El Arzobispo de Mérida-Badajoz escribe a los niños con motivo del inicio de un nuevo curso

aracil
Mis queridos niños y niñas:
Ya estoy con vosotros como en cada comienzo de curso. Con esta carta quiero manifestaros que no me olvido de los niños y de las niñas y que me gustaría estar más cerca de todos. ¡Qué bien si pudiéramos hablar e incluso jugar como buenos amigos!
¡Qué acertado estuvo el Señor cuando dijo: “Dejad que los niños se acerquen a mí”! Él, como era Dios, veía todas las cosas buenas que hay en vuestro corazón, y perdonaba los pequeños errores y debilidades que podáis cometer. Yo también os quiero porque deseáis ser buenos y os esforzáis para conseguirlo. Aunque algunas veces hagáis cosas mal, no dejo de quereros mucho porque sois capaces de arrepentiros y pedir perdón al Señor y a quienes hayáis ofendido o molestado. Eso es lo que quiere el Señor de vosotros y de todos nosotros.
En esta carta quiero, además, deciros una cosa muy importante. Todos sabéis que el Papa es el representante de Jesucristo en la tierra, y cabeza de la Iglesia que es la gran familia de los hijos de Dios. Sabéis también que el Papa actual lleva el nombre de Benedicto XVI.
Pues bien, el Papa ha declarado como Año Sacerdotal el que va desde el día 19 de Junio del año 2009, hasta el mismo día del mes de Junio del año 2010. En esa fecha la Iglesia celebra, cada año, la Fiesta del Sagrado Corazón de Jesús. ¡Qué imagen tan bonita esa que representa al Señor mostrándonos su corazón para darnos a entender lo mucho que nos quiere! Sabéis que Jesucristo dio su vida por nosotros en la cruz.
¿Por qué os hablo de esto, si parece que el Año Sacerdotal es cosa de los sacerdotes y no de los niños y niñas?
Os hablo de esto porque me gusta confiaros mis preocupaciones, sabiendo que me hacéis caso y rezáis al Señor para que me ayude a resolverlas.
Pero, ¿acaso los sacerdotes le preocupan y le crean problemas difíciles de resolver? No, queridos niños, no. Los sacerdotes son muy buenos; trabajan mucho para que todos conozcan al Señor y sean buenos escuchando su palabra y siguiendo su ejemplo.
Lo que me preocupa es que hay muy pocos sacerdotes en relación con los que la Iglesia necesita. En nuestra Archidiócesis hay muchísimos pueblos en los que no puede vivir un sacerdote para atender a las personas como necesitan ser atendidas. Tienen que ir de un pueblo a otro, estando muy poco tiempo en cada uno. Muchos sacerdotes tienen, además, otras ocupaciones encomendadas por el Arzobispo.
No quiero que os pongáis tristes al saber todo esto que me preocupa. Lo que quiero es que me ayudéis a resolver el problema que se crea en los pueblos y ciudades cuando hay pocos sacerdotes y van siendo muy mayores. Para eso os pido, por favor y con toda el alma, que recéis todos los días un poquito, pidiendo al Señor que ayude a los niños y a los jóvenes a que escuchen al Señor y le obedezcan si les llama para que sean Sacerdotes.
Quizá os parezca muy poco lo que os pido. Pero yo sé que el Señor os quiere mucho y escuchará vuestra oración. Estoy seguro.
Imaginaos lo que significa que todos los niños y niñas de la Archidiócesis estén pidiendo al Señor, día tras día, que envíe nuevos niños y jóvenes dispuestos a ser sacerdotes.
¡Cuánto os agradezco que me hagáis caso y que pidáis al Señor que vaya creciendo el número de Sacerdotes! Seguro que el Señor Jesús os hará caso y se pondrá muy contento viendo que os preocupáis de su Iglesia y de sus sacerdotes; y que ayudáis a vuestro Arzobispo en sus preocupaciones, como personas mayores.
Os lo agradezco muchísimo. Si estuviera cerca de vosotros os daría un beso y un abrazo en señal de gratitud. Pero como estoy un poquito lejos de cada uno, pido al Señor que os ayude a ser muy buenos y a estar siempre cerca de Él.
Hasta siempre, niños y niñas, mis queridos amigos y amigas.

Santiago García Aracil. Arzobispo de Mérida-Badajoz

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