El cardenal de Barcelona dedica al Santo Rosario su carta semanal

«El rosario: contemplar con María el rostro de Cristo»

El cristiano tiene necesidad de contemplar el rostro de Cristo porque está llamado a ser un testigo suyo en medio del mundo en que vive. Juan Pablo II, en su carta apostólica sobre el rosario, nos dijo que “rezar el rosario no es otra cosa que contemplar con María el rostro de Cristo”.
No hay duda de que María nos ayuda a contemplar el rostro de Cristo, porque nadie como ella se ha dedicado con tanta asiduidad a la contemplación del rostro de su Hijo: María vive mirando a Cristo y tiene en cuenta cada una de sus palabras: “María guardaba todo esto en su corazón y lo meditaba”, afirma el evangelista Lucas. Los recuerdos de Jesús, impresos en su alma, la han acompañado en todo momento y la han llevado a recorrer con el pensamiento los diferentes episodios de su vida al lado del Hijo. Aquellos recuerdos son los que han sustituido, en cierta manera, el rosario que María ha recitado constantemente en los días de su vida terrenal.
La contemplación del rostro de Cristo ha de llevarnos a configurarnos con él. El apóstol Pablo habla de “revestirse de Jesucristo” y pide coherentemente: “Tened los mismos sentimientos que tuvo Jesucristo”. En el recorrido espiritual del rosario, basado en la contemplación incesante del rostro de Cristo, la configuración con él la consigue el cristiano introduciéndose de manera natural en la vida de Jesús y compartiendo, de alguna manera, sus sentimientos.
De los muchos misterios de la vida de Cristo, el rosario tan sólo considera unos cuantos, que hasta la publicación de la carta del Papa antes citada eran los de gozo, los de dolor y los de gloria. Sin embargo, para resaltar el carácter cristológico del rosario, Juan Pablo II añadió algunos acontecimientos de la vida de Jesús que permiten contemplar también los misterios de la vida pública del Maestro entre el bautismo y la Pasión. Durante su vida pública es cuando los misterios de Cristo se manifiestan de una manera especial como misterios de luz. En concreto, son estos: el bautismo de Jesús en el Jordán, la presencia de Cristo en las bodas de Caná, el anuncio del reino de Dios, la transfiguración de Jesús en el Tabor y la institución de la eucaristía. Son los cinco nuevos misterios llamados de luz.
El rezo del rosario marca el ritmo de la vida humana. Es la implicación antropológica de esta oración cristológica y mariana, porque quien contempla a Cristo recorriendo las etapas de su vida, también descubre en él la verdad sobre la persona humana. La gran afirmación del Concilio Vaticano II es ésta: “En realidad, el misterio del hombre sólo se esclarece en el misterio del Verbo encarnado”. Resiguiendo el camino de Cristo, el creyente se sitúa ante la imagen del hombre auténtico.
El anhelo de la paz es hoy particularmente sentido por todos. El rosario es una plegaria orientada por su misma naturaleza a la paz, por el hecho mismo de que contempla a Cristo, príncipe de la paz. Y el rosario es también una plegaria de la familia y para la familia, ya que contemplando a Jesús cada uno de los miembros de la familia recupera la capacidad de volver a mirarse a los ojos, de comunicarse, de solidarizarse, de perdonarse recíprocamente y comenzar de nuevo con un pacto de amor renovado por el Espíritu de Dios. La familia que reza unida, permanece unida.

+ Lluís Martínez Sistach
Cardenal-arzobispo de Barcelona

27-09-2009

Mons. Lluís Martínez Sistach
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El Cardenal Martínez Sistach nace en Barcelona el 29 del abril de 1937. Cursó los Estudios Eclesiásticos en el Seminario Mayor de Barcelona entre los años 1954 y 1961. Fue ordenado sacerdote el 17 de septiembre de 1961 en Cornellá de Llobregat. Entre 1962 y 1967 cursó estudios jurídicos en la Pontificia Universidad Lateranense de Roma, doctorándose en Derecho Canónico y Civil. Terminados sus estudios jurídicos en Roma, fue nombrado Notario del Tribunal Eclesiástico de Barcelona, cargó que ocupo desde 1967 a 1972. Desde ese mismo año y hasta 1979, fue Vicario Judicial Adjunto del Tribunal Eclesiástico de Barcelona, y de 1975 a 1987, Profesor de Derecho Canónico de la Facultad de Teología de Cataluña, en el Instituto Superior de Ciencias Religiosas de Barcelona y en el Instituto de los PP. Salesianos de Barcelona. De 1979 y 1987 fue Vicario General de la archidiócesis de Barcelona. En 1983 fue elegido Presidente de la Asociación Española de Canonistas. CARGOS PASTORALES Fue nombrado Obispo auxiliar de Barcelona el 6 de noviembre de 1987. Recibió la ordenación episcopal el 27 de diciembre de ese mismo año. Fue nombrado Obispo de Tortosa el 17 de mayo de 1991. El 20 de febrero de 1997 fue promovido a Arzobispo Metropolitano de Tarragona y el 15 de junio de 2004 a Arzobispo Metropolitano de Barcelona. El 6 de noviembre de 2015 el papa Francisco aceptó su renuncia al gobierno pastoral de la archidiócesis de Barcelona, siendo administrador apostólico hasta la toma de posesión de su sucesor, el 26 de diciembre del mismo año. Es Gran Canciller de la Facultad de Teología de Catalunya y de la Facultad de Filosofía de Catalunya, y Presidente de la Fundación “Escola Cristiana de Catalunya”. Creado Cardenal en el Consistorio de noviembre de 2007. En la Curia Romana es miembro, desde mayo de 2008, del Pontificio Consejo para los Laicos, del que ya era consultor desde 1996; del Pontificio Consejo para la Interpretación de los Textos Legislativos de la Iglesia, desde 2002, y desde julio de 2006, es también miembro del Tribunal Supremo de la Signatura Apostólica, cargo para el que fue ratificado en mayo de 2008. Desde junio de 2010 es miembro de la Prefectura de Asuntos Económicos de la Santa Sede. El 9 de abril de 2013 la Generalitat de Cataluña le otorgó la Medalla de Oro. OTROS DATOS DE INTERÉS En la CEE es miembro de la Junta Episcopal de Asuntos Jurídicos, de la que ya fue miembro desde 1987 al 2005 y Presidente de 1990 al 2002. Formó parte del Comité Ejecutivo de 2005 al 2011, año que fue elegido Presidente de la Comisión de Liturgia para el trienio 2011-2014. Desde este último y hasta diciembre de 2015, era miembro de la Comisión Permanente.