Los obispos empiezan sus turnos de intervenciones particulares en el Sínodo con los problemas de África al fondo

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La segunda Congregación General de la II Asamblea Especial para África del Sínodo de los Obispos comenzó el lunes por la tarde, a las 16,30 en el Aula del Sínodo, en presencia del Santo Padre. Durante esta sesión se presentaron cinco relaciones sobre cómo se percibe el tema sinodal en América Latina, América del Norte, Asia, Oceanía y Europa y una sobre la exhortación apostólica «Ecclesia in Africa».
El presidente delegado de turno fue el cardenal Francis Arinze, prefecto emérito de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos. En esta reunión estuvieron presentes 227 padres sinodales.

AMÉRICA LATINA. ARZOBISPO RAYMUNDO DAMASCENO ASSIS, DE APARECIDA (BRASIL), Y PRESIDENTE DEL CONSEJO EPISCOPAL LATINO AMERICANO (CELAM). «Quiero sugerir en esta intervención algunos puntos que podrían ser tema de diálogo para un posible intercambio fraternal entre las Iglesias de ambos continentes. En ámbito episcopal podemos compartir con África la gran riqueza que han significado los 54 años de vida del organismo episcopal que represento- el CELAM- como instrumento de comunión episcopal y de servicio recíproco en seno a nuestro episcopado. Se podría, con el incentivo de la Santa Sede, invitar a los obispos de la Iglesia Católica presentes en ambos continentes, para un intercambio de experiencias colegiales, pastorales y organizativas que pueden enriquecer la misión de la Iglesia. (…) Por lo que se refiere a los seminaristas y sacerdotes, creo que sería posible y enriquecedor recíprocamente ofrecer seminarios para una primera formación sacerdotal en algunas de las Iglesias particulares en América Latina con más recursos».

NORTEAMÉRICA. ARZOBISPO WILTON DANIEL GREGORY, DE ATLANTA (EE.UU). «La Iglesia en Estados Unidos sigue beneficiándose de aquellos pueblos africanos que llegaron recientemente a nuestro país como visitantes y nuevos residentes. A diferencia del pasado, cuando los hombres llegaban encadenados como ganado humano, hoy llegan a nosotros obreros especializados, hombres de negocios expertos y estudiantes para construirse una vida nueva en una tierra que consideran prometida. Muchas de estas personas traen consigo una fe católica profunda y dinámica con su rica herencia espiritual. Estas personas extraordinarias nos retan a redescubrir nuestras tradiciones espirituales, a menudo dejadas de lado a causa de nuestra búsqueda orientada a todo lo que es secular».

ASIA. ARZOBISPO ORLANDO B. QUEVEDO O.M.I., DE COTABATO (FILIPINAS), SECRETARIO GENERAL DE LA FEDERATION OF ASIAN BISHOPS’ CONFERENCES (FABC). «La Iglesia en África y la Iglesia en Asia se están planteando interrogantes análogos de gran importancia. (…) En mi opinión la Iglesia en África está explorando las implicaciones teológicas y pastorales de la Iglesia como Familia de Dios. Nosotros en Asia, guiados por las Sagradas Escrituras y el magisterio vivo de la Iglesia creemos que el Espíritu Santo nos lleva a estudiar en el contexto asiático la teología de la Iglesia en cuanto comunión y humilde servidora del Evangelio y de las poblaciones asiáticas. Esta óptica teológica ha abierto la opción pastoral de la renovación radical en curso en la Iglesia en Asia, una opción que apunta al ser más que al hacer. (…) La Iglesia en África y la Iglesia en Asia comparten experiencias parecidas de dolor y alegría. El dolor: por las muchas fuerzas de una cultura de muerte, (…) como el aumento de la pobreza y la marginación de nuestros pueblos, (…) las injusticias contra mujeres y niños, (…) nuestra incapacidad de competir con los potentes en un orden económico global que no se rige por normas jurídicas y morales, la intolerancia religiosa en vez de un diálogo de la razón y la fe. (…) Por otra parte, sentimos alegría y esperanza por los movimientos de justicia y paz, (…) por la solidaridad de las personas de buena voluntad procedentes de clases sociales y tradiciones religiosas diversas que trabajan por un orden social más justo, pacífico y fraternal».

AUSTRALIA. OBISPO PETER WILLIAM INGHAM, DE WOLLONGONG, PRESIDENTE DE LA FEDERATION OF CATHOLIC BISHOPS’ CONFERENCE OF OCEANIA. (F.C.B.C.O.). «Al igual que en África, la Iglesia existe en Oceanía gracias a misioneros heroicos que procedían sobre todo de Irlanda, Francia, Alemania e Italia. La fe en Oceanía cuenta con algunos preciosos ejemplos de comportamiento en mártires y santos, además de los que ya han sido canonizados y beatificados, pero no en el número extraordinario de la gloriosa tradición de santos y mártires que han dado testimonio de su fe en África. (…) Tanto en Oceanía como en África la Iglesia y sus agencias han hecho mucho para ayudar a la gente a recuperar el equilibrio en sus comunidades y a controlar los riesgos que conllevan las calamidades naturales. Podemos y debemos aprender los unos de los otros. Os pido vuestras oraciones por Samoa y Tonga, por su gran dolor después del reciente terremoto y el tsunami».

EUROPA. CARDENAL PÉTER ERDÖ, ARZOBISPO DE ESZTERGOM-BUDAPEST, PRESIDENTE DEL CONSEJO DE LAS CONFERENCIAS EPISCOPALES EUROPEAS (C.C.E.E.) (HUNGRÍA). «Cristo es la luz del mundo. Él ilumina también las tinieblas de la historia humana, y ninguna obscuridad, ningún odio, ningún mal pueden vencerlo. En Él está nuestra esperanza. Aunque la voz de la Iglesia y el testimonio de cada uno de los cristianos parezcan débiles, aunque esa voz no aparezca con frecuencia en las primeras páginas de los grandes medios de comunicación, esta sutil voz es más fuerte que cualquier otro ruido, mentira, propaganda o manipulación. Somos testigos de la fuerza de los mártires. (…) Nosotros, católicos de Europa, hemos aprendido de nuestra historia a seguir con atención también el destino de los cristianos africanos, y hemos aprendido también a apreciar vuestra fidelidad, vuestro testimonio y a los mártires africanos que entregan su vida – año tras año en número preocupante – por Cristo y por su Iglesia, y también por nosotros. La Iglesia en África ha merecido nuestro agradecimiento y nuestra profunda estima».

ARZOBISPO LAURENT MONSENGWO PASINYA, DE KINSHASA (REPUBLICA DEMOCRÁTICA DEL CONGO). «Es necesario reconocer que el espíritu y la dinámica de la I Asamblea Especial para África del Sínodo de los Obispos han dado un nuevo impulso a la vida y a la misión de la Iglesia en África. No solo las Iglesias locales han acogido con entusiasmo la exhortación post-sinodal «Ecclesia in Africa», que han publicado y presentado, sino que además han seguido las directrices, las opciones y las orientaciones tanto para convocar sínodos diocesanos, nacionales o regionales, como para organizar congresos, simposios o seminarios sobre el tema clave de la Iglesia-Familia de Dios. (…) La II Asamblea Especial para África está llamada a encaminar la Iglesia y la sociedad en África por el camino del perdón, de la reconciliación y de la paz, gracias a la justicia en la verdad».

TERCERA CONGREGACION GENERAL

CIUDAD DEL VATICANO, 6 OCT 2009 (VIS).-La tercera Congregación General del Sínodo africano se celebró esta mañana. Además del Papa estaban presentes 226 padres sinodales. El presidente delegado de turno fue el cardenal Wilfrid Fox Napier, O.F.M., arzobispo de Durban (Sudáfrica).

Al inicio de esta sesión intervino Su Santidad Abuna Paulus, patriarca de la Iglesia Tewahedo Ortodoxa Etíope, que agradeció al Papa la invitación a participar en este sínodo.

«Tenemos que ejercitar nuestra responsabilidad particular de jefes religiosos y jefes de las Iglesias -dijo- para conocer y sostener, cuando lo consideremos necesario, las sugerencias que proceden de nuestros pueblos, o de rechazarlos cuando son contrarios al respeto y al amor del ser humano».

Tras poner de relieve que los jefes religiosos africanos «no deben preocuparse solo de las obras sociales, sino que también deben responder a las grandes exigencias espirituales de las mujeres y de los hombres de África», el patriarca etíope subrayó que «es necesario reforzar la conciencia de las personas para que la vida, la paz y la justicia sean respetadas. Por tanto, los jefes de las Iglesias africanas, con el poder de Dios omnipotente y del Espíritu Santo, tienen que dar voz al lenguaje de la Iglesia».

El Papa respondió con unas breves palabras a la intervención del Patriarca Ortodoxo. «Su presencia -dijo- es un testimonio elocuente de la antigüedad y las ricas tradiciones de la Iglesia en África. (…) La fidelidad de su pueblo al Evangelio sigue siendo patente no sólo por la obediencia que demuestran a su ley de amor, sino también, como ha recordado, por la perseverancia en medio de la persecución y el supremo sacrificio del martirio en nombre de Cristo».

«Su Santidad ha recordado que la proclamación del Evangelio no puede separarse del compromiso para construir una sociedad conforme a la voluntad de Dios, respetuosa de los dones de la creación y que protege la dignidad e inocencia de sus criaturas. Sabemos que en Cristo la reconciliación puede ser posible, la justicia puede prevalecer, la paz puede ser alcanzada. Este es el mensaje de esperanza que estamos llamados a proclamar. Esta es la promesa que el pueblo africano anhela que se cumpla en nuestros días».

A continuación tomaron la palabra los padres sinodales, de los que ofrecemos una síntesis de algunos de ellos.

CARDENAL ANGELO SODANO, DECANO DEL COLEGIO CARDENALICIO. «Hoy vemos con más claridad los enormes desastres causados por el nacionalismo y la exaltación del concepto de raza. (…) ¿Cómo olvidar que también en África la furia homicida entre diferentes grupos étnicos ha trastornado enteros países? (…) Creo que todos tendríamos que repetir con más insistencia que el amor por la nación propia (en concreto por el propio pueblo, la propia gente) es ciertamente un deber del cristiano, pero hay que añadir que la desviación del nacionalismo es totalmente anticristiana. (…) El cristianismo ha favorecido (…) la agregación de las gentes de una determinada región dando vida al concepto de pueblo o nación con una identidad cultural propia. Sin embargo, el cristianismo ha condenado siempre cualquier deformación de ese concepto de nación, una deformación que a menudo pasaba a ser nacionalismo o incluso racismo, la verdadera negación del universalismo cristiano. En realidad los dos principios básicos de la convivencia humana cristiana han sido siempre: la dignidad de cada ser humano, por una parte, y la unidad del género humano, por otra. Son los dos límites infranqueables, dentro de los que se pueden colocar los diversos conceptos de nación , según la época y el lugar. (…) Las 53 naciones africanas actuales tendrán un gran porvenir, en el concierto de las 192 naciones que forman hoy la familia humana, si superan sus divisiones y cooperan conjuntamente en el progreso material y espiritual de sus pueblos».

CARDENAL POLYCARP PENGO, ARZOBISPO DE DAR-ES-SALAAM (TANZANIA), PRESIDENTE DEL SIMPOSIO DE LAS CONFERENCIAS EPISCOPALES DE AFRICA Y MADAGASCAR (SECAM). «El tema de este Sínodo es urgente para la Iglesia africana. Para desarrollar y profundizar ese tema hay que afrontar algunas cuestiones abiertamente y acompañarlas de las directrices pastorales oportunas: problemas como el egoísmo, la avidez y la riqueza material, las cuestiones étnicas que acaban en conflictos y otras instancias que están en las raíces de la falta de paz en muchas sociedades africanas. Las guerras y los conflictos que afligen a nuestro continente y dividen a nuestros pueblos siembran una cultura de la muerte y destruyen el tejido espiritual, social y moral de nuestras sociedades. Es triste tener que reconocer que algunos de nuestros pastores han sido acusados de estar involucrados en esos conflictos sea por omisión que por participación directa. En este Sínodo debemos tener valor de denunciar, incluso cuando va en contra de nosotros mismos, el abuso del rol y de la práctica del poder, el tribalismo, el etnocentrismo, la toma de partido en campo político de algunos jefes religiosos etc… La Iglesia africana no podrá hablar con una voz sola de reconciliación, justicia y paz si en el continente es evidente la falta de unidad, de comunión y el respeto debido al SECAM por parte de algunos obispos, o de las conferencias episcopales nacionales o regionales».

ARZOBISPO FIDELE AGBATCHI, DE PARAKOU (BENIN). «Los Padres Sinodales perciben (…) cómo aplicar prácticamente los fundamentos exegético y teológicos de la reconciliación, la justicia y la paz ,cuyo principio es el único Dios Trino y su obra desde la Revelación, (…) hasta la llegada del Hijo del Hombre. Esa empresa de los Padres Sinodales ayudaría a África a asumir su responsabilidad histórica frente al Evangelio que ha recibido y que tiene el deber de cumplir situándose en la dinámica de la metanoia. Esa dinámica la ayudará a librarse del miedo. África tiene miedo y vive en el miedo. Guardando para sí misma las conclusiones de sus descubrimientos sobre el mundo y la naturaleza, se deja llevar por la desconfianza, la sospecha, la autodefensa, la agresión, la charlatanería (…) y el sincretismo, entre las cosas que contribuyen a obnubilar la búsqueda del Dios verdadero. ¡Cómo espera este continente, madre de todos, el resplandor más radiante de la luz misma, del Cristo muerto y resucitado! Yo espero de este Sínodo un porvenir pascual y, después de sus sufrimientos, la resurrección de África».

OBISPO MAROUN ELIAS LAHHAM, DE TUNEZ (TUNEZ). «La especificidad de las relaciones islamo-cristianas en las Iglesias de África del Norte puede enriquecer las experiencias de diálogo que se viven en otra parte (en Europa o en África subsahariana) y reducir las reacciones de miedo y de rechazo del Islam, que han comenzado a experimentarse en algunos países. Sabemos que el miedo no es buen consejero. (…) Dos propuestas: Que el Sínodo para Oriente Medio previsto en octubre de 2010 incluya también a las diócesis de África del Norte, sobre todo por lo que respecta a las minorías cristianas y a las relaciones y al diálogo con el Islam. Un coloquio sobre el Islam en África que tenga en cuenta la variedad de las experiencias africanas, desde Túnez a Johannesburgo».

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