Papa: el obispo sirve a la Verdad, con prudencia y bondad

Fidelidad, prudencia y bondad. Benedicto XVI ha definido con estas características el alma del buen obispo, que cumple su mandato poniéndose al servicio de Dios y de su voluntad. En el silencio y en la oración de la celebración, ordenando a cinco nuevos obispos, el Papa ha recordado cómo, sobre todo, el consagrado debe “curar la herida interior del hombre, su lejanía de Dios”. Sin buscar poder, prestigio y estima personal, el obispo debe guiar a “los hombres hacia Jesucristo y hacia el Dios vivo”, introduciéndole “en la verdad y en la libertad”. “La fidelidad del siervo –ha insistido el Pontífice- consiste precisamente en el hecho de que no busca adecuar su fe a las modas del tiempo”. De hecho, sólo Cristo tiene “palabras de vida eterna”. Por lo tanto, fidelidad que es creativa si se inspira en “el amor y en su dinamismo”; y prudencia, que “significa ponerse en busca de la verdad y actuar en consecuencia”. Por último, en este itinerario de servicio, Benedicto XVI ha concluido encuadrando las coordinadas de la bondad. “Somos buenos siervos a través de nuestra relación viva con Jesucristo, sólo si nuestra vida transcurre en diálogo con Él, sólo si su ser, sus características, penetran en nosotros plasmándose.

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