Mons. Jaume Pujol hace un repaso de sus cinco años al frente del arzobispado de Tarragona

pujol
CINCO AÑOS COMO ARZOBISPO
Permitidme hoy una reflexión personal que en realidad es una acción de gracias. Elevo el corazón a Dios en agradecimiento por mis cinco años como Arzobispo de Tarragona, un cargo tan inmerecido y que, sin la ayuda divina y la de todos mis hermanos, tanto rebasaría mis posibilidades humanas.
Recuerdo el gesto, tumbado boca abajo en el suelo, que forma parte de la ordenación sacerdotal y también episcopal, de aquel domingo, 19 de septiembre de 2004. Así me sentí yo aquel día, el más humilde de todos, rendido a la decisión del Papa, que comportaba el honor y la responsabilidad de ser sucesor de los apóstoles. Sucesión que implica una cadena cuyos primeros eslabones fueron los apóstoles. Y que ha tenido tan buenos pastores en nuestra diócesis, como san Fructuoso, san Próspero, los santos obispos de tiempos medievales y posteriores, el amado cardenal Vidal i Barraquer en los tiempos modernos, hasta llegar al hermano predecesor mío, Lluis Martínez Sistach, quien intervino en la ceremonia de mi ordenación.
¿Cómo olvidar en mi gratitud a Juan Pablo II, el Papa que me escogió para este alto ministerio y Benedicto XVI el actual pontífice, con quien he tenido ocasión repetidas veces de hablar de Tarragona?
De “Oriente hasta Occidente” alcanzan los desvelos de un pastor de almas, sin que esta nota de universalidad —catolicidad— que define a nuestra Iglesia, contradiga el singular aprecio a nuestra Iglesia local y a tantas tradiciones religiosas cercanas.
¡Son tantos los recuerdos que se agolpan en mi memoria a los cinco años de mi ordenación episcopal! Desde luego los tres años jubilares: el dedicado a san Fructuoso y sus diáconos, que contribuyó a revitalizar la devoción a estas figuras insignes de nuestra Iglesia primitiva; el Año Jubilar de san Pablo, celebrado en todo el mundo, y con acento peculiar en Tarragona, teniendo en cuenta su estancia entre nosotros; y, finalmente, el Año Sacerdotal en curso, en memoria de san Juan María Vianney, durante el cual pedimos con renovado afán al Señor que envíe obreros a su mies y revitalice las vocaciones sacerdotales capaces de sembrar a manos llenas el Evangelio, como hizo el santo Cura de Ars.
En este lustro, han sido muchas las ocasiones en las que he participado en solemnes celebraciones en la Catedral y todavía más en actos religiosos en pueblos pequeños, muchas veces ligados a devociones seculares. He gozado contemplando el buen espíritu de muchos sacerdotes, religiosos, religiosas y seglares, y he bendecido la maravillosa labor de entidades como Cáritas, Manos Unidas, la Hospitalidad de Lourdes y tantas otras que sería prolijo enumerar.
Al mismo tiempo he recibido la ayuda inestimable de mis colaboradores, sin los cuales no podría haber hecho nada. Muchas gracias a ellos, a todas las autoridades y a todas las personas que tan bien me han acogido.
† Jaume Pujol Balcells
Arzobispo de Tarragona

Agencia SIC
Acerca de Agencia SIC 40702 Articles
SIC (Servicio de Información de la Iglesia Católica), es una agencia de noticias y colaboraciones referidas a la Iglesia en España, creada en noviembre de 1991 por el Episcopado español y dependiente de la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación Social (CEMCS).