«La propuesta de la fe», carta del cardenal Martínez Sistach

Sistach
Hemos de asumir plenamente que la situación de la Iglesia, en este inicio del siglo XXI, es de misión. El futuro de nuestras Iglesias de Europa tiene un nombre: es necesario hacer una acción pastoral misionera y evangelizadora.
Si es verdad que la acción de la Iglesia ha de ser siempre evangelizadora, hoy es todavía más necesario y urgente que lo sea de verdad, teniendo en cuenta la realidad de nuestro Occidente europeo y en concreto de nuestro país. Vivimos en una sociedad plural en la que, en el aspecto religioso, se da una actitud bastante general de increencia y de agnosticismo. Estamos ante un alejamiento cada vez más radical de la fe y de la antropología cristiana. Como ha afirmado Benedicto XVI, “naciones que tiempo atrás tenían una gran riqueza de fe y de vocaciones están ahora perdiendo su identidad, bajo la influencia nociva y destructiva de una cierta cultura moderna”.
Ante tal situación –que alguien ha calificado como de apostasía silenciosa- no nos podemos dejar llevar por la desesperación y la pasividad. Hemos de reencontrar los hechos y los contenidos originarios de nuestra fe. En este sentido es muy ilustrativa esta afirmación del libro de los Hechos de los Apóstoles que describe sintéticamente la vida de las primeras comunidades cristianas: “Todos eran constantes en escuchar la enseñanza de los apóstoles, en la vida común, en la Fracción del Pan y en las oraciones” (2,42).
Estos son los ejes de la primitiva vida cristiana: acoger la doctrina de los apóstoles, como testigos de todo lo que Jesucristo había hecho y había enseñado, celebrar el culto, en especial la Fracción del Pan, nombre dado en la antigüedad a la celebración eucarística; y vivir en la comunión, en el sentido de crear un estilo de vida fraternal en el interior de las comunidades y también en el sentido de hacer unos actos de solidaridad efectiva con los pobres y marginados de cada lugar y de cada tiempo.
En este nuestro mundo, que en parte es creyente y en parte no creyente, los cristianos no hemos de imponer la fe, pero no podemos dejar de proponerla. Con palabras y con las obras como las que he mencionado. Queremos ser una Iglesia fiel a la fe y solidaria con los que sufren. Y queremos ser una Iglesia que confiesa, que anuncia y que da a Jesucristo. No podemos olvidar lo que nos ha dicho Benedicto XVI en su primera encíclica: “no se empieza a ser cristiano por una decisión ética o una gran idea, sino por el encuentro con una Persona que da un nuevo horizonte a la vida”. Esta persona es Jesucristo.
Tales reflexiones están en el origen del programa para los dos próximos años de la diócesis de Barcelona. Hemos preparado lo que llamamos el Plan Pastoral Diocesano. Responde al propósito de hacer una acción pastoral decididamente evangelizadora y misionera. Y también propone unos objetivos o unas acciones concretas que son como una concreción actual de la manera de vivir las primeras comunidades cristianas. Estos tres objetivos pueden resumirse así: hacer de la Palabra de Dios el centro y el alimento espiritual de nuestras comunidades; crear un clima de comunión afectiva y efectiva tanto en el interior de cada comunidad, acogiendo de manera especial a los inmigrantes que comparten nuestra fe; y expresar con ayudas concretas la solidaridad de los cristianos con los que sufren situaciones de pobreza y marginación, en especial a causa de la actual crisis económica. Éste es nuestro proyecto colectivo como Iglesia diocesana de Barcelona para el futuro inmediato.

+ Lluís Martínez Sistach
Cardenal arzobispo de Barcelona

Agencia SIC
Acerca de Agencia SIC 40702 Articles
SIC (Servicio de Información de la Iglesia Católica), es una agencia de noticias y colaboraciones referidas a la Iglesia en España, creada en noviembre de 1991 por el Episcopado español y dependiente de la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación Social (CEMCS).