El Papa y el Sínodo escuchan de primera mano la situación de la Iglesia en África

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El pasado miércoles se celebró la quinta Congregación General del Sínodo para África, durante la cual continuaron las intervenciones de los padres sinodales. El presidente delegado de turno fue el cardenal Théodore-Adrien Sarr, arzobispo de Dakar (Senegal).
Ofrecemos, por gentileza del VIS, a continuación extractos de algunas de las intervenciones en el Aula del Sínodo:

CARDENAL JEAN-LOUIS TAURAN , PRESIDENTE DEL PONTIFICIO CONSEJO PARA EL DIALOGO INTERRELIGIOSO (CIUDAD DEL VATICANO). «La religión tradicional africana (RTA) ejerce todavía una fuerte influencia en los africanos que son, por naturaleza, religiosos. (…) Los misioneros cristianos no hicieron que los africanos descubrieran a Dios (ya lo percibían): les trajeron a Jesucristo, el «Dios que posee un rostro humano». (…) La actividad de las sectas, a causa de la sencillez de sus creencias atrae mucho a los africanos afligidos por la precariedad. (…) Sería oportuno que la Asamblea Sinodal impulsara el estudio de la religión tradicional africana, que invitase a un cuidado pastoral mayor para los que viven en contacto con la RTA y sugiriera lo que es posible hacer para el bien común. (…) La proliferación de las sectas puede también considerarse una invitación para que los pastores se preocupen más por la transmisión del contenido de la fe en el contexto cultural africano, para responder a la pregunta: ¿Cual es la novedad del Evangelio para los africanos».

ARZOBISPO TARCISIUS GERVAZIO ZIYAYE, DE BLANTYRE, PRESIDENTE DE LA CONFERENCIA EPISCOPAL, PRESIDENTE DE LA ASOCIACIÓN DE LOS MIEMBROS DE LAS CONFERENCIAS EPISCOPALES EN ÁFRICA ORIENTAL (AMECEA), (MALAWI). «En cuanto Iglesia en África (…) estamos llamados a pasar a una catequesis más madura, que promueva una identidad cristiana verdadera y una conversión profunda de los corazones. Nos descorazona observar que los católicos en África participan en enfrentamientos políticos y étnicos, que políticos católicos puedan estar implicados en graves casos de corrupción en la administración pública y que algunos de nuestros católicos recurran al ocultismo en momentos difíciles; todo ello indica que queda mucho por hacer para promover una fe que transforme los corazones y una fe que rinda justicia. Es necesaria una formación más seria, en todos los ámbitos de la Iglesia en África, en la doctrina social de la Iglesia y una penetración más fuerte de la enculturación en nuestra teología y no solamente en nuestros rituales».

OBISPO AMBROISE OUEDRAOGO, DE MARADI (NIGER). «En Níger el Islam está presente masivamente y atañe a todas las actividades de la vida social, cultural, económica y política. Las mezquitas y madrazas son omnipresentes. Asistimos entonces a la creación de orfanatos, centros médicos y centros de solidaridad. Algunos de los nuevos movimientos islámicos reformistas alimentan las radios y televisiones privadas con programas religiosos, con el objetivo de formar a los creyentes musulmanes para que vivan y practiquen mejor la religión islámica. La Iglesia Familia de Dios en Níger, inmersa en este contexto sociocultural y religioso, y consciente de su situación de minoría, se esfuerza por vivir y dar testimonio del amor de Dios para ponerse al servicio de la Reconciliación, de la Justicia y de la Paz. La Iglesia de Dios en Níger hace del diálogo islamo-cristiano una prioridad pastoral en su misión de evangelización. Sin pretender llevar a cabo acciones extraordinarias o iniciativas sorprendentes, las comunidades cristianas, apoyadas y animadas por sus pastores, se esfuerzan por buscar y vivir una fraternidad universal en el espíritu de gratuidad con sus hermanas y hermanos musulmanes, a través de un diálogo de vida, de escucha y de respeto por los demás, de intercambios de buenos procedimientos en los acontecimientos más significativos de la vida humana».

OBISPO MAURICE PIAT, C.S.Sp., DE PORT-LOUIS (MAURICIO). «Los padres, desarmados ante la violencia que se abate sobre sus familias, o perturbados por la modernidad que trastorna los canales tradicionales de transmisión de valores, necesitan ser respaldados. Cuando la guerra desgarra sus familias, los padres pueden preguntarse si su vida tiene todavía un sentido, y qué valores podrían aún transmitir a sus hijos. (…) Los padres víctimas de la violencia necesitan ser acompañados en el camino de la curación. (…) Cuando mediante las «Comunidades eclesiales vivas» se responde al deseo de los padres de volver a recuperar el gusto de transmitir, se les pone en contacto con la Palabra de Dios, descubren, a partir de sus pruebas, una cercanía inesperada con los sufrimientos de Cristo que les anima y vuelve a dar sentido a sus vidas. Acompañar a las familias en el camino pascual hoy parece algo esencial para que la Iglesia, Familia de Dios, esparza la sal del Evangelio en tierra africana».

OBISPO FULGENCE MUTEBA MUGALU, DE KILWA-KASENGA (REPUBLICA DEMOCRATICA DEL CONGO). «Para ser eficaz, la comunicación eclesial debe llegar a ser una prioridad pastoral. Para ello, los medios de comunicación social deben estar realmente al servicio de la evangelización y ser evangelizados. En este contexto, es deseable que nuestras estructuras eclesiales y nuestras instituciones eclesiásticas dispongan, en la medida en que cuenten con recursos materiales, de sus propios medios de comunicación (radio, periódico, boletín de noticias, sito internet, televisión, teléfono, etc.) y los utilicen realmente. (…) Los obispos, sacerdotes y seminaristas deben aprender a usar las nuevas tecnologías de la comunicación y de la información, en particular en la pastoral de la justicia, de la paz y de la reconciliación. Nuestras poblaciones deben ser educadas en el uso de los instrumentos mediáticos con discernimiento y espíritu critico, a la luz de los principios éticos y de los derechos humanos».

OBISPO GEORGE NKUO, DE KUMBO (CAMERUN). «A parte de la avidez, la corrupción y la falta de confianza en nuestros líderes políticos, uno de los mayores obstáculos a la justicia, a la paz y a la reconciliación en África es la pobreza. (…) En África hay personas ávidas, incluidos nuestros representantes, que no se preocupan de sus hermanos y hermanas. Pobreza significa imposibilidad de responder a las necesidades fundamentales, como el alimento, el agua y la casa. Pobreza significa que en la comunidad non hay seguridad. Pobreza significa que no hay medios para cuidar de la propia familia. Pobreza significa que nuestros hijos no pueden esperar en un futuro en el que contarán con una familia y con medios de sustento. Pobreza significa que la alegría y la serenidad han sido reemplazadas por la tristeza y el miedo Esta es la pobreza que existe en muchas parte de África. La pobreza es la causa principal del hambre. Hay pobreza en África, y sin embargo este continente posee casi todo lo que le sirve para ser el más rico del mundo. (…) Es verdad que no existen soluciones prontas para resolver la pobreza a largo plazo, pero tenemos que comenzar desde alguna parte».
La sexta Congregación General del Sínodo africano se celebró esta mañana. Estaban presentes 227 padres sinodales. El presidente delegado de turno fue el cardenal Francis Arinze, prefecto emérito de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos.

Ofrecemos a continuación extractos de algunas de las intervenciones:

PADRE KIERAN O’REILLY, S.M.A., SUPERIOR GENERAL DE LA SOCIEDAD DE LAS MISIONES AFRICANAS. «Inspiradas por su compromiso de fe e instruidas en la doctrina social de la Iglesia, muchas congregaciones misioneras y religiosas han construido redes para afrontar el reto. Me refiero en particular al trabajo de la red «Africa Faith and Justice Network». Estas redes se preocupan en particular de afrontar las cuestiones de la injusticia estructural enraizada en las políticas europeas y estadounidenses que tienen una repercusión negativa en África. Como familia de Dios la Iglesia tiene el desafío de testimoniar y promover la universalidad del amor de Dios por las personas y por la unidad futura de la humanidad. (…) El testimonio de las comunidades misioneras y religiosas internacionales es tan importante cómo urgente. (…) África sufre un tratamiento inadecuado en los medios de comunicación, que se interesan casi exclusivamente por las malas noticias, creando así la imagen, ampliamente aceptada, de un continente en estado de crisis constante. También la «industria de las ayudas» se alimenta vendiendo estereotipos negativos y superados sobre los africanos como víctimas indefensas de guerras infinitas y de carestías constantes. Las gentes de África deben asumir un papel más central en lo que se cuenta del continente fuera de él. Y las congregaciones y los institutos misioneros internacionales se encuentran en una posición ideal para colaborar en este proceso».

ARZOBISPO MARCEL UTEMBI TAPA, DE KISANGANI (REPÚBLICA DEMOCRÁTICA DEL CONGO). «La dimensión política de la paz invita a la Iglesia que se encuentra en África a inventar nuevos métodos de presentación de su enseñanza social, fundada en valores evangélicos capaces de favorecer la paz y el entendimiento entre los pueblos. Dado que la paz es ante todo un don de Dios, proponemos que la Iglesia en África se comprometa cada vez más para que la clase política africana esté verdaderamente al servicio del bien común. Con ese fin, la Iglesia tendrá que cuidar y reforzar la guía y la formación de los políticos a la luz de la doctrina social de la Iglesia. Para llevar a cabo un programa transversal y ecuménico para la educación cívica de las poblaciones, con el fin de promover una conciencia civil y la participación responsable de las poblaciones locales en la gestión del patrimonio de los países respectivos».

OBISPO LOUIS NCAMISO NDLOVU, O.S.M., DE MANZINI (SUAZILANDIA). «La Iglesia Católica en Suazilandia es todavía joven ya que nació en 1914 y cuenta con unos 55.000 miembros sobre una población de un millón de habitantes, o sea un cinco por ciento. Si bien minoritaria, es la Iglesia cristiana más grande del país. (…) En estos últimos años la relación entre la Iglesia y los dirigentes tradicionales y políticos se ha vuelto ambigua. La Iglesia sigue recibiendo numerosas alabanzas por parte del gobierno cuando se ocupa de la educación, la sanidad y los programas de desarrollo. Como Iglesia seguimos poniendo en tela de juicio el sistema de gobierno porque creemos que es responsable en parte del alto nivel de pobreza en el país. El gobierno critica a la Iglesia cuando se ocupa de los problemas del gobierno e insiste para que se ocupe solo de la liturgia y del culto y no de la vida política y social de la población. Esto nos ha valido la simpatía de algunos miembros de la sociedad civil, comprendidos los sindicatos, los partidos y los movimientos políticos prohibidos. Así, como Iglesia nos encontramos en medio de dos fuerzas opuestas. Este hecho nos brinda una posibilidad única de colaborar sea con el gobierno que con los miembros de la sociedad civil».

OBISPO NICOLAS DJOMO LOLA, DE TSHUMBE, PRESIDENTE DE LA CONFERENCIA EPISCOPAL (REPUBLICA DEMOCRATICA DEL CONGO). «Deploramos el hecho de que los sufrimientos y las vidas humanas a causa de las guerras en la República Democrática del Congo no hayan suscitado la misma indignación y la misma condena que suscitan cuando suceden en otros lugares. ¿Cómo explicar la reaparición y la virulencia de la violencia que siguen siendo condenadas con las palabras sin tomar iniciativas eficaces para poner fin de una vez por todas a sus causas? ¿Es que no formamos parte de la misma humanidad? (…) Sugerimos que este sínodo exhorte en primer lugar a todos los cristianos, en el nombre de nuestra fe en Jesucristo, que con su sacrificio supremo en la cruz nos dio la verdadera medida de la dignidad de cada persona humana, y después a todos los hombres y mujeres de buena voluntad, en el nombre de nuestra humanidad común, a condenar y a denunciar públicamente a los que apoyan las guerras y las violencias en África. De otro modo, seremos cómplices del mal hecho a nuestro hermano».

OBISPO PETER MARTIN MUSIKUWA, DE CHIKWAWA (MALAWI). «En cuanto «familias domésticas», lugares de perdón, de reconciliación y de paz, la mayoría de las familias africanas no gozan de una total armonía. Afrontan numerosos desafíos, como los problemas relaciones con el Sida, la globalización multicultural, el deterioro del valor cultural del matrimonio, la influencia política y la falta de modelos. No hay verdadero amor y reconciliación. Sigue siendo necesaria una pastoral de calidad, una catequesis continua del matrimonio y la vida familiar. Esto se puede desarrollar en varios niveles: conferencias episcopales, diócesis y parroquias. Además, movimientos/asociaciones cristianas, como los movimientos familiares, los encuentros sobre el matrimonio cristiano pueden ser muy útiles».

ARZOBISPO BUTI JOSEPH TLHAGALE, O.M.I., DE JOHANNESBURGO, PRESIDENTE DE LA CONFERENCIA EPISCOPAL (SUDAFRICA). «Los valores morales forman parte de las diferentes culturas africanas, mientras los valores del Evangelio son amenazados por la nueva ética global que trata -de manera agresiva- de persuadir a los gobiernos y a las comunidades africanas a aceptar conceptos nuevos y diferentes de la familia, del matrimonio y de la sexualidad humana. Las culturas de África están sometidas a una fuerte presión del liberalismo, la secularización y los grupos de presión que campean en las Naciones Unidas. África afronta al mismo tiempo una segunda ola de colonización que al mismo tiempo es sutil y despiadada. (…) Los laicos, en virtud de su bautismo, tienen un papel importante que jugar. Deben dar testimonio en ámbito público, en sus familias y en sus lugares de trabajo. Su voz cristiana frente a los numerosos desafíos de África es débil, sorda o simplemente se reduce al silencio. La jerarquía no cuenta con miembros creíbles en la labor de transformación del África. Los laicos católicos deben ser tenidos en cuenta por su fe. La jerarquía no puede hacer todo por sí sola».

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