETA y los soldados caídos en la misión afgana. En este acompañamiento pastoral y humano, compartiendo las alegrías y las penas, descubrimos la grandeza del «alma militar española», a veces tan desconocida por la sociedad, pero tan fundamental para garantizar los derechos de la legítima defensa, de nuestra independencia territorial y de la imprescindible libertad de España y de sus ciudadanos (cf. Const. art.8). ¡Sin el trabajo y esfuerzo de nuestros militares la paz en nuestro país no sería posible!

4. Ahora bien, en una diócesis tan dispersa como la castrense, la figura del Capellán es clave para el ejercicio de mi ministerio episcopal. Sin vosotros sería imposible que el bálsamo del Evangelio de Jesucristo llegara en las peculiares condiciones de vida de los militares, tanto en territorio nacional como en las misiones en el extranjero. Como muy bien sabéis, vuestra presencia no es fruto de ningún privilegio, ni de concesiones de un determinado régimen político, sino que se basa en el derecho de todo ciudadano a ser atendido por los ministros de la confesión religiosa que profese, como así sucede en todos los países de nuestro entorno democrático (cf. Decl. Dere. Humanos; Const. Esp. 1978; Ley Org. Libert. Relig., 198). En nuestro caso español, contamos con una larga tradición de más de tres siglos, repleta de frutos humanos, sociales, culturales y espirituales que son consecuencia de la fe católica vivida en el ámbito militar. En la actualidad vuestra presencia y acompañamiento a las tropas españolas desplazadas en el exterior, representa un plus de humanidad y a la vez va configurando una nueva figura del Capellán Castrense en el siglo XXI.

5. Nuestra historia está repleta de ejemplaridad y servicio a España, como así lo avala numerosos estudios y publicaciones. Lo he percibido perfectamente en mis visitas a diversos lugares, donde me he encontrado con beneméritos Capellanes Castrenses en la reserva o retirados que a pesar de sus años siguen colaborando en muchas actividades apostólicas y son un referente de fidelidad sacerdotal y de amor a los militares. La mayoría de vosotros habéis dejando muchas cosas: el pueblo, la región, la familia, la diócesis de origen y habéis recorrido, en vuestro servicio, los cuatro puntos cardinales. Con todo este generoso desapego, demostráis la total entrega en favor de nuestra misión de hacer presente a la Iglesia Católica en el mundo castrense. He afirmado en muchas ocasiones que sois los grandes desconocidos dentro y fuera de la Iglesia. Tampoco nos vemos libres de «leyendas negras», que basadas en las flaquezas humanas de unos pocos, pretenden universalizar a un colectivo sacerdotal que siempre se ha caracterizado por una pastoral de frontera, por una atención muy personalizada y por una identidad presbiteral de “eremitas” en medio de las tropas y de los cuarteles. ¡Solamente Dios sabe cuánto bien habéis hecho a la Iglesia, a la juventud y a la sociedad española en general!

6. Llegan tiempos nuevos, no basta hacer lo de siempre. Los retos culturales y espirituales exigen del Capellán Castrense ser un hombre muy capacitado, tener un corazón convertido sólo a Dios, una identidad sacerdotal muy arraigada, y una profunda comunión eclesial. Hay que saber dar con maestría «razones de nuestra esperanza” a todos, desde los más preparados intelectualmente hasta los más sencillo y pobres. Eso se produce cuando hay un corazón sacerdotal enamorado de Cristo y de su Iglesia, que se alimenta de una intensa vida de oración, que es patente en un gran celo apostólico por la salvación de las almas, y en un decidido empeño por la formación permanente. Estas son exigencias de siempre que a la luz de la celebración de este Año Sacerdotal requieren profundización y en muchos casos, un cambio de actitudes y de vida ¡Porque solo la perfección espiritual hace eficaz nuestro ministerio! Para ello os invito a seguir las huellas de los grandes santos y maestros de la Iglesia, como es el caso de nuestro Patrón que hoy celebramos, del Maestro Ávila, del Cura de Ars y de tantas otras figuras que nos estimulan a un mayor seguimiento e imitación de Jesucristo, Hijo de Dios vivo, al cual hemos consagrado nuestras vidas. Tenemos la gran suerte de que el Señor nos ha regalado un Papa como Benedicto XVI que desde su sabio y atrayente magisterio nos ayuda a una identificación total con Cristo, como servidores de la Iglesia en favor de la salvación del mundo.

7. Nuestros militares esperan del Páter, que sea verdaderamente sacerdote de la Iglesia Católica en comunión con el Papa, con el arzobispo y con el presbiterio castrense. El sacerdote que no es obediente al Magisterio y a la disciplina eclesiástica, cómo lo va a ser en lo militar. El Capellán es un presbítero cuya misión castrense le define y le estructura capacitándolo para servir a los militares católicos y a sus familias, sin olvidar al personal civil que trabaja junto a nosotros, en lo referente a la vida cristiana y con ello ayudarles a que realicen con más eficacia la misión que les asigna nuestra Carta Magna.

8. Este curso 2009-2010 concluye el Plan Pastoral “Con vosotros; para vosotros”. Es necesario tomárselo en serio en una acción tan importante como es el Compartir, cuyo lema es “Descubrir la Caridad como seña de identidad del militar católico“. Para ello, hay que ser creativo, evangélico y solidario tanto a nivel personal como diocesano. Así pues, a lo largo de este curso tendremos la creación de: Caritas Castrense, nuevo consejo del presbiterio, colegio de consultores, consejo económico, nuevo estatuto de Curia y consolidación del Seminario Castrense en su nueva sede. De todo ello tendréis amplia información por los diversos conductos y medios a nuestro alcance. Tenemos por delante unos meses de síntesis y a la vez de relanzamiento del Arzobispado Castrense a fin de que pueda responder a los nuevos desafíos de los tiempos actuales. Un acontecimiento clave en estos meses será la celebración en Madrid del 1 al 5 de febrero de la XXI Conferencia Internacional de Jefes de Servicio de Asistencia Religiosa, con el titulo «El hecho religioso en las Fuerzas Armadas: libertad y diversidad». Estoy convencido que será una oportunidad para poner de manifiesto la importancia del Servicio que prestamos y a la vez comprobar que este Servicio no es exclusivo de España ni del mundo católico. También recibiréis puntual información sobre este encuentro, sobre todo a través de la página web de la Conferencia, cuyo enlace podéis encontrar en la nuestra.

9. No quiero olvidar el reciente viaje que he realizado a Colombia invitado por Mons. Fabio Suescún, Ordinario Militar de esa nación hermana, que nos acogió con verdadera fraternidad y grandeza. Puedo aseguraros que ha supuesto un regalo de Dios y que hemos encontrado una Iglesia particular viva, dinámica, emprendedora y generosa, así como unos Capellanes Castrenses alegres y entregados. Ha sido un acontecimiento de comunión eclesial y de enriquecimiento espiritual y pastoral mutuo. He podido comprobar que el trabajo pastoral en medio de los militares puede y debe llegar más lejos de los que en este momento estamos realizando en nuestra realidad española.

Aprovecho la ocasión para el envío de la nueva edición de los Documentos Oficiales del Arzobispado Castrense de España, y para felicitaros en el día del Capistrano. Agradezco de corazón toda vuestra ayuda y desvelos por los hombres y mujeres que componen la familia castrense de España. Os animo a seguir trabajando mirando sólo a Jesucristo que es el único que nos salva. Deseo que mantengamos la comunión efectiva y afectiva de unos con otros, para que de esta manera podamos vencer toda tentación de desánimo o división. ¡Que Dios os guarde, os bendiga y os libre de todo mal!

Con todo cariño y bendición

+ Juan del Río Martín
Arzobispo Castrense de España

Madrid 23 de octubre de 2009
Festividad de San Juan Capistrano
Patrón de los Capellanes Castrenses.

Agencia SIC
Acerca de Agencia SIC 40702 Articles
SIC (Servicio de Información de la Iglesia Católica), es una agencia de noticias y colaboraciones referidas a la Iglesia en España, creada en noviembre de 1991 por el Episcopado español y dependiente de la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación Social (CEMCS).